El Barcelona tiene cuatro oportunidades de poner el punto y final a la Liga, pero la primera de ellas es especial, única. El Clásico muchas veces es un partido con más ruido que trascendencia, otras ha servido para mostrar cambios de ciclo o para obtener ventajas decisivas, pero de él sólo una vez salió el campeón de forma matemática. Fue en 1932: el 2-2 que los madridistas lograron en Les Corts (antiguo estadio del Barça) les sirvió para ganar una Liga (la primera del palmarés blanco) que habían peleado con el Athletic Club.. Los números del Barcelona para ser campeón. Esta noche, 97 años después, si el equipo de Flick gana o empata contra el Real Madrid en el Camp Nou cantará el alirón por segunda temporada consecutiva. Si no lo consigue tendrá otras tres jornadas para lograrlo: Alavés fuera, Betis en casa y Valencia fuera, y con ganar una de ellas (en caso de caer contra los de Arbeloa, no le valdría el empate) o que el Madrid no gane alguno de sus tres compromisos, contra Oviedo, Sevilla y Athletic Club, también se llevaría el torneo de la regularidad. Es fútbol, ya se sabe, cosas más extrañas se han visto, pero no mucho más extrañas.. Barça, la confianza como enemigo. Al conjunto de Flick le falta el último paso y en el duelo eterno uno de los mayores peligros que puede tener es la confianza. Los azulgrana han llegado algo justos de fuerzas a este final de curso, pero las dos últimas victorias, en campos complicados como los del Getafe y Osasuna, mostraron a un equipo muy concienciado. Todos los encuentros de Liga del curso que ha disputado como local, 17, los ha ganado, y además Flick recupera a Raphinha. Son muchos datos para ser optimista en el bando catalán, pero otro quizá más determinante es que el Madrid llega después de la semana más convulsa que se recuerda en años, por la pelea entre Tchouaméni y Valverde que salió a la luz y que ha sido el colofón a un curso en el que los resultados no han acompañado y eso suele hacer que los malos rollos salgan a flote. Cuando se gana, todo va bien, o eso parece, pero cuando se pierde….. La reacción de Arbeloa y del Real Madrid. En el Camp Nou la fiesta está preparada, con las gradas llenas y los jugadores barcelonistas muy motivados. El Real Madrid tenía la motivación de retrasar lo que pueda el alirón, aunque los problemas internos han pasado a ser el punto número uno de la lista de tareas para la próxima temporada. Flick no se fía. «Para ellos también es un Clásico, y quieren centrarse en ello y ganar como nosotros. El Clásico es importante para todos», afirmó el técnico alemán. Arbeloa apenas respondió a preguntas sobre el partido, y tiene la misión de intentar convencer a sus futbolistas de que se centren en jugar y dejen de lado las diferencias.. La duda de Mbappé. Ni siquiera la participación de Mbappé, que será duda hasta última hora, se ha convertido en el centro del debate de un partido así, como hubiera pasado casi en cualquier otra situación. Flick alabó al atacante francés: «Mbappé es uno de los mejores del mundo. Tiene unas cualidades increíbles. Delante de la portería es uno de los mejores, para mí ahora el mejor en esa faceta».. El Real Madrid sólo le ha ganado al Barça de Flick uno de los seis Clásicos que ha jugado, pero en los últimos logró recortar diferencias. Este año venció en el Bernabéu, aunque la felicidad no fue total por el enfado de Vinicius al ser sustituido (quizá ahí se empezó a torcer la temporada), y perdió la final de la Supercopa, que fue un encuentro muy equilibrado.
El Barça cantará el alirón si gana o empata en el Camp Nou ante un Real Madrid que llega muy tocado por el incidente entre Tchouaméni y Valverde. Sólo una vez del Clásico salió el campeón
El Barcelona tiene cuatro oportunidades de poner el punto y final a la Liga, pero la primera de ellas es especial, única. El Clásico muchas veces es un partido con más ruido que trascendencia, otras ha servido para mostrar cambios de ciclo o para obtener ventajas decisivas, pero de él sólo una vez salió el campeón de forma matemática. Fue en 1932: el 2-2 que los madridistas lograron en Les Corts (antiguo estadio del Barça) les sirvió para ganar una Liga (la primera del palmarés blanco) que habían peleado con el Athletic Club.. Los números del Barcelona para ser campeón. Esta noche, 97 años después, si el equipo de Flick gana o empata contra el Real Madrid en el Camp Nou cantará el alirón por segunda temporada consecutiva. Si no lo consigue tendrá otras tres jornadas para lograrlo: Alavés fuera, Betis en casa y Valencia fuera, y con ganar una de ellas (en caso de caer contra los de Arbeloa, no le valdría el empate) o que el Madrid no gane alguno de sus tres compromisos, contra Oviedo, Sevilla y Athletic Club, también se llevaría el torneo de la regularidad. Es fútbol, ya se sabe, cosas más extrañas se han visto, pero no mucho más extrañas.. Barça, la confianza como enemigo. Al conjunto de Flick le falta el último paso y en el duelo eterno uno de los mayores peligros que puede tener es la confianza. Los azulgrana han llegado algo justos de fuerzas a este final de curso, pero las dos últimas victorias, en campos complicados como los del Getafe y Osasuna, mostraron a un equipo muy concienciado. Todos los encuentros de Liga del curso que ha disputado como local, 17, los ha ganado, y además Flick recupera a Raphinha. Son muchos datos para ser optimista en el bando catalán, pero otro quizá más determinante es que el Madrid llega después de la semana más convulsa que se recuerda en años, por la pelea entre Tchouaméni y Valverde que salió a la luz y que ha sido el colofón a un curso en el que los resultados no han acompañado y eso suele hacer que los malos rollos salgan a flote. Cuando se gana, todo va bien, o eso parece, pero cuando se pierde….. La reacción de Arbeloa y del Real Madrid. En el Camp Nou la fiesta está preparada, con las gradas llenas y los jugadores barcelonistas muy motivados. El Real Madrid tenía la motivación de retrasar lo que pueda el alirón, aunque los problemas internos han pasado a ser el punto número uno de la lista de tareas para la próxima temporada. Flick no se fía. «Para ellos también es un Clásico, y quieren centrarse en ello y ganar como nosotros. El Clásico es importante para todos», afirmó el técnico alemán. Arbeloa apenas respondió a preguntas sobre el partido, y tiene la misión de intentar convencer a sus futbolistas de que se centren en jugar y dejen de lado las diferencias.. La duda de Mbappé. Ni siquiera la participación de Mbappé, que será duda hasta última hora, se ha convertido en el centro del debate de un partido así, como hubiera pasado casi en cualquier otra situación. Flick alabó al atacante francés: «Mbappé es uno de los mejores del mundo. Tiene unas cualidades increíbles. Delante de la portería es uno de los mejores, para mí ahora el mejor en esa faceta».. El Real Madrid sólo le ha ganado al Barça de Flick uno de los seis Clásicos que ha jugado, pero en los últimos logró recortar diferencias. Este año venció en el Bernabéu, aunque la felicidad no fue total por el enfado de Vinicius al ser sustituido (quizá ahí se empezó a torcer la temporada), y perdió la final de la Supercopa, que fue un encuentro muy equilibrado.
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