Empezó en la madrugada del pasado viernes la campaña electoral en Andalucía y, desde que las manecillas del reloj marcaron las en punto, el principal enemigo que tiene enfrente el Partido Popular lleva por nombre confianza. Además de cuatro adversarios, tres por la izquierda y uno por la derecha, que comparten una misma meta: borrar cualquier rastro de una mayoría absoluta en el antiguo Hospital de las Cinco Llagas, sede del Parlamento andaluz.. Conforme se acerca el «día D», las sensaciones en las filas populares «son buenas», reconoció ayer el vicesecretario Elías Bendodo, hombre de Juanma Moreno en Génova. Pero, conscientes de que un puñado de votos decantarán el titular de la noche, los mandos populares venden zozobra con los trackings internos que reciben a diario. «La mayoría no está hecha, ni mucho menos. Podemos sacar más porcentaje de voto y menos escaños», aseguran a LA RAZÓN dirigentes de la cúpula.. El mapa andaluz y la ley electoral son otros factores que juegan en contra de los intereses del presidente andaluz y candidato a la reelección. Son ocho las circunscripciones y la fragmentación del electorado en la derecha puede otorgarle un escaño más a la izquierda. O viceversa.. Según la demoscopia, ocurre una cosa: Vox anda a la baja. «Le pasan factura los líos internos, nada es gratis», explican en las filas populares. Y el declive del partido de Santiago Abascal lo capitaliza, de forma «inútil», el eurodiputado Alvise Pérez, que vuelve a presentarse a unas autonómicas con la nula expectativa de obtener representación, pero decidido a arañar un par de puntos que resultan clave cuando la partida se juega en cuestión de decimales.. Concluido el primer debate electoral de la campaña, el PP se reafirma en su estrategia de hablar de «gestión, gestión y nada más que gestión», como contraste del «lío» que ofrecen los partidos restantes. Una vez más, Moreno ha conseguido instalar un marco psicológico que le resulta favorable: la incógnita del electorado es si gobierna sólo o acompañado. La disyuntiva: estabilidad o enredo.. No obstante, las matemáticas son las que son. Y aunque la intención de Moreno es bajarle el diapasón a la campaña, para que pase lo más desapercibida posible, si Andalucía es la principal cita territorial antes de la batalla final, el desembarco de líderes nacionales resulta inevitable.. De momento, las temáticas más adversas para el PP, porque puedan encender a su rival por la derecha, parecen fuera de la agenda. Aun así, quedan dos semanas por delante en las que pueden pasar muchas cosas. Y los populares inciden en la incertidumbre.. El factor de Alvise Pérez. «Hay provincias en las que el voto a Vox va a permitir que los partidos de izquierdas tengan más diputados. La izquierda es buena rentabilizando votos». Al respecto, preocupa el porcentaje que pueda recibir la plataforma Se Acabó La Fiesta: «Votar a Alvise es permitir que la coalición de Podemos pueda sacar un escaño. El voto de derechas que no se cristalice en escaños es un voto que ayuda con más intensidad a la izquierda».. Para apuntalar el flanco derecho, el PP mira a un sector: el campo. Es ahí donde se disputa la batalla dentro de la derecha. Vox pretende hacerse fuerte con su rechazo a Mercosur, mientras que el PP busca consolidarse por el balance de los últimos siete años al frente de la Junta y las propuestas. El otro eje de la estrategia de Abascal es la inmigración, una temática que tiene su incidencia en provincias costeras, como Almería o Huelva. La «islamización» como principal reclamo. Ahí, sin embargo, el PP rehúye el combate, consciente de que puede agitar al electorado en dirección contraria.. A partir de esta semana, trabajarán sobre el terreno, cada uno con su propia caravana, juntos pero no revueltos, Juanma Moreno y Alberto Núñez Feijóo. Ambos pretenden «peinar» toda la región, con actos a pie de calle y reuniones sectoriales. Tan solo coincidirán sobre las tablas el sábado, en el acto central que se celebrará en Málaga. Mismo planteamiento que hace cuatro años. Y, aplica la superstición gallega. Si entonces fue «muy bien, un éxito», para qué cambiar de manual.. Aseguró este lunes Bendodo que Andalucía «será la última gran meta volante antes de la victoria de Feijóo en las generales», dijo que «Juanma Moreno y Feijóo están haciendo una campaña de ilusión», basada en un «expediente brillante» y cargó contra la candidata del PSOE, María Jesús Montero: «Despidió a casi 7.000 profesionales sanitarios», enumeró, para contrarrestar el leitmotiv de su campaña, basada única y exclusivamente en los problemas que, todavía hoy, aquejan a la sanidad pública andaluza.
Los sondeos internos muestran dos riesgos: el exceso de confianza y el trasvase «inútil» de Vox a Alvise. «Beneficia a la izquierda», dice Génova
Empezó en la madrugada del pasado viernes la campaña electoral en Andalucía y, desde que las manecillas del reloj marcaron las en punto, el principal enemigo que tiene enfrente el Partido Popular lleva por nombre confianza. Además de cuatro adversarios, tres por la izquierda y uno por la derecha, que comparten una misma meta: borrar cualquier rastro de una mayoría absoluta en el antiguo Hospital de las Cinco Llagas, sede del Parlamento andaluz.. Conforme se acerca el «día D», las sensaciones en las filas populares «son buenas», reconoció ayer el vicesecretario Elías Bendodo, hombre de Juanma Moreno en Génova. Pero, conscientes de que un puñado de votos decantarán el titular de la noche, los mandos populares venden zozobra con los trackings internos que reciben a diario. «La mayoría no está hecha, ni mucho menos. Podemos sacar más porcentaje de voto y menos escaños», aseguran a LA RAZÓN dirigentes de la cúpula.. El mapa andaluz y la ley electoral son otros factores que juegan en contra de los intereses del presidente andaluz y candidato a la reelección. Son ocho las circunscripciones y la fragmentación del electorado en la derecha puede otorgarle un escaño más a la izquierda. O viceversa.. Según la demoscopia, ocurre una cosa: Vox anda a la baja. «Le pasan factura los líos internos, nada es gratis», explican en las filas populares. Y el declive del partido de Santiago Abascal lo capitaliza, de forma «inútil», el eurodiputado Alvise Pérez, que vuelve a presentarse a unas autonómicas con la nula expectativa de obtener representación, pero decidido a arañar un par de puntos que resultan clave cuando la partida se juega en cuestión de decimales.. Concluido el primer debate electoral de la campaña, el PP se reafirma en su estrategia de hablar de «gestión, gestión y nada más que gestión», como contraste del «lío» que ofrecen los partidos restantes. Una vez más, Moreno ha conseguido instalar un marco psicológico que le resulta favorable: la incógnita del electorado es si gobierna sólo o acompañado. La disyuntiva: estabilidad o enredo.. No obstante, las matemáticas son las que son. Y aunque la intención de Moreno es bajarle el diapasón a la campaña, para que pase lo más desapercibida posible, si Andalucía es la principal cita territorial antes de la batalla final, el desembarco de líderes nacionales resulta inevitable.. De momento, las temáticas más adversas para el PP, porque puedan encender a su rival por la derecha, parecen fuera de la agenda. Aun así, quedan dos semanas por delante en las que pueden pasar muchas cosas. Y los populares inciden en la incertidumbre.. «Hay provincias en las que el voto a Vox va a permitir que los partidos de izquierdas tengan más diputados. La izquierda es buena rentabilizando votos». Al respecto, preocupa el porcentaje que pueda recibir la plataforma Se Acabó La Fiesta: «Votar a Alvise es permitir que la coalición de Podemos pueda sacar un escaño. El voto de derechas que no se cristalice en escaños es un voto que ayuda con más intensidad a la izquierda».. Para apuntalar el flanco derecho, el PP mira a un sector: el campo. Es ahí donde se disputa la batalla dentro de la derecha. Vox pretende hacerse fuerte con su rechazo a Mercosur, mientras que el PP busca consolidarse por el balance de los últimos siete años al frente de la Junta y las propuestas. El otro eje de la estrategia de Abascal es la inmigración, una temática que tiene su incidencia en provincias costeras, como Almería o Huelva. La «islamización» como principal reclamo. Ahí, sin embargo, el PP rehúye el combate, consciente de que puede agitar al electorado en dirección contraria.. A partir de esta semana, trabajarán sobre el terreno, cada uno con su propia caravana, juntos pero no revueltos, Juanma Moreno y Alberto Núñez Feijóo. Ambos pretenden «peinar» toda la región, con actos a pie de calle y reuniones sectoriales. Tan solo coincidirán sobre las tablas el sábado, en el acto central que se celebrará en Málaga. Mismo planteamiento que hace cuatro años. Y, aplica la superstición gallega. Si entonces fue «muy bien, un éxito», para qué cambiar de manual.. Aseguró este lunes Bendodo que Andalucía «será la última gran meta volante antes de la victoria de Feijóo en las generales», dijo que «Juanma Moreno y Feijóo están haciendo una campaña de ilusión», basada en un «expediente brillante» y cargó contra la candidata del PSOE, María Jesús Montero: «Despidió a casi 7.000 profesionales sanitarios», enumeró, para contrarrestar el leitmotiv de su campaña, basada única y exclusivamente en los problemas que, todavía hoy, aquejan a la sanidad pública andaluza.
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