El debate sobre los derechos de la comunidad gay está desquiciado en España. Pudimos comprobarlo el pasado viernes 25 en un debate parlamentario sobre el castigo penal a las terapias de conversión. La bronca estalló cuando Jaime de los Santos, diputado del Partido Popular, subió a la tribuna del Congreso de los Diputados y pronunció una frase contundente: «Soy del PP, soy maricón y me siento muy orgulloso de ambas cosas». Mencionó públicamente un antiguo tuit del concejal socialista madrileño Damián López sobre excluir a los homosexuales de derechas -“habría que prohibirles a todos estos gays que utilicen los espacios conquistados. Empezando por Jaimecito”-. También se recordaron unos cánticos típicos, que se escuchan en decenas de manifestaciones: “¿Dónde están? No se ven/ los maricas del PP”. Desde la bancada progresista, López y sus socios de investidura recordaron al PP su trayectoria histórica de enmiendas y votaciones contrarias a los avances legislativos del colectivo LGTBI+. Más allá del choque verbal, el Congreso de los Diputados terminó aprobando la proposición de ley orgánica impulsada por el PSOE. La nueva norma introduce penas de seis meses a dos años de prisión para quienes realicen o promuevan procedimientos de conversión de la orientación sexual. En este contexto de polarización y despropósito, preguntamos sobre estos conflictos al escritor Luis Antonio de Villena y al profesor y ensayista político José María Marco. ¿Ha secuestrado el progresismo la lucha por los derechos homosexuales? De Villena hace un poco de memoria: “El Orgullo Gay aparece como algo de izquierdas. Hoy la izquierda está perdida, mal, falta de todo tipo de autocrítica, pero al principio fue ella quien lo sostuvo. Me refiero a la izquierda socialdemócrata porque la comunista era horrenda, brutal, hasta el punto de meter homosexuales en la cárcel. La derecha actual no tiene motivos para no alentar a los gays, a las lesbianas, a los transexuales, creo que lo está haciendo ahora», apunta. Marco aporta otro tipo de matices: “La izquierda entendió desde el primer momento la dimensión política de la homosexualidad y la derecha, siguiendo su costumbre, no ha querido enterarse ni darse por aludida. Ahora está feliz porque se ha integrado en la cosa LGTBQ. Son cobardes, e ignorantes”, denuncia. Les pregunto después si opinan que la izquierda discrimina a los los homosexuales que no militan en su bando. “El progresismo entiende esto como una batalla política y actúa en consecuencia”, apunta Marco. “Sí ha habido una tendencia por la que un homosexual de derechas estaba mal visto, incluso en el propio mundo gay. Estaba mal visto por el progresismo. Un ejemplo es el autor, director y actor de nuestro teatro Luis Escobar, a quien no se citaba nunca entre los ilustres (tampoco era muy militante, pero se le excluía). Aunque no lo parezca, homosexuales de derecha ha habido muchísimos”, recuerda De Villena.
Hablamos con el escritor Luis Antonio de Villena y el profesor José María Marco sobre el estado actual de los derechos LGTBIQ+: los intentos de apropiación política, la homofobia islámica y los iconos culturales útiles para situarse, entre otras cuestiones.
El debate sobre los derechos de la comunidad gay está desquiciado en España. Pudimos comprobarlo el pasado viernes 25 en un debate parlamentario sobre el castigo penal a las terapias de conversión. La bronca estalló cuando Jaime de los Santos, diputado del Partido Popular, subió a la tribuna del Congreso de los Diputados y pronunció una frase contundente: «Soy del PP, soy maricón y me siento muy orgulloso de ambas cosas». Mencionó públicamente un antiguo tuit del concejal socialista madrileño Damián López sobre excluir a los homosexuales de derechas -“habría que prohibirles a todos estos gays que utilicen los espacios conquistados. Empezando por Jaimecito”-. También se recordaron unos cánticos típicos, que se escuchan en decenas de manifestaciones: “¿Dónde están? No se ven/ los maricas del PP”.Desde la bancada progresista, López y sus socios de investidura recordaron al PP su trayectoria histórica de enmiendas y votaciones contrarias a los avances legislativos del colectivo LGTBI+. Más allá del choque verbal, el Congreso de los Diputados terminó aprobando la proposición de ley orgánica impulsada por el PSOE. La nueva norma introduce penas de seis meses a dos años de prisión para quienes realicen o promuevan procedimientos de conversión de la orientación sexual. En este contexto de polarización y despropósito, preguntamos sobre estos conflictos al escritor Luis Antonio de Villena y al profesor y ensayista político José María Marco.¿Ha secuestrado el progresismo la lucha por los derechos homosexuales? De Villena hace un poco de memoria: “El Orgullo Gay aparece como algo de izquierdas. Hoy la izquierda está perdida, mal, falta de todo tipo de autocrítica, pero al principio fue ella quien lo sostuvo. Me refiero a la izquierda socialdemócrata porque la comunista era horrenda, brutal, hasta el punto de meter homosexuales en la cárcel. La derecha actual no tiene motivos para no alentar a los gays, a las lesbianas, a los transexuales, creo que lo está haciendo ahora», apunta. Marco aporta otro tipo de matices: “La izquierda entendió desde el primer momento la dimensión política de la homosexualidad y la derecha, siguiendo su costumbre, no ha querido enterarse ni darse por aludida. Ahora está feliz porque se ha integrado en la cosa LGTBQ. Son cobardes, e ignorantes”, denuncia. Les pregunto después si opinan que la izquierda discrimina a los los homosexuales que no militan en su bando. “El progresismo entiende esto como una batalla política y actúa en consecuencia”, apunta Marco. “Sí ha habido una tendencia por la que un homosexual de derechas estaba mal visto, incluso en el propio mundo gay. Estaba mal visto por el progresismo. Un ejemplo es el autor, director y actor de nuestro teatro Luis Escobar, a quien no se citaba nunca entre los ilustres (tampoco era muy militante, pero se le excluía). Aunque no lo parezca, homosexuales de derecha ha habido muchísimos”, recuerda De Villena. ?
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