Borja Niso no responde al perfil clásico del pianista formado desde la infancia ni al del músico que ha recorrido conservatorios y academias antes de subirse a un escenario. Su historia comienza en un lugar muy distinto, en el de la ingeniería informática y la rutina de oficina, y da un giro radical cuando, ya entrado en la treintena, una melodía le obliga a hacerse preguntas que hasta entonces había ido aplazando. Durante más de quince años trabajó como ingeniero, con una vida estable y perfectamente estructurada, hasta que en 2015 escuchó la música del anuncio de la Lotería de Navidad y algo empezó a removerse.. Aquella pieza, compuesta por el italiano Ludovico Einaudi, despertó una curiosidad que fue a más y que terminó llevándole a viajar a Tiflis para asistir a un concierto. Allí, sentado entre el público, tuvo una revelación que todavía hoy recuerda con nitidez. «En ese concierto sentí una conexión brutal con el piano y entendí que mi verdadera vocación era la música», explica.. La certeza fue tan inmediata como inesperada. Niso cuenta que salió del auditorio con la convicción absoluta de que iba a cambiar de vida. «Salí totalmente convencido de que iba a dejar mi trabajo, que iba a aprender a tocar el piano y que terminaría dando conciertos, lo decidí ese mismo día, el 16 de abril de 2016», precisa.. A las pocas semanas comunicó su marcha y dejó atrás la ingeniería para encerrarse en casa con un piano. No tenía estudios musicales previos ni profesores, y tampoco un plan alternativo si las cosas salían mal. «El único seguro que tenía era lo que había sentido durante el concierto, esa emoción que me decía que no me estaba equivocando», señala.. Niso insiste en que fue consciente de lo que estaba haciendo. «Había gente que se gastaba sus ahorros en una casa o en un apartamento en la playa y yo decidí invertirlos en perseguir mis sueños», explica.. No había garantías, pero sí una voluntad clara de intentarlo. «No tenía ninguna seguridad, pero sabía que tenía que hacerlo», resume.. El aprendizaje fue intenso, solitario y absorbente, dedicó jornadas maratonianas al piano, sin horarios ni descansos. «No había días que estuviera menos de ocho o diez horas, y muchos llegaba a las doce», recuerda.. Pronto se dio cuenta de que avanzaba con una rapidez poco habitual. «Creo que tenía un don o una facilidad que normalmente se descubre cuando eres pequeño y que yo descubrí con 36 años», reflexiona. «A los pocos días de tomar la decisión empecé a componer», cuenta, subrayando que ese proceso fue tan natural como inevitable. En pocos años ha publicado cuatro discos y prepara el quinto, en una trayectoria que él define como orgánica, sin atajos ni saltos artificiales. «He ido paso a paso, primero en teatros pequeños, luego en otros un poco más grandes, rodeándome de más gente», explica.. La gira Dream Experience, con la que recorre distintas ciudades españolas, está concebida como algo muy distinto a un recital clásico de piano. «Lo que busco es ayudar a la gente a descubrir sus sueños», señala. Para ello, ha apostado por un formato en el que la música se acompaña de una potente puesta en escena audiovisual, con juegos de luces, proyecciones y sonidos de la naturaleza. «Trabajamos con cantos de pájaros, sonidos de ballenas, lluvia, tormentas, todo para crear una atmósfera muy envolvente», explica. A ello se suman otros músicos de la compañía, como la violonchelista María Montes, que aporta «una textura diferente», o la soprano Beatriz Villegas, cuyas vocalizaciones contribuyen a «transportar al espectador a ese mundo de sueños».. Niso define el espectáculo como una experiencia sensorial completa. «Siempre digo que es un espectáculo que abraza los cinco sentidos, un espectáculo 360 grados», afirma. El objetivo es que el público no asista solo a un concierto, sino que se sienta parte de una experiencia más amplia. «Mucha gente llega pensando que va a ver un concierto de piano clásico y se va con algo muy distinto», comenta.. Una parte clave del espectáculo llega cuando él mismo se dirige al público para contar su historia, consciente de que muchos asistentes desconocen su trayectoria. «Hay gente que no me conoce y cuando les cuento que hace ocho años no tocaba el piano y que era informático, se quedan muy sorprendidos», señala. Esa confesión personal, integrada en el concierto, refuerza el mensaje que atraviesa toda la gira.. La Dream Experience continuará su recorrido el próximo 23 de diciembre en Sevilla, una fecha especial para el pianista. Ese día, además del repertorio habitual, ha preparado un guiño al origen de todo. «Se cumplen diez años del anuncio de la Lotería y vamos a hacer un homenaje a Justino y a cómo esa música me cambió la vida», adelanta.. El concierto en la capital andaluza se enmarca dentro de una gira con la que Niso sigue consolidando un proyecto artístico que combina música, narrativa personal y una cuidada puesta en escena. Un espectáculo que, más allá de la historia que lo sustenta, se presenta como una propuesta singular dentro del panorama musical y que el 23 de diciembre volverá a subirse al escenario con el mismo planteamiento que vio nacer su corta pero fulgurante carrera, el de compartir una experiencia emocional a través del piano.
De ingeniero a músico exitoso a los 36 años tras quedar prendido por la melodía del anuncio de la lotería de Navidad
Borja Niso no responde al perfil clásico del pianista formado desde la infancia ni al del músico que ha recorrido conservatorios y academias antes de subirse a un escenario. Su historia comienza en un lugar muy distinto, en el de la ingeniería informática y la rutina de oficina, y da un giro radical cuando, ya entrado en la treintena, una melodía le obliga a hacerse preguntas que hasta entonces había ido aplazando. Durante más de quince años trabajó como ingeniero, con una vida estable y perfectamente estructurada, hasta que en 2015 escuchó la música del anuncio de la Lotería de Navidad y algo empezó a removerse.. Aquella pieza, compuesta por el italiano Ludovico Einaudi, despertó una curiosidad que fue a más y que terminó llevándole a viajar a Tiflis para asistir a un concierto. Allí, sentado entre el público, tuvo una revelación que todavía hoy recuerda con nitidez. «En ese concierto sentí una conexión brutal con el piano y entendí que mi verdadera vocación era la música», explica.. La certeza fue tan inmediata como inesperada. Niso cuenta que salió del auditorio con la convicción absoluta de que iba a cambiar de vida. «Salí totalmente convencido de que iba a dejar mi trabajo, que iba a aprender a tocar el piano y que terminaría dando conciertos, lo decidí ese mismo día, el 16 de abril de 2016», precisa.. A las pocas semanas comunicó su marcha y dejó atrás la ingeniería para encerrarse en casa con un piano. No tenía estudios musicales previos ni profesores, y tampoco un plan alternativo si las cosas salían mal. «El único seguro que tenía era lo que había sentido durante el concierto, esa emoción que me decía que no me estaba equivocando», señala.. Niso insiste en que fue consciente de lo que estaba haciendo. «Había gente que se gastaba sus ahorros en una casa o en un apartamento en la playa y yo decidí invertirlos en perseguir mis sueños», explica.. No había garantías, pero sí una voluntad clara de intentarlo. «No tenía ninguna seguridad, pero sabía que tenía que hacerlo», resume.. El aprendizaje fue intenso, solitario y absorbente, dedicó jornadas maratonianas al piano, sin horarios ni descansos. «No había días que estuviera menos de ocho o diez horas, y muchos llegaba a las doce», recuerda.. Pronto se dio cuenta de que avanzaba con una rapidez poco habitual. «Creo que tenía un don o una facilidad que normalmente se descubre cuando eres pequeño y que yo descubrí con 36 años», reflexiona. «A los pocos días de tomar la decisión empecé a componer», cuenta, subrayando que ese proceso fue tan natural como inevitable. En pocos años ha publicado cuatro discos y prepara el quinto, en una trayectoria que él define como orgánica, sin atajos ni saltos artificiales. «He ido paso a paso, primero en teatros pequeños, luego en otros un poco más grandes, rodeándome de más gente», explica.. La gira Dream Experience, con la que recorre distintas ciudades españolas, está concebida como algo muy distinto a un recital clásico de piano. «Lo que busco es ayudar a la gente a descubrir sus sueños», señala. Para ello, ha apostado por un formato en el que la música se acompaña de una potente puesta en escena audiovisual, con juegos de luces, proyecciones y sonidos de la naturaleza. «Trabajamos con cantos de pájaros, sonidos de ballenas, lluvia, tormentas, todo para crear una atmósfera muy envolvente», explica. A ello se suman otros músicos de la compañía, como la violonchelista María Montes, que aporta «una textura diferente», o la soprano Beatriz Villegas, cuyas vocalizaciones contribuyen a «transportar al espectador a ese mundo de sueños».. Niso define el espectáculo como una experiencia sensorial completa. «Siempre digo que es un espectáculo que abraza los cinco sentidos, un espectáculo 360 grados», afirma. El objetivo es que el público no asista solo a un concierto, sino que se sienta parte de una experiencia más amplia. «Mucha gente llega pensando que va a ver un concierto de piano clásico y se va con algo muy distinto», comenta.. Una parte clave del espectáculo llega cuando él mismo se dirige al público para contar su historia, consciente de que muchos asistentes desconocen su trayectoria. «Hay gente que no me conoce y cuando les cuento que hace ocho años no tocaba el piano y que era informático, se quedan muy sorprendidos», señala. Esa confesión personal, integrada en el concierto, refuerza el mensaje que atraviesa toda la gira.. La Dream Experience continuará su recorrido el próximo 23 de diciembre en Sevilla, una fecha especial para el pianista. Ese día, además del repertorio habitual, ha preparado un guiño al origen de todo. «Se cumplen diez años del anuncio de la Lotería y vamos a hacer un homenaje a Justino y a cómo esa música me cambió la vida», adelanta.. El concierto en la capital andaluza se enmarca dentro de una gira con la que Niso sigue consolidando un proyecto artístico que combina música, narrativa personal y una cuidada puesta en escena. Un espectáculo que, más allá de la historia que lo sustenta, se presenta como una propuesta singular dentro del panorama musical y que el 23 de diciembre volverá a subirse al escenario con el mismo planteamiento que vio nacer su corta pero fulgurante carrera, el de compartir una experiencia emocional a través del piano.
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