El fenómeno de los apartamentos turísticos parece que ha tocado techo en Andalucía. Con Sevilla y Málaga a la cabeza, la proliferación de estos alojamientos ha tensionado ambas ciudades y ha propiciado un aumento drástico de los precios de la vivienda, abocando a muchos vecinos a abandonar los centros históricos. En concreto, la capital hispalense cuenta actualmente con más de 6.900 pisos turísticos, aunque en Málaga las cifras se disparan: la capital concentra 12.700, Marbella 15.000 y Mijas 10.200. La regulación que aprobó la Junta de Andalucía, y que dejó en manos de los ayuntamientos la posibilidad de limitar la concesión de nuevas licencias, no ha hecho más que poner coto a una práctica que poco a poco va desinflándose. Y ahora que el problema de la vivienda se ha convertido en una emergencia nacional, los consistorios están tomando medidas para propiciar los usos residenciales permanente dejando a un lado los usos turísticos. Es lo que pretende el Ayuntamiento de Sevilla con el denominado «Plan Sevilla centro vivo», con el objetivo de repoblar el casco histórico de vecinos. De esta manera, se pretende fomentar la construcción de nueva vivienda en aquellos lugares del centro donde exista capacidad urbanística para ello, a través de un «Mapa municipal de oportunidades residenciales». Junto a ello, se fomentará la rehabilitación de edificios vacíos, parcialmente ocupados, promociones inacabadas o viviendas vacías situados en edificios completos para incorporarlas al mercado residencial permanente. Edificios del patrimonio inmobiliario municipal se dedicarán a incrementar la oferta de vivienda permanente, incluyendo edificios administrativos sin uso, locales, casas patio o antiguos equipamientos. El plan promoverá nuevas formas de residencia adaptadas a la evolución demográfica y nuevos modelos familiares: cohousing, vivienda colaborativa e intergeneracional, alojamientos dotacionales o comunidades residenciales vinculadas a universidades, centros sanitarios o instituciones culturales. También contempla la implantación incentivos urbanísticos, fiscales y económicos para fomentar la vivienda permanente, la protección del comercio tradicional y la dotación de más equipamientos. No obstante, este plan choca con los desorbitados precios del mercado inmobiliario del centro de Sevilla, alcanzando su máximo histórico el pasado mes de mayo. El precio de la vivienda usada en el centro alcanzó los 2.825 euros por metro cuadrado, lo que supone una subida del 0,7% respecto a abril, un incremento del 3,2% en el último trimestre y un avance del 6,8% frente a mayo de 2025. En Málaga, el Ayuntamiento está ultimando una moratoria de tres años para nuevos proyectos de hoteles de cualquier categoría y apartamentos turísticos en suelo residencial de la ciudad, además de establecer limitaciones y nuevas condiciones de habitabilidad para la conversión de locales comerciales en vivienda. El alcalde, Francisco de l
Sevilla y Málaga priorizan los usos residenciales frente a los alojamientos temporales
El fenómeno de los apartamentos turísticos parece que ha tocado techo en Andalucía. Con Sevilla y Málaga a la cabeza, la proliferación de estos alojamientos ha tensionado ambas ciudades y ha propiciado un aumento drástico de los precios de la vivienda, abocando a muchos vecinos a abandonar los centros históricos. En concreto, la capital hispalense cuenta actualmente con más de 6.900 pisos turísticos, aunque en Málaga las cifras se disparan: la capital concentra 12.700, Marbella 15.000 y Mijas 10.200. La regulación que aprobó la Junta de Andalucía, y que dejó en manos de los ayuntamientos la posibilidad de limitar la concesión de nuevas licencias, no ha hecho más que poner coto a una práctica que poco a poco va desinflándose. Y ahora que el problema de la vivienda se ha convertido en una emergencia nacional, los consistorios están tomando medidas para propiciar los usos residenciales permanente dejando a un lado los usos turísticos.Es lo que pretende el Ayuntamiento de Sevilla con el denominado «Plan Sevilla centro vivo», con el objetivo de repoblar el casco histórico de vecinos. De esta manera, se pretende fomentar la construcción de nueva vivienda en aquellos lugares del centro donde exista capacidad urbanística para ello, a través de un «Mapa municipal de oportunidades residenciales». Junto a ello, se fomentará la rehabilitación de edificios vacíos, parcialmente ocupados, promociones inacabadas o viviendas vacías situados en edificios completos para incorporarlas al mercado residencial permanente. Edificios del patrimonio inmobiliario municipal se dedicarán a incrementar la oferta de vivienda permanente, incluyendo edificios administrativos sin uso, locales, casas patio o antiguos equipamientos. El plan promoverá nuevas formas de residencia adaptadas a la evolución demográfica y nuevos modelos familiares: cohousing, vivienda colaborativa e intergeneracional, alojamientos dotacionales o comunidades residenciales vinculadas a universidades, centros sanitarios o instituciones culturales. También contempla la implantación incentivos urbanísticos, fiscales y económicos para fomentar la vivienda permanente, la protección del comercio tradicional y la dotación de más equipamientos.No obstante, este plan choca con los desorbitados precios del mercado inmobiliario del centro de Sevilla, alcanzando su máximo histórico el pasado mes de mayo. El precio de la vivienda usada en el centro alcanzó los 2.825 euros por metro cuadrado, lo que supone una subida del 0,7% respecto a abril, un incremento del 3,2% en el último trimestre y un avance del 6,8% frente a mayo de 2025.En Málaga, el Ayuntamiento está ultimando una moratoria de tres años para nuevos proyectos de hoteles de cualquier categoría y apartamentos turísticos en suelo residencial de la ciudad, además de establecer limitaciones y nuevas condiciones de habitabilidad para la conversión de locales comerciales en vivienda. El alcalde, Francisco de la T
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