Se cumplen 250 años desde la firma de la Declaración de Independencia de EE UU y Donald Trump se ha propuesto convertir este aniversario en algo más que una efeméride nacional. Para cualquier presidente, una fecha así sería una oportunidad para recordar el legado de los padres fundadores y apelar a la unidad del país, pero el mandatario ha ido más allá y ha convertido este momento en una ocasión irrepetible para hacer lo que más le gusta, dejar una nueva huella del apellido Trump en la historia de este país.El calendario juega a su favor y le ha regalado una coincidencia perfecta. El aniversario de la nación llega en medio de su segundo mandato, marcado por haber alterado completamente el tablero geopolítico mundial, y justo cuando Trump acaba de cumplir 80 años. Con este telón de fondo, el republicano anunció el arranque de las celebraciones con una imagen histórica, una pelea de artes marciales mixtas en el jardín sur de la Casa Blanca, pero a nadie se le escapó que se celebraba el mismo día en que el presidente entraba en una nueva década. El cumpleaños del país y del presidente fundidos en un mismo espectáculo. Ese fue un preludio de lo que vendría después, una conmemoración nacional convertida en la mejor estrategia de marca.La irrupción de la iconografía trumpistaTrump quiere que el 250 aniversario vaya ligado a su apellido y a su relato político. Para conseguirlo, el Departamento de Estado ha preparado una edición limitada de pasaportes conmemorativos que incluye su imagen, un gesto inédito porque nunca antes un presidente vivo había aparecido en este tipo de documentos. También ha estampado su firma junto a referencias a la Declaración de Independencia o a los padres fundadores. De esta manera, el pasaporte, símbolo de ciudadanía y pertenencia nacional, pasa a convertirse en pura iconografía trumpista.El dinero, ese que tanto mueve a Trump y que le ayudó a construir buena parte de su personaje público antes de llegar a la política, tampoco se libra de entrar en el merchandising trumpiano. El pasado 26 de marzo, el Departamento del Tesoro anunció que la firma del presidente también aparecería en nuevos billetes estadounidenses de un dólar, otra medida que oficialmente se presentó como parte de los homenajes por el aniversario.Además, se ha aprobado la creación de una moneda conmemorativa, pensada para coleccionistas, compuesta por oro de 24 quilates y con su imagen. Y no es la única, ya se han difundido los diseños preliminares de otra moneda de un dólar con su rostro y el puño alzado recordando la imagen que copó los medios tras su intento de asesinato en Pensilvania, aunque, de nuevo, las restricciones legales sobre que personas vivas aparezcan en monedas de curso legal han complicado el plan.»No Kings»Sus detractores le acusan de ir en contra de los principios fundacionales del país. EE UU nació, precisamente, como una rebelión contra el entonces rey. En 1776, las trece colonias s
Se cumplen 250 años desde la firma de la Declaración de Independencia de EE UU y Donald Trump se ha propuesto convertir este aniversario en algo más que una efeméride nacional. Para cualquier presidente, una fecha así sería una oportunidad para recordar el legado de los padres fundadores y apelar a la unidad del país, pero el mandatario ha ido más allá y ha convertido este momento en una ocasión irrepetible para hacer lo que más le gusta, dejar una nueva huella del apellido Trump en la historia de este país. El calendario juega a su favor y le ha regalado una coincidencia perfecta. El aniversario de la nación llega en medio de su segundo mandato, marcado por haber alterado completamente el tablero geopolítico mundial, y justo cuando Trump acaba de cumplir 80 años. Con este telón de fondo, el republicano anunció el arranque de las celebraciones con una imagen histórica, una pelea de artes marciales mixtas en el jardín sur de la Casa Blanca, pero a nadie se le escapó que se celebraba el mismo día en que el presidente entraba en una nueva década. El cumpleaños del país y del presidente fundidos en un mismo espectáculo. Ese fue un preludio de lo que vendría después, una conmemoración nacional convertida en la mejor estrategia de marca. La irrupción de la iconografía trumpista Trump quiere que el 250 aniversario vaya ligado a su apellido y a su relato político. Para conseguirlo, el Departamento de Estado ha preparado una edición limitada de pasaportes conmemorativos que incluye su imagen, un gesto inédito porque nunca antes un presidente vivo había aparecido en este tipo de documentos. También ha estampado su firma junto a referencias a la Declaración de Independencia o a los padres fundadores. De esta manera, el pasaporte, símbolo de ciudadanía y pertenencia nacional, pasa a convertirse en pura iconografía trumpista. El dinero, ese que tanto mueve a Trump y que le ayudó a construir buena parte de su personaje público antes de llegar a la política, tampoco se libra de entrar en el merchandising trumpiano. El pasado 26 de marzo, el Departamento del Tesoro anunció que la firma del presidente también aparecería en nuevos billetes estadounidenses de un dólar, otra medida que oficialmente se presentó como parte de los homenajes por el aniversario. Además, se ha aprobado la creación de una moneda conmemorativa, pensada para coleccionistas, compuesta por oro de 24 quilates y con su imagen. Y no es la única, ya se han difundido los diseños preliminares de otra moneda de un dólar con su rostro y el puño alzado recordando la imagen que copó los medios tras su intento de asesinato en Pensilvania, aunque, de nuevo, las restricciones legales sobre que personas vivas aparezcan en monedas de curso legal han complicado el plan. «No Kings» Sus detractores le acusan de ir en contra de los principios fundacionales del país. EE UU nació, precisamente, como una rebelión contra el entonces rey. En 1776, las trece co
El aniversario de la nación llega en medio de su segundo mandato y permite anticipar una conmemoración convertida en la mejor estrategia de marca para el republicano
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