Daniel Guzmán se sentó frente a Henar Álvarez en Al cielo con ella para hablar sin filtros de su carrera. El actor y director tiene dos hitos que marcan su trayectoria: la fama que le dio la serie Aquí no hay quien viva y la dirección de A cambio de nada, un proyecto que le exigió diez años de trabajo y dedicación absoluta.. Sobre ambas experiencias habló con honestidad. «Eso fueron 10 años, y 10 años con el hiperfoco en una cosa es muy duro», reconoció sobre su debut en la dirección. La fama, en cambio, tiene para él un coste más difuso pero igual de real. «Si a ti te gusta observar a la gente, tú cuando sales a la calle tienes como muchas cámaras grabándote, que son los ojos de las personas, y ahí pierdes un poco de intimidad», explicó.. Para Guzmán, la intimidad es algo que solo se valora cuando desaparece. «La intimidad es muy importante hasta que… tú lo sabes, hasta que la pierdes», señaló. Una reflexión que cerró con contundencia: «La intimidad, jodida».. Sin embargo, si tuviera que quedarse con algo por encima de todo lo demás, el actor lo tiene claro. «Si me tengo que quedar con algo, es con la libertad. Yo creo que siempre he sido libre, nunca me he puesto de perfil con nada», afirmó.. Esa forma de ser tiene un precio cotidiano que asume sin drama. «Primero hablo y luego pienso. Me trae muchos problemas a priori, pero luego duermo bien y eso es lo más importante», admitió entre risas.
El actor y director repasó el precio de la popularidad y reivindicó la libertad como el bien que nunca ha estado dispuesto a ceder en ‘Al cielo con ella’.
20MINUTOS.ES – Televisión
Daniel Guzmán se sentó frente a Henar Álvarez en Al cielo con ella para hablar sin filtros de su carrera. El actor y director tiene dos hitos que marcan su trayectoria: la fama que le dio la serie Aquí no hay quien viva y la dirección de A cambio de nada, un proyecto que le exigió diez años de trabajo y dedicación absoluta.. Sobre ambas experiencias habló con honestidad. «Eso fueron 10 años, y 10 años con el hiperfoco en una cosa es muy duro», reconoció sobre su debut en la dirección. La fama, en cambio, tiene para él un coste más difuso pero igual de real. «Si a ti te gusta observar a la gente, tú cuando sales a la calle tienes como muchas cámaras grabándote, que son los ojos de las personas, y ahí pierdes un poco de intimidad», explicó.. Para Guzmán, la intimidad es algo que solo se valora cuando desaparece. «La intimidad es muy importante hasta que… tú lo sabes, hasta que la pierdes», señaló. Una reflexión que cerró con contundencia: «La intimidad, jodida».. Sin embargo, si tuviera que quedarse con algo por encima de todo lo demás, el actor lo tiene claro. «Si me tengo que quedar con algo, es con la libertad. Yo creo que siempre he sido libre, nunca me he puesto de perfil con nada», afirmó.. Esa forma de ser tiene un precio cotidiano que asume sin drama. «Primero hablo y luego pienso. Me trae muchos problemas a priori, pero luego duermo bien y eso es lo más importante», admitió entre risas.
