«Todo comenzó con un balón, una plaza y un sueño», recuerda Aihen Muñoz en su libro. Con esos hilos se tejían las ilusiones de un niño que abandonó muy pronto su casa de la localidad navarra de Etxauri para ser futbolista. Con 13 años se mudó a San Sebastián para jugar en las categorías inferiores de la Real.. Su sueño estaba más cerca, pero no sabía entonces el vaivén de ilusiones que lo esperaba, que la meta no se alcanza nunca. Que algún día llegaría a sentir envidia de los «aficionados con bocata». «Vivo el fútbol como un trabajo más que como un juego», asegura. Lo cuenta en su libro, «Cartas de Ahien», publicado en la colección El club de la niebla por la editorial Kolima.. El libro recoge las cartas que Aihen escribe antes o después de los partidos, sus pensamientos, sus sentimientos, sus ilusiones y sus frustraciones. Una tarea que comenzó por indicación de Imanol Ibarrondo, coach que trabaja con la Real Sociedad y exfutbolista entre otros equipos del Rayo Vallecano.. La primera la escribió el 5 de enero de 2019 desde la habitación 636 del hotel Hilton de Madrid, antes de su debut con la Real Sociedad en el Bernabéu. Ganó la Real y volvió a ganar la semana siguiente en el estreno de Aihen en Anoeta.. «Me sentía protegido por el dorsal del filial», escribe el defensa en el libro. Vivía entonces la ilusión que había crecido con él desde niño. «No conocía el miedo ni la presión ni el juicio. Sólo existía el juego», recuerda de su infancia. Y algo parecido sucedía cuando jugaba con el dorsal del filial. Era un chico de la casa y a los de casa se les valora el esfuerzo y se les perdonan los errores cuando llegan al primer equipo. «Esa etapa fue un regalo. Sentir sin pensar, actuar desde el alma, vivir desde la inocencia del que no tiene nada que perder», escribe.. Pero las cosas cambian cuando abandonas los dorsales por encima del 25 y te dan uno del primer equipo. El de Aihen fue el 12 al año siguiente. Pero el problema no era el número, era lo que significa. Entonces fue cuando apareció el miedo. Miedo a fallar, a las críticas, al qué dirán o a no estar a la altura. Pensamientos negativos, deseos incluso de no entrar en la convocatoria y de salir del equipo de su vida al verano siguiente. «El miedo iba conmigo a todos lados», reconoce. Pero también tenía una carta para el miedo. Una carta de despedida que le escribió en enero de 2020. Había pasado un año desde su debut y varias vidas en su cabeza. Pero Imanol Ibarrondo siempre estaba a su lado. También para animarle a escribir esa carta de despedida al miedo con la que todo comenzó a cambiar.. Con Ibarrondo llegaron las charlas liberadoras y también las lecturas inimaginadas: Epícteto, Séneca, Marco Aurelio. «Siempre acudo a Marco Aurelio», reconoce. «Seguramente tu referente tenga las mejores respuestas para tus dudas. Marco Aurelio siempre las ha tenido para mí», dice.. Además de las lecturas, hay personas. Su agente, Juan Ugarte, de Youfirst. A través de él conoció a Iñaki Alaba, una rareza de futbolista. Abandonó la Real cuando estaba en el primer equipo para dedicarse a sus estudios de Derecho, aunque después regresó para volver a jugar en el equipo de su vida. Imanol Alguacil, el entrenador que le hizo debutar y al que despidió como capitán del equipo. «Gracias por ser justo», le dice en la carta que le escribe.. Ellos; su mujer, Elba, y su hija le devuelven a la realidad. Como hacía su perra Noa cuando viajaba con ella en furgoneta para perder cobertura y tensiones. Ya no se siente responsable de la felicidad de los demás, de sus aficionados y de su familia. «Empecé a cargar con la mochila de la felicidad de los demás», recuerda de los tiempos oscuros.. Aprendió a disfrutar del fútbol y del camino. A conocerse a sí mismo. Y a no esperar la felicidad detrás de ningún logro. Aunque el sábado quiera volver a ganar la Copa con la Real. Su Reala.
El libro «Cartas de Aihen» recoge los pensamientos del futbolista de la Real Sociedad
«Todo comenzó con un balón, una plaza y un sueño», recuerda Aihen Muñoz en su libro. Con esos hilos se tejían las ilusiones de un niño que abandonó muy pronto su casa de la localidad navarra de Etxauri para ser futbolista. Con 13 años se mudó a San Sebastián para jugar en las categorías inferiores de la Real.. Su sueño estaba más cerca, pero no sabía entonces el vaivén de ilusiones que lo esperaba, que la meta no se alcanza nunca. Que algún día llegaría a sentir envidia de los «aficionados con bocata». «Vivo el fútbol como un trabajo más que como un juego», asegura. Lo cuenta en su libro, «Cartas de Ahien», publicado en la colección El club de la niebla por la editorial Kolima.. El libro recoge las cartas que Aihen escribe antes o después de los partidos, sus pensamientos, sus sentimientos, sus ilusiones y sus frustraciones. Una tarea que comenzó por indicación de Imanol Ibarrondo, coach que trabaja con la Real Sociedad y exfutbolista entre otros equipos del Rayo Vallecano.. La primera la escribió el 5 de enero de 2019 desde la habitación 636 del hotel Hilton de Madrid, antes de su debut con la Real Sociedad en el Bernabéu. Ganó la Real y volvió a ganar la semana siguiente en el estreno de Aihen en Anoeta.. «Me sentía protegido por el dorsal del filial», escribe el defensa en el libro. Vivía entonces la ilusión que había crecido con él desde niño. «No conocía el miedo ni la presión ni el juicio. Sólo existía el juego», recuerda de su infancia. Y algo parecido sucedía cuando jugaba con el dorsal del filial. Era un chico de la casa y a los de casa se les valora el esfuerzo y se les perdonan los errores cuando llegan al primer equipo. «Esa etapa fue un regalo. Sentir sin pensar, actuar desde el alma, vivir desde la inocencia del que no tiene nada que perder», escribe.. Pero las cosas cambian cuando abandonas los dorsales por encima del 25 y te dan uno del primer equipo. El de Aihen fue el 12 al año siguiente. Pero el problema no era el número, era lo que significa. Entonces fue cuando apareció el miedo. Miedo a fallar, a las críticas, al qué dirán o a no estar a la altura. Pensamientos negativos, deseos incluso de no entrar en la convocatoria y de salir del equipo de su vida al verano siguiente. «El miedo iba conmigo a todos lados», reconoce. Pero también tenía una carta para el miedo. Una carta de despedida que le escribió en enero de 2020. Había pasado un año desde su debut y varias vidas en su cabeza. Pero Imanol Ibarrondo siempre estaba a su lado. También para animarle a escribir esa carta de despedida al miedo con la que todo comenzó a cambiar.. Con Ibarrondo llegaron las charlas liberadoras y también las lecturas inimaginadas: Epícteto, Séneca, Marco Aurelio. «Siempre acudo a Marco Aurelio», reconoce. «Seguramente tu referente tenga las mejores respuestas para tus dudas. Marco Aurelio siempre las ha tenido para mí», dice.. Además de las lecturas, hay personas. Su agente, Juan Ugarte, de Youfirst. A través de él conoció a Iñaki Alaba, una rareza de futbolista. Abandonó la Real cuando estaba en el primer equipo para dedicarse a sus estudios de Derecho, aunque después regresó para volver a jugar en el equipo de su vida. Imanol Alguacil, el entrenador que le hizo debutar y al que despidió como capitán del equipo. «Gracias por ser justo», le dice en la carta que le escribe.. Ellos; su mujer, Elba, y su hija le devuelven a la realidad. Como hacía su perra Noa cuando viajaba con ella en furgoneta para perder cobertura y tensiones. Ya no se siente responsable de la felicidad de los demás, de sus aficionados y de su familia. «Empecé a cargar con la mochila de la felicidad de los demás», recuerda de los tiempos oscuros.. Aprendió a disfrutar del fútbol y del camino. A conocerse a sí mismo. Y a no esperar la felicidad detrás de ningún logro. Aunque el sábado quiera volver a ganar la Copa con la Real. Su Reala.
Fútbol hoy: Últimas noticias en La Razón
