Lo que el mundo acepta en un hombre, aún es cuestionado en las mujeres.. ¿Por qué en una relación se acepta que el hombre sea mayor y se juzga cuando la persona de mayor edad es una mujer?. Esto ocurre en nuestro día a día y en cualquier ámbito. La diferencia es que, cuando las protagonizan personas conocidas, terminan siendo comentadas y juzgadas. Ahí está el caso de Al Pacino, hoy con más de ochenta años junto a una mujer que ronda la treintena, con más de cincuenta años de diferencia entre ambos. Esto nadie se lo cuestiona.. Cuando ocurre al revés, la reacción cambia. La relación entre Emmanuel Macron y Brigitte Macron, con más de veinte años entre ambos, fue debatida durante años. Madonna sigue siendo cuestionada cada vez que su vida sentimental se aleja de lo esperado. No se habla de la relación; todo termina reduciéndose a la frase “ella es mayor”. Ahí está el verdadero trasfondo: no es la edad, es la resistencia para aceptar que una mujer decida por sí misma.. En muchos países africanos, donde la tradición sigue marcando la vida social, esta diferencia no genera conflicto cuando el hombre es de más edad. Se entiende: forma parte de un modelo asumido durante generaciones. Pero cuando es la mujer la mayor, deja de verse con normalidad y empieza a ser juzgada. Al hombre se le permite elegir; la mujer todavía debe justificarse, cuando la verdadera libertad empieza precisamente el día en que deja de sentirse obligada a explicarse.. Lo que realmente incomoda es ver a una mujer decidir por sí misma, sin pedir permiso, sin convertirse en lo que otros esperaban de ella. Porque cuando una mujer ama sin seguir el guion escrito para ella, no solo elige a una persona: se elige a sí misma.
Lo que el mundo acepta en un hombre, aún es cuestionado en las mujeres.. ¿Por qué en una relación se acepta que el hombre sea mayor y se juzga cuando la persona de mayor edad es una mujer?. Esto ocurre en nuestro día a día y en cualquier ámbito. La diferencia es que, cuando las protagonizan personas conocidas, terminan siendo comentadas y juzgadas. Ahí está el caso de Al Pacino, hoy con más de ochenta años junto a una mujer que ronda la treintena, con más de cincuenta años de diferencia entre ambos. Esto nadie se lo cuestiona.. Cuando ocurre al revés, la reacción cambia. La relación entre Emmanuel Macron y Brigitte Macron, con más de veinte años entre ambos, fue debatida durante años. Madonna sigue siendo cuestionada cada vez que su vida sentimental se aleja de lo esperado. No se habla de la relación; todo termina reduciéndose a la frase “ella es mayor”. Ahí está el verdadero trasfondo: no es la edad, es la resistencia para aceptar que una mujer decida por sí misma.. En muchos países africanos, donde la tradición sigue marcando la vida social, esta diferencia no genera conflicto cuando el hombre es de más edad. Se entiende: forma parte de un modelo asumido durante generaciones. Pero cuando es la mujer la mayor, deja de verse con normalidad y empieza a ser juzgada. Al hombre se le permite elegir; la mujer todavía debe justificarse, cuando la verdadera libertad empieza precisamente el día en que deja de sentirse obligada a explicarse.. Lo que realmente incomoda es ver a una mujer decidir por sí misma, sin pedir permiso, sin convertirse en lo que otros esperaban de ella. Porque cuando una mujer ama sin seguir el guion escrito para ella, no solo elige a una persona: se elige a sí misma.
Al Pacino con treinta años de diferencia no escandaliza a nadie. Brigitte Macron sí. La brecha de edad en las parejas sigue teniendo un doble rasero con nombre propio: mujer
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