Mañana se celebrará, como cada año, la multitudinaria manifestación reivindicativa en defensa de los derechos del colectivo LGTBIQ+. Y allí estará Jaime de los Santos, diputado del PP y vicesecretario de Educación e Igualdad del partido. Para él, el Orgullo es una cita sagrada. Como viene haciendo desde los 18 años, recorrerá las calles de Madrid «para recordarme a mí mismo que tengo los mismos derechos que cualquier otra persona». En vísperas de la celebración, y aún con el eco de su intervención en el Congreso, donde afirmó estar orgulloso y ser del Partido Popular atiende a LA RAZÓN para analizar cómo ha vivido las críticas que suscitaron sus palabras en el Parlamento. También explica por qué su partido se abstuvo en la votación de la ley que prohíbe las terapias de conversión. Habla claro, sin tapujos y consciente de que «aún queda camino por recorrer» para alcanzar la igualdad plena, el respeto y la protección que merece el colectivo LGTBIQ+. ¿Cómo se gestó esa intervención en la tribuna y cómo ha vivido la reacción que provocaron sus palabras? Cuando pronuncié esas palabras lo hice con un objetivo muy claro. Unos días antes, la delegada del Gobierno de Pedro Sánchez en Melilla y varios representantes públicos del PSOE habían recorrido la ciudad al grito de: «¿Dónde están? No se ven los maricas del PP». Es algo triste y peligroso en cualquier circunstancia, pero aún más cuando procede de una representante del Gobierno de España. Por eso decidí subir a la tribuna y responder. Si no nos encontraban, si realmente pensaban que éramos unos cobardes, aquí estaba yo para decir que estoy orgulloso de serlo, orgulloso de pertenecer a mi partido y, sobre todo, orgulloso de vivir en un país que, entre todos, hemos conseguido convertir en uno de los más igualitarios del mundo. Viene de una familia conservadora y católica. ¿Cómo acogieron su homosexualidad? Mis padres, heterosexuales, católicos y de derechas, siempre pusieron por delante de cualquier otra cuestión el amor por su hijo. Estoy convencido de que, para unos padres educados en plena dictadura y con los valores propios de aquella época, existían determinadas expectativas sobre mi futuro. Probablemente muchas de ellas se rompieron el día en que me senté con ellos y les dije: «Mamá, papá, me ha dejado Carlos». Esa fue realmente mi salida del armario. Sin embargo, hicieron lo único que unos padres pueden hacer: mirar a su hijo desde el amor. Dice que hay mucha homofobia en la izquierda… Cuando el Partido Socialista pretende defender mis derechos utiliza mi propio dolor. Yo también he sido víctima de la LGTBIfobia a lo largo de mi vida y ellos retuercen ese sufrimiento para intentar excluirme, como si en España y siempre bajo sus premisas hubiera hombres y mujeres del colectivo LGTBI de primeras y luego todos los demás que sencillamente ni votamos ni militamos en la izquierda radical.Existe una LGTBIfobia de izquierdas abs
El vicesecretario de Educación e Igualdad del Partido Popular asegura que los conceptos de igualdad y diversidad se presentan en ocasiones como términos enfrentados cuando realmente «uno no puede existir sin el otro»
Mañana se celebrará, como cada año, la multitudinaria manifestación reivindicativa en defensa de los derechos del colectivo LGTBIQ+. Y allí estará Jaime de los Santos, diputado del PP y vicesecretario de Educación e Igualdad del partido. Para él, el Orgullo es una cita sagrada. Como viene haciendo desde los 18 años, recorrerá las calles de Madrid «para recordarme a mí mismo que tengo los mismos derechos que cualquier otra persona». En vísperas de la celebración, y aún con el eco de su intervención en el Congreso, donde afirmó estar orgulloso y ser del Partido Popular atiende a LA RAZÓN para analizar cómo ha vivido las críticas que suscitaron sus palabras en el Parlamento. También explica por qué su partido se abstuvo en la votación de la ley que prohíbe las terapias de conversión. Habla claro, sin tapujos y consciente de que «aún queda camino por recorrer» para alcanzar la igualdad plena, el respeto y la protección que merece el colectivo LGTBIQ+.¿Cómo se gestó esa intervención en la tribuna y cómo ha vivido la reacción que provocaron sus palabras?Cuando pronuncié esas palabras lo hice con un objetivo muy claro. Unos días antes, la delegada del Gobierno de Pedro Sánchez en Melilla y varios representantes públicos del PSOE habían recorrido la ciudad al grito de: «¿Dónde están? No se ven los maricas del PP». Es algo triste y peligroso en cualquier circunstancia, pero aún más cuando procede de una representante del Gobierno de España. Por eso decidí subir a la tribuna y responder. Si no nos encontraban, si realmente pensaban que éramos unos cobardes, aquí estaba yo para decir que estoy orgulloso de serlo, orgulloso de pertenecer a mi partido y, sobre todo, orgulloso de vivir en un país que, entre todos, hemos conseguido convertir en uno de los más igualitarios del mundo. Viene de una familia conservadora y católica. ¿Cómo acogieron su homosexualidad?Mis padres, heterosexuales, católicos y de derechas, siempre pusieron por delante de cualquier otra cuestión el amor por su hijo. Estoy convencido de que, para unos padres educados en plena dictadura y con los valores propios de aquella época, existían determinadas expectativas sobre mi futuro. Probablemente muchas de ellas se rompieron el día en que me senté con ellos y les dije: «Mamá, papá, me ha dejado Carlos». Esa fue realmente mi salida del armario. Sin embargo, hicieron lo único que unos padres pueden hacer: mirar a su hijo desde el amor.Dice que hay mucha homofobia en la izquierda…Cuando el Partido Socialista pretende defender mis derechos utiliza mi propio dolor. Yo también he sido víctima de la LGTBIfobia a lo largo de mi vida y ellos retuercen ese sufrimiento para intentar excluirme, como si en España y siempre bajo sus premisas hubiera hombres y mujeres del colectivo LGTBI de primeras y luego todos los demás que sencillamente ni votamos ni militamos en la izquierda radical.Existe una LGTBIfobia de izquierdas ab
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