La economía catalana mantiene un sólido ritmo de crecimiento y consolida un cambio de modelo basado cada vez más en la productividad y menos en la simple creación de empleo. Sin embargo, detrás de unos indicadores macroeconómicos que superan claramente a los de la eurozona, persiste un problema que amenaza tanto el bienestar de las familias como la competitividad empresarial: la falta de vivienda.. Esta es una de las principales conclusiones de la Memoria Económica de Cataluña 2025, elaborada por las cámaras de comercio catalanas y presentada este jueves en la Llotja de Mar de Barcelona en un acto encabezado por el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, junto al presidente de la Cámara de Barcelona, Josep Santacreu, y los economistas Carme Poveda y Oriol Amat.. Según el informe, el Producto Interior Bruto (PIB) catalán creció un 2,7% en 2025, muy por encima del 1,4% registrado por la eurozona. Además, el PIB por habitante aumentó un 1,6%, frente al 1,1% del conjunto de la zona euro, una variable que los expertos consideran especialmente relevante para medir la calidad del crecimiento económico.. La mejora se explica por la combinación de un aumento del empleo y de la productividad. La productividad por hora trabajada avanzó un 1,1%, mientras que la ratio de horas trabajadas por habitante creció un 0,5%. Esta evolución ha permitido reducir la distancia de Cataluña respecto a la eurozona en términos de productividad y poder adquisitivo, pasando de una brecha del 12% al 7%.. El informe también detecta una transformación progresiva del tejido productivo. Desde 2019 ha aumentado el peso de actividades de mayor valor añadido, especialmente las vinculadas a las tecnologías de la información, las finanzas y los servicios profesionales. Estos sectores representan ya el 19,4% de la actividad económica, frente al 17,1% de hace unos años. En paralelo, el peso del comercio, el transporte y la hostelería ha descendido ligeramente, pasando del 28,7% al 27,8%.. La inversión productiva también muestra una evolución positiva, con un incremento del 6,9% y un máximo histórico de inversión por trabajador. Sin embargo, la Memoria advierte de una caída del 3,5% en la inversión empresarial en investigación y desarrollo (I+D), un aspecto que las cámaras consideran prioritario reforzar para sostener el crecimiento futuro.. Otro de los indicadores destacados es el aumento del número de grandes empresas. Cataluña cuenta ya con 3.156 compañías de más de 200 trabajadores, la cifra más alta de su historia y cerca de un millar más que hace una década. Según el informe, estas empresas presentan niveles de productividad superiores y salarios que pueden llegar a ser entre un 30% y un 34% más elevados que los de las pequeñas empresas. A pesar de ello, la dimensión media del tejido empresarial catalán sigue siendo inferior a la europea. Solo el 11,8% de las empresas tiene diez o más trabajadores, frente al 15% de la eurozona, una diferencia que limita el potencial de crecimiento y competitividad.. La Memoria también pone el foco en una aparente contradicción. Cataluña ha ganado 440.000 habitantes en los últimos cuatro años y ya supera los 8,2 millones de residentes, impulsada principalmente por la inmigración. Sin embargo, muchas empresas siguen teniendo dificultades para encontrar personal cualificado. Actualmente, el 38% de las compañías afirma sufrir este problema, una cifra que se dispara hasta el 62% en la construcción y el 50% en la hostelería.. La vivienda, principal escollo. Pero el principal motivo de preocupación sigue siendo la vivienda. Las cámaras de comercio dedican un monográfico específico a esta cuestión y concluyen que Cataluña arrastra un déficit acumulado superior a las 140.000 viviendas, concretamente 142.000 según sus estimaciones. El desajuste entre oferta y demanda es considerado estructural y afecta al conjunto del territorio, impulsando tanto los precios de compra como los alquileres.. Entre las causas identificadas figuran la escasez de suelo disponible, el aumento de los costes de construcción, la falta de mano de obra en el sector, la lentitud administrativa y distintos factores regulatorios que dificultan incrementar la oferta residencial.. Vulnerabilidad. Las consecuencias son visibles en los indicadores sociales. Una de cada cuatro familias con hijos se encuentra en riesgo de pobreza, una proporción que alcanza prácticamente a una de cada dos familias monoparentales. El elevado coste de la vivienda aparece como uno de los principales factores explicativos de esta vulnerabilidad.. A ello se suma el estancamiento de los salarios reales. Aunque los salarios nominales han aumentado un 20% acumulado entre 2021 y 2026, una cifra similar a la inflación registrada en ese periodo, el fuerte encarecimiento de los alimentos y bebidas no alcohólicas, que ronda el 30%, ha reducido la capacidad adquisitiva de muchas familias.. Para Josep Santacreu, los buenos resultados económicos no deben ocultar los desafíos pendientes. El presidente de la Cámara de Barcelona advirtió de que la falta de vivienda asequible afecta tanto al bienestar de los ciudadanos como a la capacidad de atraer y retener talento, un factor que considera clave para la competitividad de la economía catalana.. La Memoria concluye que Cataluña avanza en la dirección correcta en términos de productividad, empleo y transformación económica, pero subraya que el crecimiento solo podrá traducirse plenamente en bienestar si se afrontan cuatro grandes retos: aumentar la oferta de vivienda, impulsar la inversión empresarial en I+D, favorecer el crecimiento de las empresas y mejorar el encaje entre la oferta y la demanda de trabajadores cualificados.. Durante la presentación del informe, Salvador Illa defendió que la situación de la economía catalana es «muy buena o se acerca mucho a serlo» y sostuvo que la estrategia de prosperidad compartida impulsada por el Govern está dando resultados. El presidente vinculó además el aumento del bienestar con proyectos estratégicos como la ampliación del aeropuerto y aseguró que Cataluña debe aspirar a situarse entre las 50 regiones más dinámicas de Europa. En materia de vivienda, afirmó que las conclusiones de la Memoria coinciden con las líneas de actuación del Govern, centradas en aumentar la oferta, agilizar los procesos administrativos, ampliar las ayudas y desarrollar el plan para construir 50.000 nuevas viviendas.. La fotografía que deja la Memoria Económica de Cataluña 2025 es, en definitiva, la de una economía que crece con bases más sólidas que en el pasado, pero cuyo éxito dependerá en gran medida de su capacidad para resolver el problema que amenaza con convertirse en su principal cuello de botella: la vivienda.
La Memoria Económica de Cataluña 2025 destaca un crecimiento más equilibrado basado en la productividad, aunque alerta de un déficit de más de 140.000 viviendas
La economía catalana mantiene un sólido ritmo de crecimiento y consolida un cambio de modelo basado cada vez más en la productividad y menos en la simple creación de empleo. Sin embargo, detrás de unos indicadores macroeconómicos que superan claramente a los de la eurozona, persiste un problema que amenaza tanto el bienestar de las familias como la competitividad empresarial: la falta de vivienda.. Esta es una de las principales conclusiones de la Memoria Económica de Cataluña 2025, elaborada por las cámaras de comercio catalanas y presentada este jueves en la Llotja de Mar de Barcelona en un acto encabezado por el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, junto al presidente de la Cámara de Barcelona, Josep Santacreu, y los economistas Carme Poveda y Oriol Amat.. Según el informe, el Producto Interior Bruto (PIB) catalán creció un 2,7% en 2025, muy por encima del 1,4% registrado por la eurozona. Además, el PIB por habitante aumentó un 1,6%, frente al 1,1% del conjunto de la zona euro, una variable que los expertos consideran especialmente relevante para medir la calidad del crecimiento económico.. La mejora se explica por la combinación de un aumento del empleo y de la productividad. La productividad por hora trabajada avanzó un 1,1%, mientras que la ratio de horas trabajadas por habitante creció un 0,5%. Esta evolución ha permitido reducir la distancia de Cataluña respecto a la eurozona en términos de productividad y poder adquisitivo, pasando de una brecha del 12% al 7%.. El informe también detecta una transformación progresiva del tejido productivo. Desde 2019 ha aumentado el peso de actividades de mayor valor añadido, especialmente las vinculadas a las tecnologías de la información, las finanzas y los servicios profesionales. Estos sectores representan ya el 19,4% de la actividad económica, frente al 17,1% de hace unos años. En paralelo, el peso del comercio, el transporte y la hostelería ha descendido ligeramente, pasando del 28,7% al 27,8%.. La inversión productiva también muestra una evolución positiva, con un incremento del 6,9% y un máximo histórico de inversión por trabajador. Sin embargo, la Memoria advierte de una caída del 3,5% en la inversión empresarial en investigación y desarrollo (I+D), un aspecto que las cámaras consideran prioritario reforzar para sostener el crecimiento futuro.. Otro de los indicadores destacados es el aumento del número de grandes empresas. Cataluña cuenta ya con 3.156 compañías de más de 200 trabajadores, la cifra más alta de su historia y cerca de un millar más que hace una década. Según el informe, estas empresas presentan niveles de productividad superiores y salarios que pueden llegar a ser entre un 30% y un 34% más elevados que los de las pequeñas empresas. A pesar de ello, la dimensión media del tejido empresarial catalán sigue siendo inferior a la europea. Solo el 11,8% de las empresas tiene diez o más trabajadores, frente al 15% de la eurozona, una diferencia que limita el potencial de crecimiento y competitividad.. La Memoria también pone el foco en una aparente contradicción. Cataluña ha ganado 440.000 habitantes en los últimos cuatro años y ya supera los 8,2 millones de residentes, impulsada principalmente por la inmigración. Sin embargo, muchas empresas siguen teniendo dificultades para encontrar personal cualificado. Actualmente, el 38% de las compañías afirma sufrir este problema, una cifra que se dispara hasta el 62% en la construcción y el 50% en la hostelería.. La vivienda, principal escollo. Pero el principal motivo de preocupación sigue siendo la vivienda. Las cámaras de comercio dedican un monográfico específico a esta cuestión y concluyen que Cataluña arrastra un déficit acumulado superior a las 140.000 viviendas, concretamente 142.000 según sus estimaciones. El desajuste entre oferta y demanda es considerado estructural y afecta al conjunto del territorio, impulsando tanto los precios de compra como los alquileres.. Entre las causas identificadas figuran la escasez de suelo disponible, el aumento de los costes de construcción, la falta de mano de obra en el sector, la lentitud administrativa y distintos factores regulatorios que dificultan incrementar la oferta residencial.. Vulnerabilidad. Las consecuencias son visibles en los indicadores sociales. Una de cada cuatro familias con hijos se encuentra en riesgo de pobreza, una proporción que alcanza prácticamente a una de cada dos familias monoparentales. El elevado coste de la vivienda aparece como uno de los principales factores explicativos de esta vulnerabilidad.. A ello se suma el estancamiento de los salarios reales. Aunque los salarios nominales han aumentado un 20% acumulado entre 2021 y 2026, una cifra similar a la inflación registrada en ese periodo, el fuerte encarecimiento de los alimentos y bebidas no alcohólicas, que ronda el 30%, ha reducido la capacidad adquisitiva de muchas familias.. Para Josep Santacreu, los buenos resultados económicos no deben ocultar los desafíos pendientes. El presidente de la Cámara de Barcelona advirtió de que la falta de vivienda asequible afecta tanto al bienestar de los ciudadanos como a la capacidad de atraer y retener talento, un factor que considera clave para la competitividad de la economía catalana.. La Memoria concluye que Cataluña avanza en la dirección correcta en términos de productividad, empleo y transformación económica, pero subraya que el crecimiento solo podrá traducirse plenamente en bienestar si se afrontan cuatro grandes retos: aumentar la oferta de vivienda, impulsar la inversión empresarial en I+D, favorecer el crecimiento de las empresas y mejorar el encaje entre la oferta y la demanda de trabajadores cualificados.. Durante la presentación del informe, Salvador Illa defendió que la situación de la economía catalana es «muy buena o se acerca mucho a serlo» y sostuvo que la estrategia de prosperidad compartida impulsada por el Govern está dando resultados. El presidente vinculó además el aumento del bienestar con proyectos estratégicos como la ampliación del aeropuerto y aseguró que Cataluña debe aspirar a situarse entre las 50 regiones más dinámicas de Europa. En materia de vivienda, afirmó que las conclusiones de la Memoria coinciden con las líneas de actuación del Govern, centradas en aumentar la oferta, agilizar los procesos administrativos, ampliar las ayudas y desarrollar el plan para construir 50.000 nuevas viviendas.. La fotografía que deja la Memoria Económica de Cataluña 2025 es, en definitiva, la de una economía que crece con bases más sólidas que en el pasado, pero cuyo éxito dependerá en gran medida de su capacidad para resolver el problema que amenaza con convertirse en su principal cuello de botella: la vivienda.
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