Pedro Sánchez lo ha vuelto a hacer. Tiene a toda la clase política especulando sobre cuándo habrá elecciones y condicionando sus estrategias a esta cuestión. En círculos socialistas se da por hecho que las elecciones generales serán durante el primer trimestre de 2027 tras haber constatado que, por muy dialogante y conciliador que pueda ser el ministro de Hacienda, Arcadi España, va a ser incapaz de lograr los apoyos necesarios para aprobar los Presupuestos Generales. Está claro que esta operación trasciende de los números que puedan verse reflejados en las cuentas. El guion marca que tras un nuevo fracaso, al menos está vez alguien lo habrá intentado, habrá que convocar elecciones generales. A día de hoy, la mayoría ya confía en que Sánchez no se sumará a las municipales y autonómicas y hará caso a los ruegos de los alcaldes socialistas que necesitan alejarse de una marca- la de Pedro Sánchez- que un día sí les benefició. Con este escenario, los diferentes partidos políticos han entrado ya en campaña electoral. No hay tiempo que perder porque además, todos van a ganar. Hables con quien hables ve la mayoría posible de un bloque o del otro. En clave autonómica, el PP confía en el impulso que le da el olor de la corrupción del PSOE y ya no tiene miedo a pactar con Vox, en el PSPV, en el desgaste del PP por la gestión de la dana y en que Compromís está aglutinando, por fin, a toda la izquierda. Si tienen alguna duda, siempre pueden recurrir a una encuesta que si no les da la victoria les confirma un cambio de tendencia que les acerca a ella. Solo los más inteligentes saben que en los últimos tiempos seis meses pueden ser una era. En el PSPV se frotan las manos con la indefinición de Génova respecto a la candidatura de Juanfran Pérez Llorca, y cierran los ojos visualizando que pueden volver a la Generalitat valenciana siempre que Compromís recupere la fuerza que algún día tuvo.
Solo los más inteligentes son conscientes de que seis meses son una era
Pedro Sánchez lo ha vuelto a hacer. Tiene a toda la clase política especulando sobre cuándo habrá elecciones y condicionando sus estrategias a esta cuestión. En círculos socialistas se da por hecho que las elecciones generales serán durante el primer trimestre de 2027 tras haber constatado que, por muy dialogante y conciliador que pueda ser el ministro de Hacienda, Arcadi España, va a ser incapaz de lograr los apoyos necesarios para aprobar los Presupuestos Generales. Está claro que esta operación trasciende de los números que puedan verse reflejados en las cuentas.El guion marca que tras un nuevo fracaso, al menos está vez alguien lo habrá intentado, habrá que convocar elecciones generales. A día de hoy, la mayoría ya confía en que Sánchez no se sumará a las municipales y autonómicas y hará caso a los ruegos de los alcaldes socialistas que necesitan alejarse de una marca- la de Pedro Sánchez- que un día sí les benefició.Con este escenario, los diferentes partidos políticos han entrado ya en campaña electoral. No hay tiempo que perder porque además, todos van a ganar. Hables con quien hables ve la mayoría posible de un bloque o del otro. En clave autonómica, el PP confía en el impulso que le da el olor de la corrupción del PSOE y ya no tiene miedo a pactar con Vox, en el PSPV, en el desgaste del PP por la gestión de la dana y en que Compromís está aglutinando, por fin, a toda la izquierda.Si tienen alguna duda, siempre pueden recurrir a una encuesta que si no les da la victoria les confirma un cambio de tendencia que les acerca a ella. Solo los más inteligentes saben que en los últimos tiempos seis meses pueden ser una era.En el PSPV se frotan las manos con la indefinición de Génova respecto a la candidatura de Juanfran Pérez Llorca, y cierran los ojos visualizando que pueden volver a la Generalitat valenciana siempre que Compromís recupere la fuerza que algún día tuvo.
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