El pago en efectivo es una costumbre que se está perdiendo. El uso de la tarjeta de crédito o el móvil van imponiéndose poco a poco y ya casi igualan la cuota de mercado del dinero físico. A pesar de ello, en España el efectivo sigue siendo el método de pago principal en comercios físicos para el 57% de los consumidores, mientras que el 30% prefiere la tarjeta y el 13% opta por hacerlo con el móvil. La comodidad a la hora de pagar con un solo gesto y de no tener que preocuparte por llevar dinero en la cartera terminará por acabar con en el efectivo. O no. Porque esta facilidad alienta al descontrol y provoca más de un disgusto porque alienta al consumismo y al descontrol del gasto. El efectivo permite saber y ser más consciente de lo que se gasta. Por ello, son muchas las personas que mantienen esta forma de pago. Entre este grupo, cada persona lleva el dinero guardado de una manera. Todo mezclado, los billetes grandes en un lado y los pequeños en otro o, simplemente, ordenados de mayor a menor. Esta forma de comportamiento tiene su explicación psicológica y da pistas sobre la personalidad de cada persona y de cómo afrontan los momentos de incertidumbre. Por ejemplo, los que ordenan el dinero de mayor a menor son personas que además de un hábito tienen la necesidad de mantener el orden o es una manera de sentir que tienen el gasto bajo control. Organización y planificación Las personas que colocan los billetes de menor a mayor tienen una mayor tendencia a ser organizados, planificadores y previsibles. Más allá de una cuestión práctica, sienten alivio ante la ausencia de desorden porque buscan tener una sensación de control sobre lo que les afecta. Los psicólogos advierten que mantener cierto orden debe ser una costumbre saludable sin rozar la obsesión. Si se termina volviendo una necesidad, puede provocar malestar y ansiedad y debe ser tratado por un profesional. Según los expertos en comportamiento financiero, las personas que ordenan sus billetes suelen ser las que más atención ponen en sus gastos. Tienden a controlar mejor el dinero y son más planificadores a la hora de realizar compras. Son compradores menos impulsivos y más racionales.
Este hábito podría convertirse en un problema que precise de la ayuda de un profesional
El pago en efectivo es una costumbre que se está perdiendo. El uso de la tarjeta de crédito o el móvil van imponiéndose poco a poco y ya casi igualan la cuota de mercado del dinero físico. A pesar de ello, en España el efectivo sigue siendo el método de pago principal en comercios físicos para el 57% de los consumidores, mientras que el 30% prefiere la tarjeta y el 13% opta por hacerlo con el móvil. La comodidad a la hora de pagar con un solo gesto y de no tener que preocuparte por llevar dinero en la cartera terminará por acabar con en el efectivo. O no. Porque esta facilidad alienta al descontrol y provoca más de un disgusto porque alienta al consumismo y al descontrol del gasto. El efectivo permite saber y ser más consciente de lo que se gasta. Por ello, son muchas las personas que mantienen esta forma de pago. Entre este grupo, cada persona lleva el dinero guardado de una manera. Todo mezclado, los billetes grandes en un lado y los pequeños en otro o, simplemente, ordenados de mayor a menor.Esta forma de comportamiento tiene su explicación psicológica y da pistas sobre la personalidad de cada persona y de cómo afrontan los momentos de incertidumbre. Por ejemplo, los que ordenan el dinero de mayor a menor son personas que además de un hábito tienen la necesidad de mantener el orden o es una manera de sentir que tienen el gasto bajo control.Las personas que colocan los billetes de menor a mayor tienen una mayor tendencia a ser organizados, planificadores y previsibles. Más allá de una cuestión práctica, sienten alivio ante la ausencia de desorden porque buscan tener una sensación de control sobre lo que les afecta.Los psicólogos advierten que mantener cierto orden debe ser una costumbre saludable sin rozar la obsesión. Si se termina volviendo una necesidad, puede provocar malestar y ansiedad y debe ser tratado por un profesional.Según los expertos en comportamiento financiero, las personas que ordenan sus billetes suelen ser las que más atención ponen en sus gastos. Tienden a controlar mejor el dinero y son más planificadores a la hora de realizar compras. Son compradores menos impulsivos y más racionales.
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