“Obsession” es una película de terror que se convierte en una anticomedia romántica. Pertenece a un género porque reacciona a otro, o, mejor dicho, se posiciona contra otro. Ese juego de antirreflejos es estimulante, en la medida en que el filme trabaja su enorme eficacia en función de un proceso de inversión retórica y deformación de arquetipos. Suponemos que el pasado en la ficción ‘low fi’ youtuber acumulado por Curry Barker le ha ayudado a detectar el potencial dramático de una idea extremadamente simple (el célebre “Cuidado con lo que deseas”) que funciona muy bien como diáfana metáfora de las relaciones tóxicas.. Bear (Johnston) no es el típico ‘incel’, simplemente su timidez le impide expresar sus sentimientos con naturalidad, y, por tanto, su vida amorosa tiende al desastre. Cuando formula el deseo que desencadenará el drama, lo hace con la inocencia del que no cree, o lo que es lo mismo, acepta tácitamente una de las leyes del género, que es la de recibir el castigo que merecen los escépticos, o los que no escuchan los cantos de sirena (o los avisos, hostiles y despreocupados, del dependiente de una tienda esotérica). Es decir, transforma a Nikki, la chica de sus sueños que solo pensaba en él como un amigo, en una psicópata que le pega la puerta de su casa con cinta aislante para que no la abandone. La transforma, en fin, en la versión neurótica de la amante incondicional, la muñeca hinchable cuya única voluntad es preservar su nido de amor como una prisión, al margen de todo contacto social.. Si el eslogan de “Love Story” insistía en afirmar que “amar es no decir nunca lo siento”, Nikki no ama a Bear, porque no para de disculparse por las atrocidades que comete. “Obsession” cuenta la violenta crónica de un abuso, en la que la víctima lo es porque ama por imperativo diabólico. La interpretación de Inde Navarrete es desbordante y conmovedora: el agresivo desajuste entre la que fue y la que es, entre el alma encarcelada y la máscara que idolatra, se filtra en una expresividad abrupta, de afectos impulsivos e intermitentes, que la transforman en una de las víctimas más trágicas del cine de terror reciente, en dura liza con la Naomi Scott de “Smile 2”.. Barker explota el descenso a los infiernos de Nikki a través de los ojos de su hacedor, con hallazgos de puesta en escena de una notable simplicidad. Es especialmente brillante la primera noche que pasan juntos, en la que el rostro de Nikki es un fuera de campo constante, escondido bien entre las sombras, bien por unas flores que lo sustituyen, demostrando que el terror crece a medida que la identidad se borra. La película se divierte creando una espiral de situaciones, a cuál más insostenible, que no hacen sino exprimir la premisa inicial hasta una conclusión que sorprende por su nihilismo. No deja de ser curioso que un filme tan destructivo, tan desesperanzado incluso en sus desvíos casi cómicos, haya conectado tan bien con el público. Será que los tiempos nos hacen temer lo peor cuando deseamos lo mejor.. Lo mejor:. La entregada interpretación de Inde Navarrete y descubrir que el lado oscuro de la comedia romántica es el cine de terror.. Lo peor:. Es una película de una sola idea, y lo sacrifica todo por ella.
Dirección y guion: Curry Barker. Intérpretes: Michael Johnston, Inde Navarrette, Cooper Tomlinson, Megan Lawless. Música: Rock Burwell. España, 2025. Duración: 100 minutos. Terror.
“Obsession” es una película de terror que se convierte en una anticomedia romántica. Pertenece a un género porque reacciona a otro, o, mejor dicho, se posiciona contra otro. Ese juego de antirreflejos es estimulante, en la medida en que el filme trabaja su enorme eficacia en función de un proceso de inversión retórica y deformación de arquetipos. Suponemos que el pasado en la ficción ‘low fi’ youtuber acumulado por Curry Barker le ha ayudado a detectar el potencial dramático de una idea extremadamente simple (el célebre “Cuidado con lo que deseas”) que funciona muy bien como diáfana metáfora de las relaciones tóxicas.. Bear (Johnston) no es el típico ‘incel’, simplemente su timidez le impide expresar sus sentimientos con naturalidad, y, por tanto, su vida amorosa tiende al desastre. Cuando formula el deseo que desencadenará el drama, lo hace con la inocencia del que no cree, o lo que es lo mismo, acepta tácitamente una de las leyes del género, que es la de recibir el castigo que merecen los escépticos, o los que no escuchan los cantos de sirena (o los avisos, hostiles y despreocupados, del dependiente de una tienda esotérica). Es decir, transforma a Nikki, la chica de sus sueños que solo pensaba en él como un amigo, en una psicópata que le pega la puerta de su casa con cinta aislante para que no la abandone. La transforma, en fin, en la versión neurótica de la amante incondicional, la muñeca hinchable cuya única voluntad es preservar su nido de amor como una prisión, al margen de todo contacto social.. Si el eslogan de “Love Story” insistía en afirmar que “amar es no decir nunca lo siento”, Nikki no ama a Bear, porque no para de disculparse por las atrocidades que comete. “Obsession” cuenta la violenta crónica de un abuso, en la que la víctima lo es porque ama por imperativo diabólico. La interpretación de Inde Navarrete es desbordante y conmovedora: el agresivo desajuste entre la que fue y la que es, entre el alma encarcelada y la máscara que idolatra, se filtra en una expresividad abrupta, de afectos impulsivos e intermitentes, que la transforman en una de las víctimas más trágicas del cine de terror reciente, en dura liza con la Naomi Scott de “Smile 2”.. Barker explota el descenso a los infiernos de Nikki a través de los ojos de su hacedor, con hallazgos de puesta en escena de una notable simplicidad. Es especialmente brillante la primera noche que pasan juntos, en la que el rostro de Nikki es un fuera de campo constante, escondido bien entre las sombras, bien por unas flores que lo sustituyen, demostrando que el terror crece a medida que la identidad se borra. La película se divierte creando una espiral de situaciones, a cuál más insostenible, que no hacen sino exprimir la premisa inicial hasta una conclusión que sorprende por su nihilismo. No deja de ser curioso que un filme tan destructivo, tan desesperanzado incluso en sus desvíos casi cómicos, haya conectado tan bien con el público. Será que los tiempos nos hacen temer lo peor cuando deseamos lo mejor.. Lo mejor:. La entregada interpretación de Inde Navarrete y descubrir que el lado oscuro de la comedia romántica es el cine de terror.. Lo peor:. Es una película de una sola idea, y lo sacrifica todo por ella.
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