El XVI Congreso del Partido Popular de Cataluña ha servido para mucho más que reelegir a Alejandro Fernández como presidente de la formación. El cónclave celebrado este sábado en Barcelona ha certificado el final de una de las etapas más convulsas de la historia reciente del PPC y ha escenificado la reconciliación entre la dirección catalana y Génova tras años de desencuentros. La imagen de unidad entre Alejandro Fernández, Alberto Núñez Feijóo y el secretario general del PP, Miguel Tellado, simbolizó el cierre definitivo de unas tensiones que durante años marcaron la vida interna del partido. Hace apenas unos años, el PP catalán atravesaba una profunda crisis. Los populares llegaron a quedarse con solo tres diputados en el Parlament, encadenaron malos resultados electorales y vivieron continuos desencuentros con la dirección nacional, especialmente por la estrategia que debía seguir el partido respecto a Junts y al independentismo. Ocho años después del último congreso, el escenario es completamente distinto. Alejandro Fernández fue reelegido presidente con el 97,51 % de los votos de los compromisarios, consolidando un liderazgo que ha pasado de estar cuestionado a convertirse en uno de los principales activos del partido en Cataluña. Si hace unos años coexistían distintas sensibilidades sobre su continuidad, el congreso ha visualizado que ese debate pertenece al pasado. El propio dirigente popular apeló a dejar atrás cualquier discrepancia y lanzó un mensaje de reconciliación interna: «Si quedara alguna herida abierta, están cerradas; si a alguien ofendí, aquí van mis excusas; y si alguien me ofendió, juro que no me acuerdo». La respuesta de la dirección nacional fue igualmente significativa. Feijóo elogió públicamente la capacidad de Alejandro Fernández para reconstruir un partido que llegó a estar al borde de la irrelevancia parlamentaria y aseguró que el PP catalán ya no está «en modo resistencia», sino preparado para convertirse en una verdadera alternativa de gobierno. «Solo con una unidad interna sin fisuras se ganan las elecciones», afirmó el líder nacional, que atribuyó al presidente catalán buena parte de la recuperación experimentada por el partido tras pasar de tres a quince diputados en el Parlament. El congreso también despejó la única incógnita que permanecía abierta. Alejandro Fernández eligió como nuevo secretario general del partido a Juan Fernández, hasta ahora portavoz del PP en el Parlament y uno de los dirigentes con mayor proyección de la organización. Su nombramiento da continuidad al proyecto político desarrollado en la Cámara catalana durante los dos últimos años y refuerza el peso del municipalismo dentro de la dirección, después de una larga trayectoria como teniente de alcalde en Badalona junto a Xavier García Albiol. Como consecuencia de este relevo, Lorena Roldán asumirá la portavocía del grupo popular en el Parlament, mientras que Santi Rodrígu
Juan Fernández será el nuevo secretario general y Lorena Roldán lo sustituirá como portavoz en el Parlament
El XVI Congreso del Partido Popular de Cataluña ha servido para mucho más que reelegir a Alejandro Fernández como presidente de la formación. El cónclave celebrado este sábado en Barcelona ha certificado el final de una de las etapas más convulsas de la historia reciente del PPC y ha escenificado la reconciliación entre la dirección catalana y Génova tras años de desencuentros. La imagen de unidad entre Alejandro Fernández, Alberto Núñez Feijóo y el secretario general del PP, Miguel Tellado, simbolizó el cierre definitivo de unas tensiones que durante años marcaron la vida interna del partido.Hace apenas unos años, el PP catalán atravesaba una profunda crisis. Los populares llegaron a quedarse con solo tres diputados en el Parlament, encadenaron malos resultados electorales y vivieron continuos desencuentros con la dirección nacional, especialmente por la estrategia que debía seguir el partido respecto a Junts y al independentismo. Ocho años después del último congreso, el escenario es completamente distinto.Alejandro Fernández fue reelegido presidente con el 97,51 % de los votos de los compromisarios, consolidando un liderazgo que ha pasado de estar cuestionado a convertirse en uno de los principales activos del partido en Cataluña. Si hace unos años coexistían distintas sensibilidades sobre su continuidad, el congreso ha visualizado que ese debate pertenece al pasado. El propio dirigente popular apeló a dejar atrás cualquier discrepancia y lanzó un mensaje de reconciliación interna: «Si quedara alguna herida abierta, están cerradas; si a alguien ofendí, aquí van mis excusas; y si alguien me ofendió, juro que no me acuerdo».La respuesta de la dirección nacional fue igualmente significativa. Feijóo elogió públicamente la capacidad de Alejandro Fernández para reconstruir un partido que llegó a estar al borde de la irrelevancia parlamentaria y aseguró que el PP catalán ya no está «en modo resistencia», sino preparado para convertirse en una verdadera alternativa de gobierno. «Solo con una unidad interna sin fisuras se ganan las elecciones», afirmó el líder nacional, que atribuyó al presidente catalán buena parte de la recuperación experimentada por el partido tras pasar de tres a quince diputados en el Parlament.El congreso también despejó la única incógnita que permanecía abierta. Alejandro Fernández eligió como nuevo secretario general del partido a Juan Fernández, hasta ahora portavoz del PP en el Parlament y uno de los dirigentes con mayor proyección de la organización. Su nombramiento da continuidad al proyecto político desarrollado en la Cámara catalana durante los dos últimos años y refuerza el peso del municipalismo dentro de la dirección, después de una larga trayectoria como teniente de alcalde en Badalona junto a Xavier García Albiol. Como consecuencia de este relevo, Lorena Roldán asumirá la portavocía del grupo popular en el Parlament, mientras que Santi Rodríguez d
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