El mundo de la cultura estuvo ayer tarde notablemente representado ante el papa [[LINK:TAG|||tag|||681ce713aec2397eb67af566|||León XIV]] en el baile salino de [[LINK:TAG|||tag|||6336134e5c059a26e23f7711|||Sara Baras]], la singular voz de Rozalén y la palabra caliente de [[LINK:TAG|||tag|||63361a9787d98e3342b274f8|||Antonio Banderas]]; así como por la danza del Real Conservatorio Profesional Mariemma, la música del Conservatorio Arturo Soria y las voces de la Escuela Superior de Canto de la Comunidad de Madrid.. El actor malagueño, que llevó la voz cantante, realizó una intervención emotiva y enraizada, en la que comenzó calificando de «gesto de escucha, de cercanía y de diálogo» la presencia del sumo pontífice en España: «Ese diálogo a veces conviene reforzarlo con el lenguaje común del arte», expresó este, quien, a continuación, al relacionar la Iglesia Católica con el arte, calificó a la primera de «la mayor productora de arte de la historia de la humanidad».. Dicho esto, el también director y productor quiso hacer una reflexión en voz alta sobre su propia experiencia religiosa, su relación con la fe. Retrocedió así hasta la Semana Santa de los años sesenta en su «querida» Málaga. «Fue ahí, en ese marco de arte popular anónimo con tan sólo cuatro o cinco años cuando nació en mí una pregunta que sólo contenía una palabra: ‘‘Dios’’», enunció.. «Poco a poco –prosiguió Banderas con la voz arenosa y quebrada por la emoción– fui encontrando respuestas: algunas tan simples como las que reconocí en los ojos de mi madre mientras esta le clavaba su mirada y su corazón devoto a la virgen de la Esperanza que pasaba en su trono frente a nosotros. O través de la voz que rompía el aire claro de primavera de los cantaores y las cantaoras de saetas. O entre la gente humilde y buena de mi ciudad que cada año salían y salen a la calle con su barrio a cuestas portando sus imágenes que les ayudan a buscarse a sí mismos mientras buscan a Dios».. Seguidamente, el reconocido actor pasó a definir el arte como «una pregunta». Además, dijo que «Es reflexión. Es contraste. Es revolución. Es tensión entre lo que sabemos y lo que intuimos. El arte es la denuncia de credos vacíos que olvidaron el amor, es la voz de alerta para sociedades que se acostumbraron a la injusticia, el arte debe ser una alternativa a la violencia: todas las violencias. Así como lo hizo el propio Cristo, el artista debe actuar con valentía y no abandonar el ser instancia crítica a la sociedad, al propio arte y a la religión», pronunció.. Recordó Banderas además que «estamos obligados a mirar, y a ver, y a tratar de entender las complejidades del alma humana. Todos los seres humanos nos enfrentamos a los grandes interrogantes de nuestra existencia: “¿Quiénes somos? ¿Qué sentido tiene el dolor? ¿Qué significa amar, de verdad, al prójimo como a uno mismo? ¿Qué hay más allá?».. Concluyó su discurso confesándose abiertamente delante del papa León XIV como «víctima del hechizo de Dios».. De San Fernando a Letur. Si el pasado sábado fue la artista cañaílla Niña Pastori quien actuó ante el santo padre en un centro de Cáritas en Madrid interpretando el tema «Incomparable», ayer tuvo la ocasión de lucirse en las tablas del Movistar Arena de la capital de España ante el sumo pontífice su paisana la internacionalmente famosa bailaora Sara Baras.. La gaditana, bien acompañada por un amplio cuadro flamenco, aportó la presencia de un arte tan profundamente arraigado en la identidad española como el que llevaron a los altares Paco de Lucía y Camarón, otro de la Isla de León. Baras, convertida desde hace años en una de sus principales embajadoras internacionales, simbolizó la capacidad de la cultura para trascender fronteras y tender puentes entre personas y tradiciones distintas.. Asimismo, el colofón musical corrió por cuenta de Rozalén. La cantante manchega emocionó a los presentes, mientras León XIV pestañeaba –ese gesto suyo tan característico– a la vez que afirmaba con la cabeza, seguramente conmovido. La cantante nacida en Letur (Albacete) intepretó la canción «Y busqué» –a la par que era interpretada en lenguaje de signos por su traductora y amiga Beatriz Romero–, que habla de que incluso en la búsqueda, en la incertidumbre, puede encontrarse ese atisbo de esperanza y de la paz social vinculada a la paz individual.
El actor puso palabras a la relación de la cultura con la fe; Sara Baras, el baile; y Rozalén, la música y letra
El mundo de la cultura estuvo ayer tarde notablemente representado ante el papa León XIV en el baile salino de Sara Baras, la singular voz de Rozalén y la palabra caliente de Antonio Banderas; así como por la danza del Real Conservatorio Profesional Mariemma, la música del Conservatorio Arturo Soria y las voces de la Escuela Superior de Canto de la Comunidad de Madrid.. El actor malagueño, que llevó la voz cantante, realizó una intervención emotiva y enraizada, en la que comenzó calificando de «gesto de escucha, de cercanía y de diálogo» la presencia del sumo pontífice en España: «Ese diálogo a veces conviene reforzarlo con el lenguaje común del arte», expresó este, quien, a continuación, al relacionar la Iglesia Católica con el arte, calificó a la primera de «la mayor productora de arte de la historia de la humanidad».. Dicho esto, el también director y productor quiso hacer una reflexión en voz alta sobre su propia experiencia religiosa, su relación con la fe. Retrocedió así hasta la Semana Santa de los años sesenta en su «querida» Málaga. «Fue ahí, en ese marco de arte popular anónimo con tan sólo cuatro o cinco años cuando nació en mí una pregunta que sólo contenía una palabra: ‘‘Dios’’», enunció.. «Poco a poco –prosiguió Banderas con la voz arenosa y quebrada por la emoción– fui encontrando respuestas: algunas tan simples como las que reconocí en los ojos de mi madre mientras esta le clavaba su mirada y su corazón devoto a la virgen de la Esperanza que pasaba en su trono frente a nosotros. O través de la voz que rompía el aire claro de primavera de los cantaores y las cantaoras de saetas. O entre la gente humilde y buena de mi ciudad que cada año salían y salen a la calle con su barrio a cuestas portando sus imágenes que les ayudan a buscarse a sí mismos mientras buscan a Dios».. Seguidamente, el reconocido actor pasó a definir el arte como «una pregunta». Además, dijo que «Es reflexión. Es contraste. Es revolución. Es tensión entre lo que sabemos y lo que intuimos. El arte es la denuncia de credos vacíos que olvidaron el amor, es la voz de alerta para sociedades que se acostumbraron a la injusticia, el arte debe ser una alternativa a la violencia: todas las violencias. Así como lo hizo el propio Cristo, el artista debe actuar con valentía y no abandonar el ser instancia crítica a la sociedad, al propio arte y a la religión», pronunció.. Recordó Banderas además que «estamos obligados a mirar, y a ver, y a tratar de entender las complejidades del alma humana. Todos los seres humanos nos enfrentamos a los grandes interrogantes de nuestra existencia: “¿Quiénes somos? ¿Qué sentido tiene el dolor? ¿Qué significa amar, de verdad, al prójimo como a uno mismo? ¿Qué hay más allá?».. Concluyó su discurso confesándose abiertamente delante del papa León XIV como «víctima del hechizo de Dios».. De San Fernando a Letur. Si el pasado sábado fue la artista cañaílla Niña Pastori quien actuó ante el santo padre en un centro de Cáritas en Madrid interpretando el tema «Incomparable», ayer tuvo la ocasión de lucirse en las tablas del Movistar Arena de la capital de España ante el sumo pontífice su paisana la internacionalmente famosa bailaora Sara Baras.. La gaditana, bien acompañada por un amplio cuadro flamenco, aportó la presencia de un arte tan profundamente arraigado en la identidad española como el que llevaron a los altares Paco de Lucía y Camarón, otro de la Isla de León. Baras, convertida desde hace años en una de sus principales embajadoras internacionales, simbolizó la capacidad de la cultura para trascender fronteras y tender puentes entre personas y tradiciones distintas.. Asimismo, el colofón musical corrió por cuenta de Rozalén. La cantante manchega emocionó a los presentes, mientras León XIV pestañeaba –ese gesto suyo tan característico– a la vez que afirmaba con la cabeza, seguramente conmovido. La cantante nacida en Letur (Albacete) intepretó la canción «Y busqué» –a la par que era interpretada en lenguaje de signos por su traductora y amiga Beatriz Romero–, que habla de que incluso en la búsqueda, en la incertidumbre, puede encontrarse ese atisbo de esperanza y de la paz social vinculada a la paz individual.
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