La historia, muchas más veces que menos, presenta a Zenobia Camprubí como el satélite perfecto que acompañó durante buena parte de su vida a Juan Ramón Jiménez, contribuyendo a que su obra alcanzara la inmortalidad. Sin embargo, una investigación liderada por María Luz Bort, doctora por la Universidad de Maryland y profesora de la Universidad de Málaga, viene a desmontar ese mito de la «mujer de» para revelar a una figura que fue, ante todo, un motor de redes intelectuales y un pilar del feminismo. Bajo el título «Zenobia & CO. Escritoras, artistas e intelectuales en la órbita de Zenobia Camprubí», este volumen nace de una trayectoria vital que, curiosamente, espera la de su protagonista. Bort, formado en la Universidad de Huelva, terminó realizando su doctorado en Maryland, el mismo escenario donde el matrimonio Jiménez-Camprubí vivió parte de su exilio. Fue allí, y tras su regreso a Huelva en 2021, cuando la directora de la Cátedra Juan Ramón Jiménez, Rosa García Gutiérrez, le confió una misión: rescatar la identidad de Zenobia más allá del poeta onubense. La investigación revela que Zenobia Camprubí no era solo una acompañante, sino una mujer de una modernidad desbordante, forjada en una educación bilingüe y bicultural que le otorgaba una independencia mental inusual: «Zenobia tenía todos los recursos para haber sido independiente si no le hubiera interesado el compromiso con Juan Ramón», afirma Bort en una entrevista con La Razón . «Ella es completamente consciente y lo hace por voluntad propia». El libro articula esta vida en dos grandes bloques que actúan como columna vertebral: la Edad de Plata y el exilio. Además, recoge los contenidos de dos jornadas que sobre ambas etapas se celebraron en la Universidad de Huelva en diciembre de 2021 y octubre de 2022, respectivamente. En la primera parte, se descubre a la Zenobia joven, influenciada por una estirpe de mujeres fuertes –madre y abuela– que sembraron en ella una inquietud cultural que estallaría en el Madrid de los años 20. Fue en ese Madrid, según relata la profesora, donde ella se convirtió en una pieza clave de instituciones fundamentales para el progreso femenino, como la Residencia de Señoritas y el Lyceum Club Femenino. En este último, ejerció como secretaria y presidenta del Comité Internacional, trabajando codo con codo con figuras de la talla de Clara Campoamor, María de Maeztu o Victoria Kent. «Zenobia fue centro y sostén de una amplia red de amistades que tiene que ver con gran parte de la intelectualidad femenina del Madrid de los años 20 y 30», explica la investigadora. Resistencia y sororidad La Guerra Civil fracturó el país, pero no las redes que Zenobia había tejido. El libro de Bort presta especial atención a cómo esa «órbita» de mujeres se mantiene viva en la distancia. A través de un análisis epistolar, se revela que las cartas no eran meros intercambios informativos, sino un espacio de resisten
Una investigación desmonta el mito de la que fue esposa del poeta universal para situarla como un motor de redes intelectuales
La historia, muchas más veces que menos, presenta a Zenobia Camprubí como el satélite perfecto que acompañó durante buena parte de su vida a Juan Ramón Jiménez, contribuyendo a que su obra alcanzara la inmortalidad. Sin embargo, una investigación liderada por María Luz Bort, doctora por la Universidad de Maryland y profesora de la Universidad de Málaga, viene a desmontar ese mito de la «mujer de» para revelar a una figura que fue, ante todo, un motor de redes intelectuales y un pilar del feminismo.Bajo el título «Zenobia & CO. Escritoras, artistas e intelectuales en la órbita de Zenobia Camprubí», este volumen nace de una trayectoria vital que, curiosamente, espera la de su protagonista. Bort, formado en la Universidad de Huelva, terminó realizando su doctorado en Maryland, el mismo escenario donde el matrimonio Jiménez-Camprubí vivió parte de su exilio. Fue allí, y tras su regreso a Huelva en 2021, cuando la directora de la Cátedra Juan Ramón Jiménez, Rosa García Gutiérrez, le confió una misión: rescatar la identidad de Zenobia más allá del poeta onubense.La investigación revela que Zenobia Camprubí no era solo una acompañante, sino una mujer de una modernidad desbordante, forjada en una educación bilingüe y bicultural que le otorgaba una independencia mental inusual: «Zenobia tenía todos los recursos para haber sido independiente si no le hubiera interesado el compromiso con Juan Ramón», afirma Bort en una entrevista con La Razón . «Ella es completamente consciente y lo hace por voluntad propia».El libro articula esta vida en dos grandes bloques que actúan como columna vertebral: la Edad de Plata y el exilio. Además, recoge los contenidos de dos jornadas que sobre ambas etapas se celebraron en la Universidad de Huelva en diciembre de 2021 y octubre de 2022, respectivamente. En la primera parte, se descubre a la Zenobia joven, influenciada por una estirpe de mujeres fuertes –madre y abuela– que sembraron en ella una inquietud cultural que estallaría en el Madrid de los años 20.Fue en ese Madrid, según relata la profesora, donde ella se convirtió en una pieza clave de instituciones fundamentales para el progreso femenino, como la Residencia de Señoritas y el Lyceum Club Femenino. En este último, ejerció como secretaria y presidenta del Comité Internacional, trabajando codo con codo con figuras de la talla de Clara Campoamor, María de Maeztu o Victoria Kent.«Zenobia fue centro y sostén de una amplia red de amistades que tiene que ver con gran parte de la intelectualidad femenina del Madrid de los años 20 y 30», explica la investigadora.Resistencia y sororidadLa Guerra Civil fracturó el país, pero no las redes que Zenobia había tejido. El libro de Bort presta especial atención a cómo esa «órbita» de mujeres se mantiene viva en la distancia. A través de un análisis epistolar, se revela que las cartas no eran meros intercambios informativos, sino un espacio de resistencia y s
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