El pasado fin de semana fueron unos días «negros» para la seguridad en Cataluña, con una sucesión de episodios violentos en Barcelona y su área metropolitana que ha reabierto el debate sobre la seguridad, tanto en Cataluña como en la capital catalana. En concreto, cuatro apuñalamientos en menos de 72 horas –dos de ellos mortales–, un ataque con machete y un tiroteo sacudieron L’Hospitalet de Llobregat, Esplugues y el centro de Barcelona, dejando dos fallecidos, varios heridos y una creciente sensación de inseguridad entre los vecinos.. En este contexto, el grupo municipal del Partido Popular en Barcelona, liderado por Daniel Sirera, ha presentado hoy un plan «antidelincuencia» en la capital catalana. La campaña, llamada «Calles Seguras», se extenderá a los diez distritos de Barcelona mediante carpas «que funcionarán como comisarías móviles», donde los ciudadanos podrán trasladar sus denuncias y preocupaciones en materia de seguridad.. En su discurso durante la presentación del plan, el líder popular ha lamentado que «Barcelona se ha convertido en la capital del delito y en la ciudad más insegura de España», y ha aportado los siguientes datos: «170.000 delitos en 2025, lo que supone 464 delitos diarios; cuatro agresiones sexuales al día, una de ellas con violación; un aumento del 24% en el tráfico de drogas y un incremento del 40% en homicidios y tentativas».. Sirera ha asegurado que el pasado fin de semana fue «especialmente trágico» en Barcelona, aunque ha defendido que «no se trata de hechos aislados». Además, el concejal barcelonés ha acusado al alcalde de la ciudad, Jaume Collboni, de «no actuar ante el aumento de la inseguridad», y ha pedido la dimisión del concejal de seguridad del Ayuntamiento, Albert Batlle: «No tiene capacidad para revertir la situación, los delincuentes se sienten cómodos en Barcelona».. El plan popular, presentado hoy en el barrio del Raval, incluye la petición de «coordinación policial, cámaras de videovigilancia y apoyo institucional a la Guardia Urbana». Además, Sirera ha exigido al consistorio un refuerzo «urgente» de efectivos: «Hacen falta 4.000 agentes más, 1.000 policías municipales y 3.000 Mossos d’Esquadra, así como más patrullas a pie y un refuerzo de la vigilancia nocturna».. En paralelo a esta campaña, los comerciantes del barrio de Sant Antoni, en Barcelona, han exigido también un plan de choque contra la delincuencia. En concreto, la asociación de comerciantes Sant Antoni Comerç ha pedido hoy una nueva estrategia para «recuperar la seguridad y la convivencia en el barrio».. Según publica TotBarcelona, la entidad denuncia que «en la parte baja de Sant Antoni se concentran desde hace tiempo problemas de inseguridad, venta ambulante irregular, incivismo, falta de limpieza, sinhogarismo y degradación del espacio público». En este contexto, lamenta que esta situación «afecta ya directamente al día a día de los locales, de sus trabajadores y de los vecinos del barrio barcelonés».. Por su lado, el grupo municipal de Junts per Barcelona pidió ayer a Collboni que «afronte la grave crisis de seguridad que vive la ciudad». En un comunicado, el líder de la formación municipal, Jordi Martí, exigió al alcalde «salir del despacho» y que «actúe de forma contundente contra la proliferación de bandas latinas y grupos mafiosos internacionales». «La ciudadanía de Barcelona exige acciones concretas, contundentes e inmediatas», zanjó el concejal.
Sirera pide la dimisión de Albert Batlle, teniente de seguridad, mientras que Junts alerta de una «grave crisis»
El pasado fin de semana fueron unos días «negros» para la seguridad en Cataluña, con una sucesión de episodios violentos en Barcelona y su área metropolitana que ha reabierto el debate sobre la seguridad, tanto en Cataluña como en la capital catalana. En concreto, cuatro apuñalamientos en menos de 72 horas –dos de ellos mortales–, un ataque con machete y un tiroteo sacudieron L’Hospitalet de Llobregat, Esplugues y el centro de Barcelona, dejando dos fallecidos, varios heridos y una creciente sensación de inseguridad entre los vecinos.. En este contexto, el grupo municipal del Partido Popular en Barcelona, liderado por Daniel Sirera, ha presentado hoy un plan «antidelincuencia» en la capital catalana. La campaña, llamada «Calles Seguras», se extenderá a los diez distritos de Barcelona mediante carpas «que funcionarán como comisarías móviles», donde los ciudadanos podrán trasladar sus denuncias y preocupaciones en materia de seguridad.. En su discurso durante la presentación del plan, el líder popular ha lamentado que «Barcelona se ha convertido en la capital del delito y en la ciudad más insegura de España», y ha aportado los siguientes datos: «170.000 delitos en 2025, lo que supone 464 delitos diarios; cuatro agresiones sexuales al día, una de ellas con violación; un aumento del 24% en el tráfico de drogas y un incremento del 40% en homicidios y tentativas».. Sirera ha asegurado que el pasado fin de semana fue «especialmente trágico» en Barcelona, aunque ha defendido que «no se trata de hechos aislados». Además, el concejal barcelonés ha acusado al alcalde de la ciudad, Jaume Collboni, de «no actuar ante el aumento de la inseguridad», y ha pedido la dimisión del concejal de seguridad del Ayuntamiento, Albert Batlle: «No tiene capacidad para revertir la situación, los delincuentes se sienten cómodos en Barcelona».. El plan popular, presentado hoy en el barrio del Raval, incluye la petición de «coordinación policial, cámaras de videovigilancia y apoyo institucional a la Guardia Urbana». Además, Sirera ha exigido al consistorio un refuerzo «urgente» de efectivos: «Hacen falta 4.000 agentes más, 1.000 policías municipales y 3.000 Mossos d’Esquadra, así como más patrullas a pie y un refuerzo de la vigilancia nocturna».. En paralelo a esta campaña, los comerciantes del barrio de Sant Antoni, en Barcelona, han exigido también un plan de choque contra la delincuencia. En concreto, la asociación de comerciantes Sant Antoni Comerç ha pedido hoy una nueva estrategia para «recuperar la seguridad y la convivencia en el barrio».. Según publica TotBarcelona, la entidad denuncia que «en la parte baja de Sant Antoni se concentran desde hace tiempo problemas de inseguridad, venta ambulante irregular, incivismo, falta de limpieza, sinhogarismo y degradación del espacio público». En este contexto, lamenta que esta situación «afecta ya directamente al día a día de los locales, de sus trabajadores y de los vecinos del barrio barcelonés».. Por su lado, el grupo municipal de Junts per Barcelona pidió ayer a Collboni que «afronte la grave crisis de seguridad que vive la ciudad». En un comunicado, el líder de la formación municipal, Jordi Martí, exigió al alcalde «salir del despacho» y que «actúe de forma contundente contra la proliferación de bandas latinas y grupos mafiosos internacionales». «La ciudadanía de Barcelona exige acciones concretas, contundentes e inmediatas», zanjó el concejal.
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