La Marcha del Orgullo de Budapest tendrá lugar este sábado por primera vez tras el cambio de Gobierno que puso fin a la era del ultranacionalista Viktor Orban, en un ambiente muy diferente al del año pasado, cuando el intento de vetarla atrajo a centenares de miles de personas. ‘Pride hubo, hay y habrá’ es uno de los lemas de esta 31ª Marcha del Orgullo budapestina, que mañana se celebrará bajo un calor tórrido con temperaturas que previsiblemente superarán los 35 grados centígrados, indicaron los organizadores este viernes en un encuentro con la prensa en la capital.Recordaron cómo hace un año, pese a la política de «intimidación» del Ejecutivo encabezado por Orban, que había prohibido el desfile y amenazado con multas a sus eventuales participantes, unas 350.000 personas respondieron a la convocatoria, e incluso unos cuantos llegaron desde diversos países de Europa. La comunidad LGTBI fue durante década y media uno de los blancos de las políticas y discursos homófobos del Gobierno de Orban, que limitó cada vez más sus derechos.El año pasado promovió una legislación para prohibir la Marcha del Orgullo aludiendo a un supuesto peligro que representaría para el «desarrollo adecuado» de los menores de edad. El nuevo primer ministro, Péter Magyar, ha dejado claro que reconoce y respeta la libertad de cada persona «de amar como ama», asegurando que en su equipo «nadie quiere prohibir» la Marcha del Orgullo.»La situación es diferente a la del año pasado en el sentido de que ahora la policía tomó nota del evento», explicó a EFE Ede Balogh, uno de los organizadores. «Hemos oído frases esperanzadoras del primer ministro, pero la situación legal sigue siendo la misma», agregó el activista, aludiendo a que aún no se ha anulado o modificado la polémica legislación que regía hace un año, pese a una propuesta para hacerlo, presentada recientemente por un grupo de asociaciones LGBT+.Magyar, en el poder hace menos de 50 días, ha pedido «paciencia» al colectivo ante las muchas normativas que le afectan y que deberían ser revisadas. Se espera que la comisaria europea de Igualdad, Hadja Lahbib, asista mañana a la marcha budapestina que, como todos los años desde 2019, contará con la presencia del alcalde de Budapest, el progresista Gergely Karácsony. Según Balogh, ante las elevadas temperaturas previstas, la marcha estará acompañada de varias unidades de servicios médicos y ambulancias y habrá agua potable disponible para los participantes.
La Marcha del Orgullo de Budapest tendrá lugar este sábado por primera vez tras el cambio de Gobierno que puso fin a la era del ultranacionalista Viktor Orban, en un ambiente muy diferente al del año pasado, cuando el intento de vetarla atrajo a centenares de miles de personas. ‘Pride hubo, hay y habrá’ es uno de los lemas de esta 31ª Marcha del Orgullo budapestina, que mañana se celebrará bajo un calor tórrido con temperaturas que previsiblemente superarán los 35 grados centígrados, indicaron los organizadores este viernes en un encuentro con la prensa en la capital. Recordaron cómo hace un año, pese a la política de «intimidación» del Ejecutivo encabezado por Orban, que había prohibido el desfile y amenazado con multas a sus eventuales participantes, unas 350.000 personas respondieron a la convocatoria, e incluso unos cuantos llegaron desde diversos países de Europa. La comunidad LGTBI fue durante década y media uno de los blancos de las políticas y discursos homófobos del Gobierno de Orban, que limitó cada vez más sus derechos. El año pasado promovió una legislación para prohibir la Marcha del Orgullo aludiendo a un supuesto peligro que representaría para el «desarrollo adecuado» de los menores de edad. El nuevo primer ministro, Péter Magyar, ha dejado claro que reconoce y respeta la libertad de cada persona «de amar como ama», asegurando que en su equipo «nadie quiere prohibir» la Marcha del Orgullo. Magyar pide paciencia «La situación es diferente a la del año pasado en el sentido de que ahora la policía tomó nota del evento», explicó a EFE Ede Balogh, uno de los organizadores. «Hemos oído frases esperanzadoras del primer ministro, pero la situación legal sigue siendo la misma», agregó el activista, aludiendo a que aún no se ha anulado o modificado la polémica legislación que regía hace un año, pese a una propuesta para hacerlo, presentada recientemente por un grupo de asociaciones LGBT+. Magyar, en el poder hace menos de 50 días, ha pedido «paciencia» al colectivo ante las muchas normativas que le afectan y que deberían ser revisadas. Se espera que la comisaria europea de Igualdad, Hadja Lahbib, asista mañana a la marcha budapestina que, como todos los años desde 2019, contará con la presencia del alcalde de Budapest, el progresista Gergely Karácsony. Según Balogh, ante las elevadas temperaturas previstas, la marcha estará acompañada de varias unidades de servicios médicos y ambulancias y habrá agua potable disponible para los participantes.
El año pasado, pese a la política de «intimidación» del Ejecutivo de Orban, unas 350.000 personas respondieron a la convocatoria, a la que también se unieron ciudadanos de otros países de Europa
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