Alemania se encuentra en pleno proceso de establecimiento de su primera base militar permanente en el extranjero después de la Segunda Guerra Mundial, precisamente en la frontera entre Rusia y Lituania. Serán unos 5.000 soldados cuyo objetivo, según la OTAN, es defender las fronteras europeas de una posible agresión rusa. La principal base de la brigada estará en Rudninkai, cerca de la frontera con Bielorrusia y a unos 35 kilómetros de Vilnius.Sin embargo, el estacionamiento ha planteado una cuestión paradójica en torno a un lugar de memoria que se encuentra precisamente en el terreno previsto para el estacionamiento de los alemanes. Y es que en la zona de los bosques de Rudniki donde será el principal centro de despliegue precisamente se encuentran restos de los refugios utilizados por partisanos judíos durante la Segunda Guerra Mundial que lucharon contra el nazismo.Alemania ha solicitado a Lituania que evalúe y proteja la zona donde se encuentran los restos del antiguo campamento partisano judío, considerando que debe preservarse como un lugar de memoria y aprendizaje. La idea es que el área histórica será señalizada adecuadamente para informar sobre su importancia, que quede excluida de las maniobras y ejercicios militares y continúe siendo accesible al público. El Gobierno alemán argumenta que el estudio del nazismo, el Holocausto y el papel que desempeñó la Wehrmacht durante el régimen nazi forma parte esencial de la formación histórica y política que reciben los soldados.Sin embargo, tal como titulaba el semanario Der Spiegel, «en Lituania los partisanos judíos son considerados enemigos del estado.» Durante la época soviética, se organizaban tours a estos sitios en los que se rendía homenaje a los judíos que opusieron resistencia armada ante el exterminio nazi en uno de los pocos lugares donde esto ocurrió. Sin embargo, los crímenes soviéticos y el revisionismo histórico han llevado a que en la actualidad se recuerde a los soldados alemanes algo así como liberadores del yugo ruso.La ocupación soviética iniciada en 1940, un año antes de la Guerra Mundial, llevó a la incorporación forzosa a la URSS como República Socialista Soviética de Lituania. Decenas de miles de lituanos fueron deportados a Siberia y otras regiones, por lo que los grupos nacionalistas esperaban que Adolf Hitler permitiera la creación de un Estado lituano independiente y lo veían como liberador. Asimismo, eran también antisemitas y existía una falsa identificación de los judíos con el régimen soviético. Esa cooperación local llevó al exterminio de buena parte de la población judía, que antes de la guerra era de unos 220.000 miembros, una de las mayores de Europa, siendo asesinados 200.000 de ello, que fueron confinados en un gueto y posteriormente trasladados a los bosques de Paneriai, donde fueron asesinados en ejecuciones masivas.Los supervivientes se incorporaron a grupos partisanos soviéticos que combatían a la
Alemania se encuentra en pleno proceso de establecimiento de su primera base militar permanente en el extranjero después de la Segunda Guerra Mundial, precisamente en la frontera entre Rusia y Lituania. Serán unos 5.000 soldados cuyo objetivo, según la OTAN, es defender las fronteras europeas de una posible agresión rusa. La principal base de la brigada estará en Rudninkai, cerca de la frontera con Bielorrusia y a unos 35 kilómetros de Vilnius. Sin embargo, el estacionamiento ha planteado una cuestión paradójica en torno a un lugar de memoria que se encuentra precisamente en el terreno previsto para el estacionamiento de los alemanes. Y es que en la zona de los bosques de Rudniki donde será el principal centro de despliegue precisamente se encuentran restos de los refugios utilizados por partisanos judíos durante la Segunda Guerra Mundial que lucharon contra el nazismo. Alemania ha solicitado a Lituania que evalúe y proteja la zona donde se encuentran los restos del antiguo campamento partisano judío, considerando que debe preservarse como un lugar de memoria y aprendizaje. La idea es que el área histórica será señalizada adecuadamente para informar sobre su importancia, que quede excluida de las maniobras y ejercicios militares y continúe siendo accesible al público. El Gobierno alemán argumenta que el estudio del nazismo, el Holocausto y el papel que desempeñó la Wehrmacht durante el régimen nazi forma parte esencial de la formación histórica y política que reciben los soldados. Sin embargo, tal como titulaba el semanario Der Spiegel, «en Lituania los partisanos judíos son considerados enemigos del estado.» Durante la época soviética, se organizaban tours a estos sitios en los que se rendía homenaje a los judíos que opusieron resistencia armada ante el exterminio nazi en uno de los pocos lugares donde esto ocurrió. Sin embargo, los crímenes soviéticos y el revisionismo histórico han llevado a que en la actualidad se recuerde a los soldados alemanes algo así como liberadores del yugo ruso. La ocupación soviética iniciada en 1940, un año antes de la Guerra Mundial, llevó a la incorporación forzosa a la URSS como República Socialista Soviética de Lituania. Decenas de miles de lituanos fueron deportados a Siberia y otras regiones, por lo que los grupos nacionalistas esperaban que Adolf Hitler permitiera la creación de un Estado lituano independiente y lo veían como liberador. Asimismo, eran también antisemitas y existía una falsa identificación de los judíos con el régimen soviético. Esa cooperación local llevó al exterminio de buena parte de la población judía, que antes de la guerra era de unos 220.000 miembros, una de las mayores de Europa, siendo asesinados 200.000 de ello, que fueron confinados en un gueto y posteriormente trasladados a los bosques de Paneriai, donde fueron asesinados en ejecuciones masivas. Los supervivientes se incorporaron a grupos partisanos soviéticos que combatían
Berlín pide que se protejan refugios de judíos que lucharon contra el nazismo, ubicados en Rudninkai, pero Lituania se niega
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