Mayo de 2007. Tita Cervera se encadenó a un árbol en el Paseo del Prado para frenar el proyecto del entonces alcalde Alberto Ruiz-Gallardón de talar la mayor arboleda de Madrid y la imagen recorrió el mundo. Anatomía de… rescató durante la noche del domingo aquella protesta y desveló las razones que había detrás.Luciano Lavajos, jardinero del Ayuntamiento de Madrid en aquel momento y contrario a la tala, explicó cómo llegó la baronesa hasta ahí. Una compañera que la conocía por sus hijos la llamó para implicarla, y «desde el principio fue muy receptiva», recordó. «Ella tomó la iniciativa de invitarnos al Museo Thyssen a comer y charlar con nosotros», añadió.La acción resultó un éxito mediático que los propios organizadores no anticiparon. «Había más de 200 periodistas», señaló Lavajos. «Salió en todos los periódicos del mundo. No nos lo creíamos, unos desarrapados de Vallecas compartiendo escenario con la baronesa», admitió.Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen, reconoció que detrás de la protesta había también un interés económico. El proyecto de Gallardón cedía todos los carriles del Prado al Thyssen mientras despejaba el del Prado. «Esto también Tita y el propio museo lo sentíamos como una agresión», señaló.El programa también abordó si el amor de la baronesa por la naturaleza era genuino. «Tita es muy animalista y ha participado en campañas de salvamento de animales como galgos», explicó Solana. Lavajos fue tajante: «Es sincera con que le gustan los árboles».
La baronesa Thyssen lideró una protesta contra la tala de la mayor arboleda de Madrid que escondía un conflicto de intereses económicos entre el Ayuntamiento y el Museo Thyssen.
20MINUTOS.ES – Televisión
Mayo de 2007. Tita Cervera se encadenó a un árbol en el Paseo del Prado para frenar el proyecto del entonces alcalde Alberto Ruiz-Gallardón de talar la mayor arboleda de Madrid y la imagen recorrió el mundo. Anatomía de… rescató durante la noche del domingo aquella protesta y desveló las razones que había detrás.Luciano Lavajos, jardinero del Ayuntamiento de Madrid en aquel momento y contrario a la tala, explicó cómo llegó la baronesa hasta ahí. Una compañera que la conocía por sus hijos la llamó para implicarla, y «desde el principio fue muy receptiva», recordó. «Ella tomó la iniciativa de invitarnos al Museo Thyssen a comer y charlar con nosotros», añadió.La acción resultó un éxito mediático que los propios organizadores no anticiparon. «Había más de 200 periodistas», señaló Lavajos. «Salió en todos los periódicos del mundo. No nos lo creíamos, unos desarrapados de Vallecas compartiendo escenario con la baronesa», admitió.Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen, reconoció que detrás de la protesta había también un interés económico. El proyecto de Gallardón cedía todos los carriles del Prado al Thyssen mientras despejaba el del Prado. «Esto también Tita y el propio museo lo sentíamos como una agresión», señaló.El programa también abordó si el amor de la baronesa por la naturaleza era genuino. «Tita es muy animalista y ha participado en campañas de salvamento de animales como galgos», explicó Solana. Lavajos fue tajante: «Es sincera con que le gustan los árboles».
