La playa de Matalascañas, situada en Almonte (Huelva) y puerta de entrada al Parque Nacional de Doñana afronta una semana clave para asegurar su futuro después de que, tras el paso de la borrasca ‘Francis’ el pasado fin de semana, la maltrecha situación en la que ya se encontraba parte de su litoral se haya agravado, quedando alrededor de un kilómetro y medio de su paseo marítimo destrozado y con viviendas en riesgo. La imagen es de zona de guerra. El Ayuntamiento considera que se precisarían nueve millones para restaurar lo desaparecido. La situación, con el mar «pidiendo las escrituras» del litoral, pone en entredicho, en la práctica, el modelo heredado en el tardofranquismo e incentivado con posterioridad.. Ante tal escenario el miércoles la sede del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) en Madrid será el escenario de un encuentro entre el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, y el alcalde de Almonte, Francisco Bella, en el que se intentará acordar una respuesta a la situación de inseguridad que se vive en el núcleo costero.. La reunión llega precedida por un intercambio de declaraciones que evidencian diferencias entre la visión del Gobierno central y la del consistorio almonteño. Para el Ministerio, según apuntó Morán, el colapso de 1,5 kilómetros del paseo marítimo es la constatación empírica del cambio climático y ante esta situación las defensas rígidas ya no son suficientes y la solución estructural pasa por el retranqueo; es decir, reubicar el paseo tierra adentro para ganar playa y resiliencia. El Estado ofrece financiar el 100% de esta obra, pero bajo la condición de que el Ayuntamiento ceda el suelo necesario.. Desde el Ayuntamiento de Almonte, la lectura es distinta. Bella califica la situación de «catástrofe» y rechaza que se utilice el cambio climático como una «excusa» para la inacción. El alcalde sostiene que la verdadera causa del desastre ha sido la negligencia administrativa: una demora de siete años en ejecutar el proyecto de regeneración de arena que comenzó hace apenas unas semanas con una inversión de seis millones de euros y que prevé un aporte de 700.000 metros cúbicos. Para el consistorio, la prueba de ello es que en los tramos donde el Ministerio sí llegó a aportar arena recientemente, antes del paso de la borrasca, el mar no ha provocado daños, mientras que donde no se ha actuado, el paseo ha desaparecido.. Ante lo que considera una «desidia» estatal, el Ayuntamiento de Almonte no ha esperado a la cita de Madrid para actuar y basándose en un informe técnico de la Unidad Militar de Emergencias (UME), que evaluó los daños «in situ» y señaló los puntos de mayor vulnerabilidad, el consistorio ha iniciado obras de emergencia por su cuenta que se centran en tres zonas críticas: El Alcotán, el área del Pueblo Andaluz (donde residen familias afectadas) y el entorno de la depuradora.. Lo más reseñable de este plan de choque es la colaboración de empresas locales, que han puesto su maquinaria y personal a disposición del municipio para levantar barreras de protección antes de que lleguen las nuevas mareas de finales de enero.. «Estamos pidiendo un salvavidas para dar respuesta a la situación de emergencia actual y nos ofrecen un transatlántico que tardará años en construirse», ha lamentado estos días Bella, refiriéndose a la brecha entre la urgencia de los vecinos y la planificación a largo plazo del Ministerio.. Ese salvavidas pasa, según el alcalde, porque el Gobierno brinde «auxilio institucional» al Ayuntamiento y acometa las obras de restauración del paseo marítimo como «ya se ha hecho varias veces anteriormente». La última, ha precisado en el año 2020, cuando se invirtieron dos millones de euros para reparar otro tramo de dicha infraestructura sin condicionarlo a un futuro retranqueo que implicaría expropiaciones y derribos y un elevado coste económico. Ese es el mismo criterio que Almonte pretende que se aplique ahora al entender que nada ha cambiado: La Ley de Costa es la misma y las competencias también por lo que lo único que les queda pensar es que lo que son diferentes son los criterios políticos.. Más allá de los 15 millones de euros que suman la inversión estatal actual y la cantidad cifrada por el Ayuntamiento para restaurar lo desaparecido, lo que se debate el 14 de enero es el modelo de costa en España.. El Ministerio parece decidido a aplicar una política de «retirada estratégica» frente al avance del mar, mientras que los municipios turísticos como Almonte defienden la protección de sus infraestructuras y el derecho de los ciudadanos a mantener sus propiedades.. La cita en el Miteco servirá para medir la voluntad de ese consenso al que todos llaman. Si no hay acuerdo, Almonte ya ha advertido que seguirá adelante con sus propios recursos ya que entiende que se está ante una «cuestión de emergencia pública», lo que podría derivar en un conflicto de competencias en una de las playas más emblemáticas de Andalucía.. A la espera del resultado de esa negociación, Matalascañas ya tiene la vista puesta en los últimos días de enero, concretamente el 25 y 26, para los que las previsiones climatológicas apuntan la llegada de un nuevo temporal.
La playa, entrada a Doñana, afronta una semana clave para su futuro después de que la borrasca haya convertido el paseo marítimo en zona de guerra
La playa de Matalascañas, situada en Almonte (Huelva) y puerta de entrada al Parque Nacional de Doñana afronta una semana clave para asegurar su futuro después de que, tras el paso de la borrasca ‘Francis’ el pasado fin de semana, la maltrecha situación en la que ya se encontraba parte de su litoral se haya agravado, quedando alrededor de un kilómetro y medio de su paseo marítimo destrozado y con viviendas en riesgo. La imagen es de zona de guerra. El Ayuntamiento considera que se precisarían nueve millones para restaurar lo desaparecido. La situación, con el mar «pidiendo las escrituras» del litoral, pone en entredicho, en la práctica, el modelo heredado en el tardofranquismo e incentivado con posterioridad.. Ante tal escenario el miércoles la sede del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) en Madrid será el escenario de un encuentro entre el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, y el alcalde de Almonte, Francisco Bella, en el que se intentará acordar una respuesta a la situación de inseguridad que se vive en el núcleo costero.. La reunión llega precedida por un intercambio de declaraciones que evidencian diferencias entre la visión del Gobierno central y la del consistorio almonteño. Para el Ministerio, según apuntó Morán, el colapso de 1,5 kilómetros del paseo marítimo es la constatación empírica del cambio climático y ante esta situación las defensas rígidas ya no son suficientes y la solución estructural pasa por el retranqueo; es decir, reubicar el paseo tierra adentro para ganar playa y resiliencia. El Estado ofrece financiar el 100% de esta obra, pero bajo la condición de que el Ayuntamiento ceda el suelo necesario.. Desde el Ayuntamiento de Almonte, la lectura es distinta. Bella califica la situación de «catástrofe» y rechaza que se utilice el cambio climático como una «excusa» para la inacción. El alcalde sostiene que la verdadera causa del desastre ha sido la negligencia administrativa: una demora de siete años en ejecutar el proyecto de regeneración de arena que comenzó hace apenas unas semanas con una inversión de seis millones de euros y que prevé un aporte de 700.000 metros cúbicos. Para el consistorio, la prueba de ello es que en los tramos donde el Ministerio sí llegó a aportar arena recientemente, antes del paso de la borrasca, el mar no ha provocado daños, mientras que donde no se ha actuado, el paseo ha desaparecido.. Ante lo que considera una «desidia» estatal, el Ayuntamiento de Almonte no ha esperado a la cita de Madrid para actuar y basándose en un informe técnico de la Unidad Militar de Emergencias (UME), que evaluó los daños «in situ» y señaló los puntos de mayor vulnerabilidad, el consistorio ha iniciado obras de emergencia por su cuenta que se centran en tres zonas críticas: El Alcotán, el área del Pueblo Andaluz (donde residen familias afectadas) y el entorno de la depuradora.. Lo más reseñable de este plan de choque es la colaboración de empresas locales, que han puesto su maquinaria y personal a disposición del municipio para levantar barreras de protección antes de que lleguen las nuevas mareas de finales de enero.. «Estamos pidiendo un salvavidas para dar respuesta a la situación de emergencia actual y nos ofrecen un transatlántico que tardará años en construirse», ha lamentado estos días Bella, refiriéndose a la brecha entre la urgencia de los vecinos y la planificación a largo plazo del Ministerio.. Ese salvavidas pasa, según el alcalde, porque el Gobierno brinde «auxilio institucional» al Ayuntamiento y acometa las obras de restauración del paseo marítimo como «ya se ha hecho varias veces anteriormente». La última, ha precisado en el año 2020, cuando se invirtieron dos millones de euros para reparar otro tramo de dicha infraestructura sin condicionarlo a un futuro retranqueo que implicaría expropiaciones y derribos y un elevado coste económico. Ese es el mismo criterio que Almonte pretende que se aplique ahora al entender que nada ha cambiado: La Ley de Costa es la misma y las competencias también por lo que lo único que les queda pensar es que lo que son diferentes son los criterios políticos.. Más allá de los 15 millones de euros que suman la inversión estatal actual y la cantidad cifrada por el Ayuntamiento para restaurar lo desaparecido, lo que se debate el 14 de enero es el modelo de costa en España.. El Ministerio parece decidido a aplicar una política de «retirada estratégica» frente al avance del mar, mientras que los municipios turísticos como Almonte defienden la protección de sus infraestructuras y el derecho de los ciudadanos a mantener sus propiedades.. La cita en el Miteco servirá para medir la voluntad de ese consenso al que todos llaman. Si no hay acuerdo, Almonte ya ha advertido que seguirá adelante con sus propios recursos ya que entiende que se está ante una «cuestión de emergencia pública», lo que podría derivar en un conflicto de competencias en una de las playas más emblemáticas de Andalucía.. A la espera del resultado de esa negociación, Matalascañas ya tiene la vista puesta en los últimos días de enero, concretamente el 25 y 26, para los que las previsiones climatológicas apuntan la llegada de un nuevo temporal.
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