Europa quiere evitar que Ucrania quede relegada a un segundo plano en medio de una agenda internacional cada vez más saturada. Con la atención de Washington cada vez más centrada en Oriente Medio y tras el nuevo rechazo de Moscú a cualquier negociación directa, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, fue recibido este domingo en Downing Street por el primer ministro británico, Keir Starmer, junto al presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Friedrich Merz, en una cumbre destinada a escenificar la unidad del Viejo Continente frente a Rusia.. La reunión se produce en un momento especialmente delicado para Kiev. Apenas dos días antes, Vladimir Putin había descartado la propuesta de Zelenski de mantener conversaciones cara a cara para explorar una salida al conflicto. El líder ruso insistió en que un alto el fuego únicamente serviría para permitir que Ucrania se reagrupara militarmente y reiteró que la guerra solo terminará cuando Rusia haya alcanzado sus objetivos.. La respuesta europea ha sido una fotografía cuidadosamente diseñada. Los líderes de Reino Unido, Francia y Alemania, el llamado grupo E3, han querido transmitir que el respaldo occidental a Ucrania continúa intacto pese a la incertidumbre internacional y a la aparente pérdida de impulso de los esfuerzos diplomáticos liderados por Estados Unidos.. Zelenski dijo poco antes de su entrevista que su país no piensa «morir en silencio» ante la agresión rusa y que por el contrario seguirá «respondiendo a los ataques».. La cita llega además acompañada por una nueva escalada de ataques. Horas antes de aterrizar en Londres, las autoridades ucranianas denunciaron que un dron ruso había impactado contra una instalación de almacenamiento de combustible nuclear gastado cerca de la central de Chernóbil, en el norte del país. Aunque las autoridades lograron extinguir rápidamente el incendio y aseguraron que los niveles de radiación permanecían estables, el incidente provocó una fuerte reacción de Kiev.. Zelenski calificó el ataque de «vil» y acusó a Moscú de actuar deliberadamente contra una infraestructura crítica para la seguridad nuclear. La empresa estatal Enerhoatom confirmó daños parciales en el edificio afectado y denunció lo que describió como una amenaza consciente a la seguridad atómica.. El episodio ha servido para reforzar uno de los mensajes que los aliados europeos llevan meses intentando trasladar: que la amenaza rusa no afecta únicamente a Ucrania, sino también a la seguridad del continente en su conjunto.. La reunión de Londres se celebró también en un contexto de creciente preocupación por la evolución del conflicto. Los intentos de la Administración estadounidense por impulsar un acuerdo entre Moscú y Kiev han perdido fuerza en los últimos meses, mientras la atención política y militar de Washington se ha desplazado hacia la crisis en Oriente Medio. Ese vacío diplomático ha llevado a los principales gobiernos europeos a asumir un protagonismo cada vez mayor.. Reino Unido y Francia encabezan desde hace meses la denominada «coalición de los dispuestos», una iniciativa destinada a diseñar posibles garantías de seguridad para Ucrania en el caso de que se alcance algún tipo de acuerdo de paz. Alemania, tradicionalmente más prudente en cuestiones militares, se ha ido acercando progresivamente a las posiciones de Londres y París, especialmente desde la llegada de Friedrich Merz a la Cancillería.. La cita, pese a que no dejó grandes anuncios, tenía un marcado valor político. Los líderes europeos buscaban transmitir una imagen de coordinación estratégica y de respaldo continuado a Kiev en un momento en que el conflicto amenaza con enquistarse aún más.. Mientras tanto, la guerra continúa intensificándose sobre el terreno. Zelenski aseguró que Rusia lanzó durante la última semana 88 misiles, más de 3.250 drones y cerca de 1.800 bombas guiadas contra territorio ucraniano. Moscú mantiene la presión especialmente en el sureste del país. En las últimas horas del domingo, al menos tres personas murieron en un ataque ruso contra una localidad próxima a Zaporiyia, una región que ha sufrido bombardeos constantes durante las últimas semanas.. Pero Ucrania también ha demostrado una capacidad creciente para golpear objetivos dentro de Rusia. Durante el pasado fin de semana, Kiev lanzó un ataque con drones contra San Petersburgo y sus alrededores coincidiendo con la celebración del principal foro económico impulsado por Putin. Las autoridades rusas describieron la operación como «sin precedentes».. La escena refleja la transformación experimentada por el conflicto desde la invasión iniciada por Moscú hace más de cuatro años. Si al comienzo de la guerra Ucrania dependía casi por completo de la ayuda exterior, hoy dispone de una industria militar mucho más desarrollada y de una capacidad creciente para atacar infraestructuras estratégicas dentro del territorio ruso.. Precisamente por ello, la reunión de Londres adquiere una relevancia especial. No se trata únicamente de reafirmar el apoyo político a Ucrania, sino de definir cómo sostenerlo durante una guerra que amenaza con prolongarse indefinidamente. Con Putin cerrando la puerta a las negociaciones y Estados Unidos mirando cada vez más hacia otras crisis, Europa parece haber asumido que tendrá que desempeñar un papel mucho más decisivo en el futuro del conflicto.
Europa quiere evitar que Ucrania quede relegada a un segundo plano en medio de una agenda internacional cada vez más saturada. Con la atención de Washington cada vez más centrada en Oriente Medio y tras el nuevo rechazo de Moscú a cualquier negociación directa, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, fue recibido este domingo en Downing Street por el primer ministro británico, Keir Starmer, junto al presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Friedrich Merz, en una cumbre destinada a escenificar la unidad del Viejo Continente frente a Rusia.. La reunión se produce en un momento especialmente delicado para Kiev. Apenas dos días antes, Vladimir Putin había descartado la propuesta de Zelenski de mantener conversaciones cara a cara para explorar una salida al conflicto. El líder ruso insistió en que un alto el fuego únicamente serviría para permitir que Ucrania se reagrupara militarmente y reiteró que la guerra solo terminará cuando Rusia haya alcanzado sus objetivos.. La respuesta europea ha sido una fotografía cuidadosamente diseñada. Los líderes de Reino Unido, Francia y Alemania, el llamado grupo E3, han querido transmitir que el respaldo occidental a Ucrania continúa intacto pese a la incertidumbre internacional y a la aparente pérdida de impulso de los esfuerzos diplomáticos liderados por Estados Unidos.. Zelenski dijo poco antes de su entrevista que su país no piensa «morir en silencio» ante la agresión rusa y que por el contrario seguirá «respondiendo a los ataques».. La cita llega además acompañada por una nueva escalada de ataques. Horas antes de aterrizar en Londres, las autoridades ucranianas denunciaron que un dron ruso había impactado contra una instalación de almacenamiento de combustible nuclear gastado cerca de la central de Chernóbil, en el norte del país. Aunque las autoridades lograron extinguir rápidamente el incendio y aseguraron que los niveles de radiación permanecían estables, el incidente provocó una fuerte reacción de Kiev.. Zelenski calificó el ataque de «vil» y acusó a Moscú de actuar deliberadamente contra una infraestructura crítica para la seguridad nuclear. La empresa estatal Enerhoatom confirmó daños parciales en el edificio afectado y denunció lo que describió como una amenaza consciente a la seguridad atómica.. El episodio ha servido para reforzar uno de los mensajes que los aliados europeos llevan meses intentando trasladar: que la amenaza rusa no afecta únicamente a Ucrania, sino también a la seguridad del continente en su conjunto.. La reunión de Londres se celebró también en un contexto de creciente preocupación por la evolución del conflicto. Los intentos de la Administración estadounidense por impulsar un acuerdo entre Moscú y Kiev han perdido fuerza en los últimos meses, mientras la atención política y militar de Washington se ha desplazado hacia la crisis en Oriente Medio. Ese vacío diplomático ha llevado a los principales gobiernos europeos a asumir un protagonismo cada vez mayor.. Reino Unido y Francia encabezan desde hace meses la denominada «coalición de los dispuestos», una iniciativa destinada a diseñar posibles garantías de seguridad para Ucrania en el caso de que se alcance algún tipo de acuerdo de paz. Alemania, tradicionalmente más prudente en cuestiones militares, se ha ido acercando progresivamente a las posiciones de Londres y París, especialmente desde la llegada de Friedrich Merz a la Cancillería.. La cita, pese a que no dejó grandes anuncios, tenía un marcado valor político. Los líderes europeos buscaban transmitir una imagen de coordinación estratégica y de respaldo continuado a Kiev en un momento en que el conflicto amenaza con enquistarse aún más.. Mientras tanto, la guerra continúa intensificándose sobre el terreno. Zelenski aseguró que Rusia lanzó durante la última semana 88 misiles, más de 3.250 drones y cerca de 1.800 bombas guiadas contra territorio ucraniano. Moscú mantiene la presión especialmente en el sureste del país. En las últimas horas del domingo, al menos tres personas murieron en un ataque ruso contra una localidad próxima a Zaporiyia, una región que ha sufrido bombardeos constantes durante las últimas semanas.. Pero Ucrania también ha demostrado una capacidad creciente para golpear objetivos dentro de Rusia. Durante el pasado fin de semana, Kiev lanzó un ataque con drones contra San Petersburgo y sus alrededores coincidiendo con la celebración del principal foro económico impulsado por Putin. Las autoridades rusas describieron la operación como «sin precedentes».. La escena refleja la transformación experimentada por el conflicto desde la invasión iniciada por Moscú hace más de cuatro años. Si al comienzo de la guerra Ucrania dependía casi por completo de la ayuda exterior, hoy dispone de una industria militar mucho más desarrollada y de una capacidad creciente para atacar infraestructuras estratégicas dentro del territorio ruso.. Precisamente por ello, la reunión de Londres adquiere una relevancia especial. No se trata únicamente de reafirmar el apoyo político a Ucrania, sino de definir cómo sostenerlo durante una guerra que amenaza con prolongarse indefinidamente. Con Putin cerrando la puerta a las negociaciones y Estados Unidos mirando cada vez más hacia otras crisis, Europa parece haber asumido que tendrá que desempeñar un papel mucho más decisivo en el futuro del conflicto.
El presidente ucraniano fue recibido este domingo en Downing Street por el primer ministro británico, Keir Starmer, junto al presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Friedrich Merz
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