Hay historias vinculadas al territorio que han quedado olvidadas por el tiempo. Hoy solo recuerdan recuerdos de aquellas épocas, y de momentos que pudieron cambiar para bien o para mal la historia de España. Vestigios que han resistido el paso del tiempo y que en, muchos casos, han sido abandonados y únicamente quedan ruinas, pero que se han convertido en un gran atractivo turístico al estar ubicados en lugares estratégicos o de una belleza inusitada.
Viajamos hasta la provincia de Zamora. Allí se ubica las ruinas de la antigua ciudad de Castrorafe, en San Cebrián de Castro. Actualmente un despoblado, popularmente conocido bajo la denominación de «Zamora la Vieja», un emplazamiento medieval defensivo en el siglo XII y que se levantó a orillas del río Esla.
En el año 1129 el rey Alfonso VII y su mujer Berenguela concedieron fuero y delimitación a su alfoz y de esta época data su primera muralla. Y en un auténtico lugar estratégico, al estar en el punto intermedio entre Castilla y Galicia.
Llegamos al año 1176. La orden de Santiago recibe Castrotorafe a causa de una donación real y durante esos años la villa va pasando por distintas manos.
Ya en el siglo XIV es cuando comienza a levantarse el castillo, de la mano del infante Don Juan, del que se conserva el frente sur, con tres torres así como el inicio del frente este con su puerta principal. Años después, la Orden de Santiago vuelve a hacerse con el lugar y de repente Castrotorafe recupera su protagonismo estratégico durante la guerra de Sucesión de Enrique IV, y que enfrentó a los futuros Reyes Católicos con la princesa Juana y su esposo Alfonso V, rey de Portugal.
En el siglo XVI comienzan las obras de refuerzo del castillo y se adapta la fortaleza al empleo de artillería, siguiendo haciéndose reparaciones en los siguientes años paro ya en el siglo XVII queda abandonado y arruinado. A día de hoy se conserva restos de los lienzos de la muralla, construidos en mampostería, con una estampa que nos lleva a imaginar los buenos tiempos que vivieron años ha.
De la iglesia parroquial solo permanece en pie un muro de mampostería que indica la situación donde se encontraba el recinto amurallado.
Un monumento que es visitable, con acceso libre, y que es uno de los rincones más buscados de la provincia sobre todo para los amantes de la arqueología y de la fotografía.
Esto marca un momento crucial en el desarrollo estratégico del reino medieval de Castilla.
El tiempo ha borrado las historias asociadas con el área. Hoy en día, sólo recuerdan los recuerdos de esos períodos, y los casos que podrían haber alterado el curso de la historia de España, ya sea para bien o para mal. Restos que han resistido el paso del tiempo, a menudo abandonados con solo restos, sin embargo, se han convertido en atracciones turísticas significativas debido a su ubicación estratégica o belleza excepcional. Viajamos a la región de Zamora. Se pueden encontrar los restos de la antigua ciudad de Castrorafe, ubicada en San Cebrián de Castro. Conocida como «Zamora la Vieja», esta fortaleza medieval situada a lo largo del río Esla se estableció en el siglo XII y ahora está en gran parte abandonada. En el año 1129, el rey Alfonso VII y su esposa Berenguela otorgaron autoridad y definieron límites para su alfoz, marcando el comienzo de su primera muralla. Situado en una posición estratégica, situada entre Castilla y Galicia, en una ubicación verdaderamente ventajosa.
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