El arquitecto técnico y profesor Jordi Martí ha explicado a través de sus redes sociales los límites de la ventilación cruzada como estrategia para combatir el calor en las viviendas, un recurso de lo más frecuente pero que, según detalla, deja de funcionar cuando las temperaturas se disparan. Martí aprovecha un ejemplo real para ilustrar cuándo esta técnica es efectiva y cuándo conviene recurrir a otras soluciones. El arquitecto parte de un caso basado en una vivienda con posibilidad de abrir huecos hacia el patio interior y la calle, configuración que en condiciones normales resulta muy favorable para la ventilación. Sin embargo, señala que en los días de más calor esta estrategia pierde toda su eficacia: «A veces hace tanto calor que podrías freír huevos en el asfalto y el aire se mueve menos que este gato, que precisamente está en el edificio de al lado». Una opción más dentro del ámbito de la ventilación: aire sano filtrado Ese mismo edificio, tal y como explica Martí, ha sido objeto de una rehabilitación que sí contempla la ventilación cruzada, pero únicamente como una opción más dentro de una estrategia más amplia. «Un edificio que se ha rehabilitado en el que puedes tener ventilación cruzada cuando las condiciones son buenas, pero que queda muy aislado cuando la única opción es protegerte», detalla el arquitecto, subrayando que la clave está en poder alternar entre ventilar y aislarse según el momento. El especialista enfatiza la diferencia de sensación térmica entre el exterior y el interior de este tipo de edificios. «Si pudieras notar la diferencia de confort que hay entre estar en el exterior y aquí en el interior, fliparíais. Aquí los únicos que se atreven a salir son los gatos, aunque eso sí, se quedan en la sombra porque cada vez hace más calor», comenta, en referencia al contraste que logran las viviendas bien acondicionadas frente a las altas temperaturas exteriores. «Lo que hace una casa pasiva es evitar que entre el calor» Ese resultado, según Martí, es consecuencia de aplicar varias estrategias de forma combinada. «Es un área de habitación donde hemos aplicado estrategias de arquitectura vernácula pasiva: protección solar, buen aislamiento térmico, buenas ventanas. También trabajamos con la ventilación natural cruzada, pero estos días de mucho calor pues mejor vamos adentro», explica, dejando claro que la ventilación cruzada es solo una herramienta extra de un sistema pasivo más amplio, no la solución única. Frente al recurso más habitual en estos casos, el arquitecto plantea una alternativa distinta al aire acondicionado. «Aquí muchos pondrían un aire acondicionado convencional, pero se ha instalado algo mejor: una red de conductos de aire fresco del exterior, aire sano filtrado», señala Martí, describiendo un sistema que introduce aire limpio del exterior de forma controlada en lugar de depender exclusivamente de la refrigeración mecánica. En resumidas c
El profesor y arquitecto Jordi Martí explica que se ha instalado una red de conductos de aire fresco del exterior filtrado, dentro de una estrategia pasiva basada en la protección solar, el aislamiento térmico y ventanas con buen comportamiento energético
El arquitecto técnico y profesor Jordi Martí ha explicado a través de sus redes sociales los límites de la ventilación cruzada como estrategia para combatir el calor en las viviendas, un recurso de lo más frecuente pero que, según detalla, deja de funcionar cuando las temperaturas se disparan.Martí aprovecha un ejemplo real para ilustrar cuándo esta técnica es efectiva y cuándo conviene recurrir a otras soluciones.El arquitecto parte de un caso basado en una vivienda con posibilidad de abrir huecos hacia el patio interior y la calle, configuración que en condiciones normales resulta muy favorable para la ventilación. Sin embargo, señala que en los días de más calor esta estrategia pierde toda su eficacia: «A veces hace tanto calor que podrías freír huevos en el asfalto y el aire se mueve menos que este gato, que precisamente está en el edificio de al lado».Una opción más dentro del ámbito de la ventilación: aire sano filtradoEse mismo edificio, tal y como explica Martí, ha sido objeto de una rehabilitación que sí contempla la ventilación cruzada, pero únicamente como una opción más dentro de una estrategia más amplia.»Un edificio que se ha rehabilitado en el que puedes tener ventilación cruzada cuando las condiciones son buenas, pero que queda muy aislado cuando la única opción es protegerte», detalla el arquitecto, subrayando que la clave está en poder alternar entre ventilar y aislarse según el momento.El especialista enfatiza la diferencia de sensación térmica entre el exterior y el interior de este tipo de edificios. «Si pudieras notar la diferencia de confort que hay entre estar en el exterior y aquí en el interior, fliparíais. Aquí los únicos que se atreven a salir son los gatos, aunque eso sí, se quedan en la sombra porque cada vez hace más calor», comenta, en referencia al contraste que logran las viviendas bien acondicionadas frente a las altas temperaturas exteriores.»Lo que hace una casa pasiva es evitar que entre el calor»Ese resultado, según Martí, es consecuencia de aplicar varias estrategias de forma combinada. «Es un área de habitación donde hemos aplicado estrategias de arquitectura vernácula pasiva: protección solar, buen aislamiento térmico, buenas ventanas. También trabajamos con la ventilación natural cruzada, pero estos días de mucho calor pues mejor vamos adentro», explica, dejando claro que la ventilación cruzada es solo una herramienta extra de un sistema pasivo más amplio, no la solución única.Frente al recurso más habitual en estos casos, el arquitecto plantea una alternativa distinta al aire acondicionado. «Aquí muchos pondrían un aire acondicionado convencional, pero se ha instalado algo mejor: una red de conductos de aire fresco del exterior, aire sano filtrado», señala Martí, describiendo un sistema que introduce aire limpio del exterior de forma controlada en lugar de depender exclusivamente de la refrigeración mecánica.En resumidas cuentas, el profes
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