Alejandro T., un psicólogo de 32 años que ya es conocido como el cartógrafo de la acampada de Sol, orienta a una mujer que acaba de cruzar la frontera: “La Comisión de Cultura está en el cruce de la calle de Aida Lafuente con la avenida 26 de septiembre”, responde y señala el punto en el mapa que acaba de diseñar. La escena acontece en la madrileña Puerta del Sol, en una ciudad que no existía hasta hace 12 días. En 12.000 metros cuadrados se ha erigido una metrópoli con tres distritos provisionales. Hace años que no hay vecinos en esta zona tensionada, pero hoy coexisten casi 1.800 tiendas de campaña, 62 pequeñas plazas y 56 calles en las que se discuten las demandas de una nueva generación. Sin embargo, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, solo ve ahí “terrorismo”. “Ahí no hay Estado de derecho. Ahí hay un desorden y un caos, que algún día podremos saber por qué se está provocando”, ha añadido este sábado durante el primer acto del PP de la precampaña.. Seguir leyendo
En el kilómetro cero de España hay una villa con tres distritos, 1.800 tiendas de campaña, 62 pequeñas plazas y 56 calles que hasta hace 12 días no existían
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Alejandro T., un psicólogo de 32 años que ya es conocido como el cartógrafo de la acampada de Sol, orienta a una mujer que acaba de cruzar la frontera: “La Comisión de Cultura está en el cruce de la calle de Aida Lafuente con la avenida 26 de septiembre”, responde y señala el punto en el mapa que acaba de diseñar. La escena acontece en la madrileña Puerta del Sol, en una ciudad que no existía hasta hace 12 días. En 12.000 metros cuadrados se ha erigido una metrópoli con tres distritos provisionales. Hace años que no hay vecinos en esta zona tensionada, pero hoy coexisten casi 1.800 tiendas de campaña, 62 pequeñas plazas y 56 calles en las que se discuten las demandas de una nueva generación. Sin embargo, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, solo ve ahí “terrorismo”. “Ahí no hay Estado de derecho. Ahí hay un desorden y un caos, que algún día podremos saber por qué se está provocando”, ha añadido este sábado durante el primer acto del PP de la precampaña.. Alejandro T. cartógrafo e integrante de la comisión de Urbanismo de la acampada de Sol. Victoria García. Hasta el 26 de septiembre, la Puerta del Sol era una atracción turística de paso. Hoy es una ciudad donde viven los manifestantes indignados por la crisis de la vivienda. Los fundadores del casco histórico intentaron planificar el crecimiento del campamento. Unos pusieron límites con cintas en el asfalto y otros acomodaron las tiendas “culo con culo”. Alejandro T. comenzó a trazar un mapa a mano alzada “en un intento de controlar el caos espontáneo, pero ya ha adquirido vida propia”, reconoce. Las casas ya han colmado la superficie.. Hay paseantes que ven desorden desde afuera, pero al entrar por la avenida Central e internarse hasta la avenida de Maricarmen —el homenaje a la mujer 87 años que murió desahuciada de su casa en el distrito de Retiro después de siete décadas habitándola— la percepción cambia. Ahí está el centro neurálgico. Desde el pulmón, una lona de color naranja bautizada así por los manifestantes, se distribuyen los recursos. Alrededor hay calles y plazas que los mismos habitantes han nombrado para ubicarse y recordar por qué están ahí. Las comisiones que se han formado también son un pilar invisible. Alejandro T. es integrante de la Comisión de Urbanismo, pero las tareas se reparten entre otras como la de Construcción, Cultura, Mediación, Comunicación, Limpieza y Cuidados.. Participantes en la acampada en protesta por la crisis de la vivienda recuerdan a Maricarmen, fallecida este miércoles.Claudio Álvarez. Pedro Uceda, un sociólogo y profesor de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) que ha cruzado a la nueva ciudad para impartir una clase, explica que la acampada es más que solo montar una tienda: “Es un ejercicio de memoria, una forma de buscar consensos. Se manifiesta la solidaridad vecinal, que es fundamental, y todo pasa en un espacio donde cualquiera lo puede ver”, declara.. El kilómetro cero ha sido fraccionado en tres grandes distritos. A los pies de la estatua ecuestre de Carlos III se encuentra el Distrito Fuente. A un costado, entre las calles de Preciados y Montera, está el Distrito Centro. En la región oeste, cerca de la entrada principal de la estación Sol del Metro, se ubica el Distrito Ballena. Alejandro T. afirma que “los barrios tienen sus propias asambleas y se autogestionan”. Todos coinciden en exigir una resolución para el problema de la vivienda. Pero, hasta en esta pequeña ciudad, la experiencia de las personas cambia según el lugar donde viven.. Mateo y Diana son residentes del Distrito Centro desde el segundo día. Han montado sus casas alrededor de la plaza de los Placeres, en el cruce de la calle de Pedro Zerolo y la vía Sin sombrero. Por las tardes, conversan a la sombra de una lona amarilla. Pero Mateo aclara: “No estamos sentados, fumando o hablando todo el día. Yo tengo un trabajo, pero quienes se quedan también trabajan en la cocina, limpiando las tiendas o fregando las calles. Al margen de los cuidados, estamos aquí para acabar con el rentismo”, sentencia.. Diana, una vecina alojada en el distrito Centro de la propia acampada por la Vivienda en Sol.Victoria García. Diana está en el paro y pasa más tiempo en la acampada. Antes de conversar en la plaza de los Placeres, ha ayudado en la cocina y limpiado con lejía la superficie de su casa de campaña para eliminar el rastro de la lluvia que ha caído unas horas antes. “Es una comunidad donde es fácil pedir ayuda, como una cadena de favores involuntaria”, afirma. Pero la opinión es diferente a unos metros de su casa.. Héctor Muro, de 28 años, vive en la calle de los Cuchillos, a las afueras del Distrito Ballena. Lo primero que observa al salir de su casa por las mañanas es la esquina del edificio de Correos, pero no es lo único: “Hay gente que viene y nos graba como si fuésemos monos de feria; te insultan o te faltan al respeto. Pero oye, también estamos luchando por ellos”, dice casi gritando para hacerse escuchar entre el barullo de turistas. Se ha apuntado a la Comisión de Mediación, la encargada de vigilar la acampada, porque no había quien cuidara su calle. Cuenta que hace unos días “le robaron una cámara de 4.000 euros a un compañero”. “Es como vivir en una periferia”, señala, pero está seguro de que “cualquier ciudad debe aprender de la organización que se está gestando” en el corazón de Madrid.. La mancha urbana ya desborda las fronteras. Sandra Rubio, Itziar Ribó y Elena Tomás son tres estudiantes de sociología que tocan la guitarra en su tiempo libre. Viven en el extrarradio, en un campamento de 12 tiendas, a pocos metros del Distrito Fuente. Lo han bautizado como el barrio de Terranova de Gudari, pero para Ribó “es como vivir en la Cañada Real”.. Jóvenes tocan una guitarra española desde el interior de su tienda de campaña en la acampada por la Vivienda de la Puerta del Sol.Lucía Cantero. Rubio asegura que “la acampada a veces excluye a la periferia. Allá hay más comunidad, es más fácil crear vínculos. Aquí estamos un poco abandonadas”, concluye. Pero estar en ese sitio también les da otra perspectiva. Han notado las disputas entre los pequeños liderazgos que comenzaron a aflorar cuando el Sindicato de Inquilinas anunció su retirada parcial para preparar la huelga general.. Sara Porras, una socióloga y académica de la UCM que también ha impartido una clase en la acampada, considera que los manifestantes están “recuperando el tejido social que se ha perdido en algunos barrios”. “Su organización es el reflejo de su imaginación. Están implementando una ciudad en la que desean vivir. No quieren irse, quieren que su ciudad cambie”, expone.. En la ciudad hay espacios para casi todo. Al norte, en la frontera, hay una carpa para teletrabajar. A unos 15 metros de ahí, hacia el este, hay otra tienda desde donde se distribuye La lona, el periódico local. Sergio, su editor, cuenta que la tirada de su tercer número ha sido de 150 ejemplares, pero quiere llegar a más gente. “Publicamos noticias internas; pueden ser textos o dibujos. Sobre todo buscamos chismes, pero no nos llegan”, dice entre risas. La noticia más atractiva del segundo número es el anuncio de una boda, la de Erika y Kaeba, aunque no hay “ninguna mención de convite”.. ‘La Lona’, el periódico local que circula por las calles de la acampada por la Vivienda de Puerta del Sol.Victoria García. Van 12 días, pero los acampados han vivido con la intensidad de años. Han visto al Consejo de Ministros aprobar dos Reales Decretos en materia de vivienda por la presión de la protesta en Sol, pero han sufrido un revés cuando el Congreso los rechazó. Celebraron que Maricarmen Abascal se convertiría en la primera desahuciada en volver a su casa, pero no lo vieron concretarse. Hoy lloran su muerte. Los habitantes ya miran de reojo la huelga general, pero esta ciudad espontánea todavía no tiene una fecha de caducidad.
