Fundación Mapfre ha celebrado en Madrid la novena edición de sus Premios a la Innovación Social. Una gala en la que se ha reconocido como proyecto ganador a Aitheroscope (España), una herramienta basada en inteligencia artificial capaz de detectar de forma precoz la aterosclerosis a través del análisis de la retina, principal causa de las enfermedades cardiovasculares. El proyecto, desarrollado por HORUS ML, ha recibido 100.000 euros de dotación económica en un acto celebrado en el Museo Reina Sofía y que reunió a representantes del ámbito empresarial, académico e institucional.. El objetivo de estos premios, impulsados por Fundación Mapfre en colaboración con IE University, es reconocer iniciativas emprendedoras que utilicen la innovación para generar impacto social y mejorar la calidad de vida de las personas. En esta edición han participado 469 proyectos procedentes de distintos países, lo que supone un incremento del 34% respecto al año anterior, y los finalistas han recibido 10.000 euros cada uno,además de incorporarse a la Red Innova.. El proyecto ganador destaca por su aplicación de la IA en el ámbito sanitario. Aitheroscope permite analizar imágenes de la retina para identificar signos tempranos de aterosclerosis, una patología silenciosa que suele diagnosticarse cuando ya ha evolucionado. Su objetivo es facilitar la detección precoz y contribuir a la prevención de enfermedades cardiovasculares a gran escala.. Durante el acto, el presidente de Fundación Mapfre, Antonio Huertas, subrayó el papel de la innovación como herramienta de transformación social. «Vamos a por más, más personas empatizando con personas, más empresas que entiendan que juntos podemos cambiar las cosas y más proyectos innovadores que produzcan impacto social», afirmó. Huertas insistió además en que «no se trata únicamente de hacer cosas, sino de preguntarnos qué cambia realmente gracias a lo que hacemos», reivindicando la innovación como una palanca de transformación para la sociedad y que, además, se mantiene sostenida en el tiempo.. En la misma línea, la directora general de la fundación, Elvira Vega, puso el foco en el carácter aplicado de la innovación social: «Cuando la innovación la ponemos al servicio de las personas, aplicando nuevas ideas o nuevas formas de hacer para resolver problemas reales, de forma eficaz, viable y escalable, mejorando la calidad de vida de las personas, estamos ante la innovación social», señaló. Vega añadió que estos proyectos representan «exactamente eso: soluciones que nacen para resolver necesidades reales y con capacidad de crecer e impactar».. El proyecto ganador, Aitheroscope, ha sido reconocido como un ejemplo de cómo la inteligencia artificial puede trasladarse del laboratorio al sistema sanitario. Su fundador y CEO, Jesús Prada, destacó la urgencia de mejorar la detección temprana de las enfermedades cardiovasculares. «Este premio supone un impulso para seguir ampliando el alcance de nuestra solución y avanzar en nuestro objetivo de mejorar la prevención cardiovascular», explicó, subrayando que el reto es lograr que la tecnología llegue a pacientes que hoy no están suficientemente monitorizados.. Finalistas internacionales. Junto a él, los otros tres proyectos finalistas han aportado enfoques complementarios sobre el uso de la tecnología con fines sociales. Desde Brasil, Livox utiliza inteligencia artificial para facilitar la comunicación de personas con discapacidad que. no pueden expresarse de forma tradicional. Su fundador, Carlos Pereira, resumió el impacto del proyecto: «No solo les estamos dando voz. Les estamos brindando una manera de participar», en referencia a su objetivo de inclusión plena.. Desde México, Duppla centra su propuesta en la detección precoz del cáncer mediante soluciones digitales accesibles desde el teléfono móvil. Su cofundador, Luis Lojero, subrayó la importancia del tiempo: «La innovación de Duppla es hacer posible que el diagnóstico llegue mucho antes, al alcance de todos, en el teléfono», señaló.. El cuarto finalista, MindMuscle, desarrollado en Estados Unidos, propone unos auriculares para entrenar la atención y la autorregulación en niños con TDAH y autismo. Su fundador, Vitali Karpeichyk, explicó que el objetivo es acercar tratamientos eficaces a las familias sin depender de entornos clínicos: «Creamos MindMuscle para poner este tratamiento al alcance de las familias que más lo necesitan, a una fracción del coste y en el hogar, con supervisión remota de los médicos». La edición de este año ha reflejado además el creciente peso de la inteligencia artificial en el ámbito de la innovación social. Los 469 proyectos presentados consolidan estos premios como una plataforma internacional de referencia en innovación con impacto social, en un contexto en el que, según subrayó Antonio Huertas, «la solidaridad, el compromiso y la innovación son palancas imprescindibles para construir un futuro más humano».
El proyecto español de detección precoz cardiovascular gana entre 469 candidaturas internacionales
Fundación Mapfre ha celebrado en Madrid la novena edición de sus Premios a la Innovación Social. Una gala en la que se ha reconocido como proyecto ganador a Aitheroscope (España), una herramienta basada en inteligencia artificial capaz de detectar de forma precoz la aterosclerosis a través del análisis de la retina, principal causa de las enfermedades cardiovasculares. El proyecto, desarrollado por HORUS ML, ha recibido 100.000 euros de dotación económica en un acto celebrado en el Museo Reina Sofía y que reunió a representantes del ámbito empresarial, académico e institucional.. El objetivo de estos premios, impulsados por Fundación Mapfre en colaboración con IE University, es reconocer iniciativas emprendedoras que utilicen la innovación para generar impacto social y mejorar la calidad de vida de las personas. En esta edición han participado 469 proyectos procedentes de distintos países, lo que supone un incremento del 34% respecto al año anterior, y los finalistas han recibido 10.000 euros cada uno,además de incorporarse a la Red Innova.. El proyecto ganador destaca por su aplicación de la IA en el ámbito sanitario. Aitheroscope permite analizar imágenes de la retina para identificar signos tempranos de aterosclerosis, una patología silenciosa que suele diagnosticarse cuando ya ha evolucionado. Su objetivo es facilitar la detección precoz y contribuir a la prevención de enfermedades cardiovasculares a gran escala.. Durante el acto, el presidente de Fundación Mapfre, Antonio Huertas, subrayó el papel de la innovación como herramienta de transformación social. «Vamos a por más, más personas empatizando con personas, más empresas que entiendan que juntos podemos cambiar las cosas y más proyectos innovadores que produzcan impacto social», afirmó. Huertas insistió además en que «no se trata únicamente de hacer cosas, sino de preguntarnos qué cambia realmente gracias a lo que hacemos», reivindicando la innovación como una palanca de transformación para la sociedad y que, además, se mantiene sostenida en el tiempo.. En la misma línea, la directora general de la fundación, Elvira Vega, puso el foco en el carácter aplicado de la innovación social: «Cuando la innovación la ponemos al servicio de las personas, aplicando nuevas ideas o nuevas formas de hacer para resolver problemas reales, de forma eficaz, viable y escalable, mejorando la calidad de vida de las personas, estamos ante la innovación social», señaló. Vega añadió que estos proyectos representan «exactamente eso: soluciones que nacen para resolver necesidades reales y con capacidad de crecer e impactar».. El proyecto ganador, Aitheroscope, ha sido reconocido como un ejemplo de cómo la inteligencia artificial puede trasladarse del laboratorio al sistema sanitario. Su fundador y CEO, Jesús Prada, destacó la urgencia de mejorar la detección temprana de las enfermedades cardiovasculares. «Este premio supone un impulso para seguir ampliando el alcance de nuestra solución y avanzar en nuestro objetivo de mejorar la prevención cardiovascular», explicó, subrayando que el reto es lograr que la tecnología llegue a pacientes que hoy no están suficientemente monitorizados.. Junto a él, los otros tres proyectos finalistas han aportado enfoques complementarios sobre el uso de la tecnología con fines sociales. Desde Brasil, Livox utiliza inteligencia artificial para facilitar la comunicación de personas con discapacidad que. no pueden expresarse de forma tradicional. Su fundador, Carlos Pereira, resumió el impacto del proyecto: «No solo les estamos dando voz. Les estamos brindando una manera de participar», en referencia a su objetivo de inclusión plena.. Desde México, Duppla centra su propuesta en la detección precoz del cáncer mediante soluciones digitales accesibles desde el teléfono móvil. Su cofundador, Luis Lojero, subrayó la importancia del tiempo: «La innovación de Duppla es hacer posible que el diagnóstico llegue mucho antes, al alcance de todos, en el teléfono», señaló.. El cuarto finalista, MindMuscle, desarrollado en Estados Unidos, propone unos auriculares para entrenar la atención y la autorregulación en niños con TDAH y autismo. Su fundador, Vitali Karpeichyk, explicó que el objetivo es acercar tratamientos eficaces a las familias sin depender de entornos clínicos: «Creamos MindMuscle para poner este tratamiento al alcance de las familias que más lo necesitan, a una fracción del coste y en el hogar, con supervisión remota de los médicos». La edición de este año ha reflejado además el creciente peso de la inteligencia artificial en el ámbito de la innovación social. Los 469 proyectos presentados consolidan estos premios como una plataforma internacional de referencia en innovación con impacto social, en un contexto en el que, según subrayó Antonio Huertas, «la solidaridad, el compromiso y la innovación son palancas imprescindibles para construir un futuro más humano».
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