«Que Dios bendiga al pueblo peruano para que tome la mejor decisión. Espero que este sea mi último desayuno electoral», dijo Keiko Fujimori muy sonriente cuando un periodista le recordó que era su cuarto desayuno con la prensa en una jornada electoral e indagó si volvería a postular de perder las elecciones. «Agradecida con el pueblo peruano que me ha puesto hasta acá. Estoy optimista y contenta y con mucha esperanza de que nuestro país va a cambiar», dijo.. Eran cerca de las 8 de la mañana y la hija del fallecido dictador Alberto Fujimori, como manda la tradición en Perú y como lo hace desde el año 2011, en cada una de las cuatro elecciones a las que se ha presentado y perdido, se sentó a desayunar frente a los periodistas. Se instaló en un distrito pobre de Lima, San Juan de Lurigancho, con dirigentes de las madres de comedores populares y ollas comunes. Lo hizo acompañada de sus hijas adolescentes Kaori y Kiara quienes también estuvieron a su lado en su cierre de campaña. Ellas habían preparado pie de limón y otros postres que repartían a los periodistas.. Curiosamente Fujimori eligió ese distrito, a pesar de que hace unos días el medio digital de investigación La Pista Clave denunciara que el partido Fuerza Popular de Fujimori había llevado en buses contratados a centenares de madres pobres de ese distrito, de las ollas y comedores populares, hasta su mitin de cierre de campaña en la región andina de Huancayo, a 8 horas de Lima, donde tiene un alto rechazo, para que la aplaudan y vitoreen, lo que generó críticas entre periodistas y políticos opositores por aprovecharse y utilizar a las madres en su campaña.. La jornada de las elecciones presidenciales estuvo marcada por numerosas denuncias de papeletas marcadas e intentos de fraude.. El candidato de izquierdas. Roberto Sánchez optó por ir a desayunar hasta Huaral, una provincia limeña rural, de donde es oriundo. Se instaló junto a los periodistas que se trasladaron hasta allá, en la vivienda de sus padres, decorada con manteles y sombreros andinos. Sentado en la mesa junto a sus padres, su esposa, su suegra y sus hijas Qoriana y Quilla, que llevan nombres quechuas, compartieron un desayuno andino: pan con chicharrón, choclos, camote, queso y otros insumos propios de la sierra, región de donde provienen sus padres.. La candidata presidencial de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, aseguró muy optimista este domingo que su organización política cuenta con una amplia red de personas para supervisar el desarrollo de la segunda vuelta presidencial 2026 en todo el país. Informó a los medios que la agrupación logró cubrir la totalidad de las mesas de votación habilitadas para esta jornada electoral.. «Lo importante es que se está cubriendo todas las mesas. Son noventa y dos mil mesas y tenemos registrados noventa y cinco mil interventores», manifestó ante la Prensa. Un mes atrás había convocado a voluntarios para que «vigilen los votos». En las dos últimas elecciones, después de perder, Fujimori ha tardado en reconocer los resultados y denunciado sin pruebas fraude electoral inexistente. «Es una mala perdedora», se dice de ella. Por eso, hace unos días un periodista le preguntó si reconocería los resultados, a lo que ella respondió con un enigmático «Vamos a ver», lo cual indica un mal presagio.. Respetar el resultado. «Invoco a todos los compatriotas a una emisión de voto responsable para rescatar el Perú y afianzar la democracia. Respetemos el voto libre y tengamos la suficiente capacidad para respetar los resultados electorales que es nuestro compromiso, llamando siempre a la democracia, a la justicia, a la paz social y para sacar adelante a nuestro Perú», dijo Roberto Sánchez, ante los medios después de emitir su voto. Keiko Fujimori fue muy escueta con la prensa, después de emitir su voto: «No puedo hablar de política. Ustedes saben que está prohibido, pero aquí lo importante es que todos vayan a asistir a las mesas y cumplan con su derecho y su deber».. Después de la caótica primera vuelta electoral, tras graves irregularidades en la logística y reparto del material electoral y que obligó a los organismos electorales a convocar a elecciones complementarias al día siguiente y a un conteo del voto extenuante que duró meses y terminó con denuncias de fraude sin pruebas, esta vez el Jurado Nacional de Elecciones tomó mayores precauciones.. En las antípodas. Los dos candidatos juntos no suman ni el 30% del total de los votos emitidos en la primera vuelta, donde se presentaron 35 aspirantes, lo que da una idea de la gran polarización existente. Ambos son como el agua y el aceite y se ubican en las antípodas uno del otro. Fujimori representa la derecha más conservadora y radical y Sánchez la izquierda calificada por sus oponentes como radical, pero que el candidato se ha visto obligado a moderar en las últimas semanas para captar los votos de centro y ha obtenido buenos resultados. Al menos 4 excandidatos presidenciales que participaron en la primera vuelta le han endosado sus votos. Además, periodistas, artistas y líderes de opinión se han sumado en contra «del totalitarismo» de Keiko Fujimori.. Roberto Sánchez llega a esta segunda vuelta electoral con los votos y el sombrero de campesino prestados del ex mandatario Pedro Castillo, destituido y apresado por intentar dar un golpe de Estado y cerrar el Congreso que no le daba tregua con amenazas de vacancia presidencial y censuras a sus ministros. Representa el voto rural, del Perú andino, olvidado y marginado, donde no hay agua potable y más del 40% de los niños sufre de anemia.. Keiko Fujimori, por su parte, llega a esta jornada electoral con todo el respaldo del gran empresariado, de los grandes medios de comunicación, de la clase más acomodada que teme «que Sánchez convierta al Perú en Venezuela». La candidata arrastra una fuerte oposición, que la señala como la responsable de la crisis política e institucional que vive el país.
«Que Dios bendiga al pueblo peruano para que tome la mejor decisión. Espero que este sea mi último desayuno electoral», dijo Keiko Fujimori muy sonriente cuando un periodista le recordó que era su cuarto desayuno con la prensa en una jornada electoral e indagó si volvería a postular de perder las elecciones. «Agradecida con el pueblo peruano que me ha puesto hasta acá. Estoy optimista y contenta y con mucha esperanza de que nuestro país va a cambiar», dijo.. Eran cerca de las 8 de la mañana y la hija del fallecido dictador Alberto Fujimori, como manda la tradición en Perú y como lo hace desde el año 2011, en cada una de las cuatro elecciones a las que se ha presentado y perdido, se sentó a desayunar frente a los periodistas. Se instaló en un distrito pobre de Lima, San Juan de Lurigancho, con dirigentes de las madres de comedores populares y ollas comunes. Lo hizo acompañada de sus hijas adolescentes Kaori y Kiara quienes también estuvieron a su lado en su cierre de campaña. Ellas habían preparado pie de limón y otros postres que repartían a los periodistas.. Curiosamente Fujimori eligió ese distrito, a pesar de que hace unos días el medio digital de investigación La Pista Clave denunciara que el partido Fuerza Popular de Fujimori había llevado en buses contratados a centenares de madres pobres de ese distrito, de las ollas y comedores populares, hasta su mitin de cierre de campaña en la región andina de Huancayo, a 8 horas de Lima, donde tiene un alto rechazo, para que la aplaudan y vitoreen, lo que generó críticas entre periodistas y políticos opositores por aprovecharse y utilizar a las madres en su campaña.. La jornada de las elecciones presidenciales estuvo marcada por numerosas denuncias de papeletas marcadas e intentos de fraude.. El candidato de izquierdas. Roberto Sánchez optó por ir a desayunar hasta Huaral, una provincia limeña rural, de donde es oriundo. Se instaló junto a los periodistas que se trasladaron hasta allá, en la vivienda de sus padres, decorada con manteles y sombreros andinos. Sentado en la mesa junto a sus padres, su esposa, su suegra y sus hijas Qoriana y Quilla, que llevan nombres quechuas, compartieron un desayuno andino: pan con chicharrón, choclos, camote, queso y otros insumos propios de la sierra, región de donde provienen sus padres.. La candidata presidencial de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, aseguró muy optimista este domingo que su organización política cuenta con una amplia red de personas para supervisar el desarrollo de la segunda vuelta presidencial 2026 en todo el país. Informó a los medios que la agrupación logró cubrir la totalidad de las mesas de votación habilitadas para esta jornada electoral.. «Lo importante es que se está cubriendo todas las mesas. Son noventa y dos mil mesas y tenemos registrados noventa y cinco mil interventores», manifestó ante la Prensa. Un mes atrás había convocado a voluntarios para que «vigilen los votos». En las dos últimas elecciones, después de perder, Fujimori ha tardado en reconocer los resultados y denunciado sin pruebas fraude electoral inexistente. «Es una mala perdedora», se dice de ella. Por eso, hace unos días un periodista le preguntó si reconocería los resultados, a lo que ella respondió con un enigmático «Vamos a ver», lo cual indica un mal presagio.. Respetar el resultado. «Invoco a todos los compatriotas a una emisión de voto responsable para rescatar el Perú y afianzar la democracia. Respetemos el voto libre y tengamos la suficiente capacidad para respetar los resultados electorales que es nuestro compromiso, llamando siempre a la democracia, a la justicia, a la paz social y para sacar adelante a nuestro Perú», dijo Roberto Sánchez, ante los medios después de emitir su voto. Keiko Fujimori fue muy escueta con la prensa, después de emitir su voto: «No puedo hablar de política. Ustedes saben que está prohibido, pero aquí lo importante es que todos vayan a asistir a las mesas y cumplan con su derecho y su deber».. Después de la caótica primera vuelta electoral, tras graves irregularidades en la logística y reparto del material electoral y que obligó a los organismos electorales a convocar a elecciones complementarias al día siguiente y a un conteo del voto extenuante que duró meses y terminó con denuncias de fraude sin pruebas, esta vez el Jurado Nacional de Elecciones tomó mayores precauciones.. En las antípodas. Los dos candidatos juntos no suman ni el 30% del total de los votos emitidos en la primera vuelta, donde se presentaron 35 aspirantes, lo que da una idea de la gran polarización existente. Ambos son como el agua y el aceite y se ubican en las antípodas uno del otro. Fujimori representa la derecha más conservadora y radical y Sánchez la izquierda calificada por sus oponentes como radical, pero que el candidato se ha visto obligado a moderar en las últimas semanas para captar los votos de centro y ha obtenido buenos resultados. Al menos 4 excandidatos presidenciales que participaron en la primera vuelta le han endosado sus votos. Además, periodistas, artistas y líderes de opinión se han sumado en contra «del totalitarismo» de Keiko Fujimori.. Roberto Sánchez llega a esta segunda vuelta electoral con los votos y el sombrero de campesino prestados del ex mandatario Pedro Castillo, destituido y apresado por intentar dar un golpe de Estado y cerrar el Congreso que no le daba tregua con amenazas de vacancia presidencial y censuras a sus ministros. Representa el voto rural, del Perú andino, olvidado y marginado, donde no hay agua potable y más del 40% de los niños sufre de anemia.. Keiko Fujimori, por su parte, llega a esta jornada electoral con todo el respaldo del gran empresariado, de los grandes medios de comunicación, de la clase más acomodada que teme «que Sánchez convierta al Perú en Venezuela». La candidata arrastra una fuerte oposición, que la señala como la responsable de la crisis política e institucional que vive el país.
Keiko Fujimori y Roberto Sánchez piden un recuento limpio después de las graves irregularidades de la primera vuelta
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