A la fotografía de Steve McCurry, uno de los grandes referentes de la imagen y nombre imprescindible de la agencia Magnum, se le han dedicado en todo el mundo numerosas exposiciones. Sin embargo, McCurry confesaba ayer, tras recorrer las salas del Palau de Martorell de Barcelona, que «esta es una de las mejores muestras que he visto de mi obra en mi vida. Estoy orgulloso de estar en un espacio tan maravilloso y tan bien presentado».. Hay motivo porque lo que se propone al visitante, desde hoy y hasta el próximo 6 de septiembre, es una visita a partir de cerca de 150 imágenes seleccionadas por el propio autor y por la comisaria de la muestra Biba Giacchetti. Allí están todos sus temas, su particular sensibilidad hacia Asia, Oriente Medio y África, con una especial atención hacia la mirada infantil y el mundo animal. Tampoco faltan los retratos brillando por encima de todos el celebérrimo de Sharbat Gula, la muchacha afgana que encontró en un campo de refugiados pakistaní y que sigue siendo una de las fotografías más famosas de todos los tiempos. ¿A Steve McCurry le molesta ser conocido solamente por esa imagen? «Invito a todos a descubrir el resto de mis trabajos y a visitar la exposición. Es fascinante el mundo en el que vivimos, así que me resulta un honor poder viajar por tantos lugares y conocer historias tan distintas. Para mí cada imagen se convierte en una página de un diario visual», aseguró señalando los muchos detalles que hay, por ejemplo, en una fotografía presente en el Palau Martorell y protagonizada por un grupo de monjes budistas. «Uno de ellos bosteza mientras otro parece distraída. Lo que yo hago es observar cómo las personas se adornan para presentarse ante el mundo, siempre buscando mostrar su mejor cara. Lo que para ellos es cotidiano y normal, para nosotros se revela como algo nuevo, diferente y lleno de belleza», comentó.. Steve McCurry reconoció que, pese a que podría ahora retirarse «con mi familia a una casa en la playa», quiere seguir detrás de la cámara. «No podría imaginarme haciendo otra cosa. Es lo que da sentido a mi vida», admitió. Y todo ello en un escenario nada fácil como es el mundo en el que vivimos/sufrimos, con una crispación generalizada y con varios conflictos armadas en el planeta. «El mundo está en una situación terrible ahora mismo, con tantos conflictos como los de Ucrania o Irán. Son tantas las catástrofes que tenemos, aunque hay personas que se esfuerzan trabajando por los derechos humanos, los de los animales, los ambientales… Estamos en una lucha entre el bien y el mal. Pese a todo intento ser optimista y mantenerme con ese espíritu porque es la única manera de sobrevivir», dijo McCurry.. Todo está cambiando, incluso para el fotoperiodismo con el gran papel de las redes sociales y la cada vez mayor influencia de la inteligencia artificial. «Cuando empecé había muchos medios de Prensa escrita, con revistas donde publicar tus fotografías. Ahora se pueden divulgar por redes, por webs. Sin embargo lo que creo que es el mayor desafío al que nos enfrentamos es la inteligencia artificial que nos debe hacer cuestionarnos quién es el fotógrafo real de lo que vemos. Lo que el ChatGPT te muestra no es real, aunque le pidas una imagen concreta. Tenemos que preguntarnos en quién debemos confiar», matizó.. Siempre nos quedará McCurry como alguien que pide a los nuevos en su oficio «que se fijen en los detalles, en la luz, en la composición y en los que estuvieron antes, como Henri Cartier-Bresson».
Una exposición permite conocer la obra del gran fotógrafo en Barcelona
A la fotografía de Steve McCurry, uno de los grandes referentes de la imagen y nombre imprescindible de la agencia Magnum, se le han dedicado en todo el mundo numerosas exposiciones. Sin embargo, McCurry confesaba ayer, tras recorrer las salas del Palau de Martorell de Barcelona, que «esta es una de las mejores muestras que he visto de mi obra en mi vida. Estoy orgulloso de estar en un espacio tan maravilloso y tan bien presentado».. Hay motivo porque lo que se propone al visitante, desde hoy y hasta el próximo 6 de septiembre, es una visita a partir de cerca de 150 imágenes seleccionadas por el propio autor y por la comisaria de la muestra Biba Giacchetti. Allí están todos sus temas, su particular sensibilidad hacia Asia, Oriente Medio y África, con una especial atención hacia la mirada infantil y el mundo animal. Tampoco faltan los retratos brillando por encima de todos el celebérrimo de Sharbat Gula, la muchacha afgana que encontró en un campo de refugiados pakistaní y que sigue siendo una de las fotografías más famosas de todos los tiempos. ¿A Steve McCurry le molesta ser conocido solamente por esa imagen? «Invito a todos a descubrir el resto de mis trabajos y a visitar la exposición. Es fascinante el mundo en el que vivimos, así que me resulta un honor poder viajar por tantos lugares y conocer historias tan distintas. Para mí cada imagen se convierte en una página de un diario visual», aseguró señalando los muchos detalles que hay, por ejemplo, en una fotografía presente en el Palau Martorell y protagonizada por un grupo de monjes budistas. «Uno de ellos bosteza mientras otro parece distraída. Lo que yo hago es observar cómo las personas se adornan para presentarse ante el mundo, siempre buscando mostrar su mejor cara. Lo que para ellos es cotidiano y normal, para nosotros se revela como algo nuevo, diferente y lleno de belleza», comentó.. Steve McCurry reconoció que, pese a que podría ahora retirarse «con mi familia a una casa en la playa», quiere seguir detrás de la cámara. «No podría imaginarme haciendo otra cosa. Es lo que da sentido a mi vida», admitió. Y todo ello en un escenario nada fácil como es el mundo en el que vivimos/sufrimos, con una crispación generalizada y con varios conflictos armadas en el planeta. «El mundo está en una situación terrible ahora mismo, con tantos conflictos como los de Ucrania o Irán. Son tantas las catástrofes que tenemos, aunque hay personas que se esfuerzan trabajando por los derechos humanos, los de los animales, los ambientales… Estamos en una lucha entre el bien y el mal. Pese a todo intento ser optimista y mantenerme con ese espíritu porque es la única manera de sobrevivir», dijo McCurry.. Todo está cambiando, incluso para el fotoperiodismo con el gran papel de las redes sociales y la cada vez mayor influencia de la inteligencia artificial. «Cuando empecé había muchos medios de Prensa escrita, con revistas donde publicar tus fotografías. Ahora se pueden divulgar por redes, por webs. Sin embargo lo que creo que es el mayor desafío al que nos enfrentamos es la inteligencia artificial que nos debe hacer cuestionarnos quién es el fotógrafo real de lo que vemos. Lo que el ChatGPT te muestra no es real, aunque le pidas una imagen concreta. Tenemos que preguntarnos en quién debemos confiar», matizó.. Siempre nos quedará McCurry como alguien que pide a los nuevos en su oficio «que se fijen en los detalles, en la luz, en la composición y en los que estuvieron antes, como Henri Cartier-Bresson».
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