Aunque las estadísticas sitúan al avión como el medio de transporte más seguro del mundo, miles de personas siguen experimentando ansiedad cada vez que suben a uno. Las turbulencias, la altura o la sensación de no tener el control hacen que el miedo a volar continúe siendo uno de los temores más habituales entre los viajeros. Precisamente para combatir esa percepción, el comandante de Iberia Ramón Vallés ha explicado qué hay detrás de la seguridad aérea y por qué el buen funcionamiento de un vuelo está muy lejos de depender de la suerte. El piloto, que actualmente opera los Airbus A330 y A350 de la compañía española y divulga contenido sobre aviación en redes sociales, donde reúne cientos de miles de seguidores, abordó esta cuestión durante una entrevista concedida a Mundo Deportivo. Allí quiso desmontar una de las ideas más extendidas entre quienes sienten miedo al avión y lanzó un mensaje claro: «El avión no es el medio más seguro porque la suerte nos acompañe, sino porque hay una disciplina». Poner en valor el enorme trabajo que existe detrás de cada despegue Con esa afirmación, Vallés quiso poner en valor el enorme trabajo que existe detrás de cada despegue. Antes de que un avión abandone la pista, intervienen numerosos profesionales y protocolos de seguridad destinados a minimizar cualquier riesgo. Desde las revisiones técnicas hasta la planificación del vuelo o la formación continua de las tripulaciones, todo está diseñado para que la seguridad sea la prioridad absoluta. En ese sentido, el comandante explicó que «hay una cantidad de recursos que se han destinado antes de cada vuelo para que por encima de todo sea seguro». Esa preparación incluye inspecciones constantes de la aeronave, controles de mantenimiento y procedimientos estandarizados que se repiten antes de cada operación, independientemente de la duración del trayecto o del destino. A ello se suma otro aspecto que muchos pasajeros desconocen: los aviones comerciales cuentan con múltiples sistemas de respaldo. Los elementos más importantes de la aeronave, como los motores, los sistemas hidráulicos o los ordenadores de vuelo, están duplicados e incluso triplicados para que un posible fallo no comprometa la seguridad del aparato. De hecho, un avión puede aterrizar de forma segura incluso si uno de sus motores deja de funcionar durante el vuelo. Las cifras respaldan esa realidad. El informe anual de seguridad publicado por la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) correspondiente a 2025 situó la tasa global de accidentes en 1,32 por cada millón de vuelos, una mejora respecto al ejercicio anterior. El estudio analiza la actividad de cientos de aerolíneas comerciales de todo el mundo y tiene en cuenta cualquier incidente, incluso aquellos que no provocan daños personales, con el objetivo de extraer conclusiones y reforzar los protocolos de seguridad. La comparación con otros medios de transporte ayuda a poner esos d
El piloto actualmente opera los Airbus A330 y A350 de la compañía española y divulga contenido sobre aviación en redes sociales
Aunque las estadísticas sitúan al avión como el medio de transporte más seguro del mundo, miles de personas siguen experimentando ansiedad cada vez que suben a uno. Las turbulencias, la altura o la sensación de no tener el control hacen que el miedo a volar continúe siendo uno de los temores más habituales entre los viajeros. Precisamente para combatir esa percepción, el comandante de Iberia Ramón Vallés ha explicado qué hay detrás de la seguridad aérea y por qué el buen funcionamiento de un vuelo está muy lejos de depender de la suerte.El piloto, que actualmente opera los Airbus A330 y A350 de la compañía española y divulga contenido sobre aviación en redes sociales, donde reúne cientos de miles de seguidores, abordó esta cuestión durante una entrevista concedida a Mundo Deportivo. Allí quiso desmontar una de las ideas más extendidas entre quienes sienten miedo al avión y lanzó un mensaje claro: «El avión no es el medio más seguro porque la suerte nos acompañe, sino porque hay una disciplina».Poner en valor el enorme trabajo que existe detrás de cada despegueCon esa afirmación, Vallés quiso poner en valor el enorme trabajo que existe detrás de cada despegue. Antes de que un avión abandone la pista, intervienen numerosos profesionales y protocolos de seguridad destinados a minimizar cualquier riesgo. Desde las revisiones técnicas hasta la planificación del vuelo o la formación continua de las tripulaciones, todo está diseñado para que la seguridad sea la prioridad absoluta.En ese sentido, el comandante explicó que «hay una cantidad de recursos que se han destinado antes de cada vuelo para que por encima de todo sea seguro». Esa preparación incluye inspecciones constantes de la aeronave, controles de mantenimiento y procedimientos estandarizados que se repiten antes de cada operación, independientemente de la duración del trayecto o del destino.A ello se suma otro aspecto que muchos pasajeros desconocen: los aviones comerciales cuentan con múltiples sistemas de respaldo. Los elementos más importantes de la aeronave, como los motores, los sistemas hidráulicos o los ordenadores de vuelo, están duplicados e incluso triplicados para que un posible fallo no comprometa la seguridad del aparato. De hecho, un avión puede aterrizar de forma segura incluso si uno de sus motores deja de funcionar durante el vuelo.Las cifras respaldan esa realidad. El informe anual de seguridad publicado por la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) correspondiente a 2025 situó la tasa global de accidentes en 1,32 por cada millón de vuelos, una mejora respecto al ejercicio anterior. El estudio analiza la actividad de cientos de aerolíneas comerciales de todo el mundo y tiene en cuenta cualquier incidente, incluso aquellos que no provocan daños personales, con el objetivo de extraer conclusiones y reforzar los protocolos de seguridad.La comparación con otros medios de transporte ayuda a poner esos datos en per
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