A menos de una semana de que se cierre el plazo para registrar las coaliciones electorales, los grupos a la izquierda del PSOE se encuentran ensimismados en rivalidades y enredados en conflictos internos. Pese a la urgencia, no solo no han sido capaces de ponerse de acuerdo en un cabeza de lista: es que ni siquiera se sabe qué fuerzas integrarían el denominado Frente Amplio. No está claro si la izquierda alternativa concurrirá unida a las elecciones del 29 de noviembre o si persistirá en el cisma que la pasada legislatura desembocó en la ruptura de Podemos con la actual coalición de Gobierno.. Seguir leyendo
Las divisiones y los personalismos ponen en peligro la representación de una parte de la sociedad que expresa su malestar en las calles
editorial. Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional. Las divisiones y los personalismos ponen en peligro la representación de una parte de la sociedad que expresa su malestar en las calles. El audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias.. Pancartas exhibidas en la acampada del Sindicato de Inquilinas, en la Puerta del Sol de Madrid el pasado martes. SAMUEL SÁNCHEZ. A menos de una semana de que se cierre el plazo para registrar las coaliciones electorales, los grupos a la izquierda del PSOE se encuentran ensimismados en rivalidades y enredados en conflictos internos. Pese a la urgencia, no solo no han sido capaces de ponerse de acuerdo en un cabeza de lista: es que ni siquiera se sabe qué fuerzas integrarían el denominado Frente Amplio. No está claro si la izquierda alternativa concurrirá unida a las elecciones del 29 de noviembre o si persistirá en el cisma que la pasada legislatura desembocó en la ruptura de Podemos con la actual coalición de Gobierno.. La movilización de estos días en las calles es apartidista, pero presenta evidentes rasgos progresistas. Hay convocada una atípica huelga general en puertas de la campaña electoral. Y miles de personas continúan acampadas en plazas de las grandes ciudades para exigir una nueva política de vivienda, punto central del discurso de unas izquierdas que se erigen en voz de quienes se ven expulsados de sus barrios y ciudades por un mercado inmobiliario descontrolado.. Pero mientras el malestar se materializa en las calles, los grupos que aspiran a dar cauce de representación a ese clamor llevan días enredados en la enésima batalla endogámica, se arrojan reproches a través de filtraciones periodísticas y se enfrentan entre ellos por asuntos orgánicos ininteligibles fuera de su pequeña burbuja. Lo que trasciende de estos pulsos no tiene nada que ver con diferencias ideológicas o programáticas, que tendrían cierta justificación. No se discuten propuestas para facilitar alquileres asequibles o para que los datos macroeconómicos que, tras ocho años en el poder, exhibe el Gobierno se traduzcan en una mejora del nivel de vida de las capas más humildes. Lo que se transmite es apenas un descarnado pulso para repartirse los puestos en las listas, un triste espectáculo de la vieja política supuestamente denostada por algunos de los protagonistas de la refriega.. A la luz de las encuestas, como la última de 40dB. para EL PAÍS y la Cadena SER, salta a la vista que el panorama resulta extraordinariamente complicado para el bloque progresista ante el 29-N. Una eventual desunión en el flanco más a la izquierda lo dejaría sin ninguna posibilidad de ser un actor relevante en la próxima legislatura. Y existe un sector muy importante del electorado —más de tres millones de votos en 2023— que se siente identificado con ese espacio político y al que, por tanto, están en la obligación de representar. Son parte del pluralismo político español y su presencia en el Gobierno se ha traducido en avances sociales y laborales que no se explicarían sin su aportación.. Si realmente aspira a ejercer poder, la izquierda española no puede seguir maltratando a su electorado. Solo aparcando los personalismos y las viejas rencillas orgánicas, con verdadera altura de miras y ambición electoral, pueden esas fuerzas políticas dar cauce a las aspiraciones de potenciales votantes que ven a su alrededor cómo crece la ola reaccionaria. Algunos de estos votantes llevan dos semanas durmiendo en tiendas de campaña mientras ellos juegan al juego de las sillas. Prolongar por más tiempo las escaramuzas para en el último minuto cerrar un acuerdo mal cosido y a regañadientes sería el preludio del fracaso, y no sería la primera vez.. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Más información. Archivado En. Opinión. Opinión Editorial. Elecciones Generales. Gobierno de España. Elecciones anticipadas. Partidos políticos. Política. Políticos. Pactos políticos. Pactos postelectorales. España. Elecciones. Izquierdismo. Sindicato de Inquilinas. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí
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