Uruguay se queda fuera del Mundial. La selección de Marcelo Bielsa cayó ante España y no encontró el camino al empate en ningún momento del partido, cerrando así una fase de grupos para olvidar en la que no ganó ni contra Cabo Verde ni contra Arabia Saudí. El capitán Fede Valverde no pudo torcer un destino que venía anunciándose desde los días previos al encuentro, porque dentro del vestuario celeste llevaba tiempo cocinándose una crisis que terminó por estallar. Fue sustituido por Marcelo Bielsa cuando su equipo necesitaba remontar. La tormenta previa Cuatro jugadores uruguayos pidieron reunirse con el cuerpo técnico antes de medirse a España y lo que pusieron sobre la mesa dejó en evidencia el estado real del grupo. Los futbolistas trasladaron sus críticas al modelo de trabajo de Bielsa, con entrenamientos que describieron como físicamente demoledores, y reclamaron un giro en la preparación. Además, llegaron con una propuesta táctica concreta: querían afrontar el partido con un bloque defensivo ordenado y explotar los espacios mediante el contraataque. No pedían poco. La respuesta de Bielsa llegó en forma de monólogo. El seleccionador tomó la palabra ante todo el equipo y se extendió durante más de cuarenta minutos. Pero la reunión no terminó como él habría querido: los jugadores fueron abandonando la sala antes de que Bielsa concluyera su intervención. La imagen lo decía todo sobre el nivel de tensión acumulado entre el vestuario y el cuerpo técnico. El partido que lo rompió todo España marcó cerca del descanso Uruguay y en el descanso Bielsa tomó una decisión que agitó aún más las aguas. Fernando Muslera, que había encajado el primer gol con un error propio, no regresó al campo en la segunda parte. El técnico lo retiró sin contemplaciones. Y luego llegó el turno de Fede Valverde, al que también señaló para abandonar el terreno de juego. El capitán salió sin cruzar una sola palabra con su entrenador, sin mirarle, sin el gesto mínimo que suele acompañar a ese momento. Bielsa y Valverde se ignoraron mutuamente en el momento más visible del partido. Uruguay se fue del Mundial sin victorias en la fase de grupos, con el vestuario fracturado y con una relación entre jugadores y cuerpo técnico que ha quedado en un punto de difícil retorno. Bielsa construyó un proyecto sobre la exigencia física y la disciplina táctica, y ese proyecto ha chocado de frente contra un grupo que ya no aguanta más. Uruguay sale del torneo con más preguntas que respuestas. El talento de Valverde, la experiencia de Muslera y el peso histórico de una selección acostumbrada a competir en los grandes torneos no han sido suficientes para sostener un proceso que se ha roto por dentro. Bielsa lleva la firma de sus equipos en cada detalle, en la intensidad del trabajo y en la exigencia sin concesiones, y eso ha generado el cortocircuito que acabó con Uruguay en casa antes de tiempo.
Uruguay no puede con España y el entrenador argentino ha decidido quitar del campo al futbolista del Real Madrid, con quien se lleva fatal
Uruguay se queda fuera del Mundial. La selección de Marcelo Bielsa cayó ante España y no encontró el camino al empate en ningún momento del partido, cerrando así una fase de grupos para olvidar en la que no ganó ni contra Cabo Verde ni contra Arabia Saudí. El capitán Fede Valverde no pudo torcer un destino que venía anunciándose desde los días previos al encuentro, porque dentro del vestuario celeste llevaba tiempo cocinándose una crisis que terminó por estallar. Fue sustituido por Marcelo Bielsa cuando su equipo necesitaba remontar.La tormenta previaCuatro jugadores uruguayos pidieron reunirse con el cuerpo técnico antes de medirse a España y lo que pusieron sobre la mesa dejó en evidencia el estado real del grupo. Los futbolistas trasladaron sus críticas al modelo de trabajo de Bielsa, con entrenamientos que describieron como físicamente demoledores, y reclamaron un giro en la preparación. Además, llegaron con una propuesta táctica concreta: querían afrontar el partido con un bloque defensivo ordenado y explotar los espacios mediante el contraataque. No pedían poco.La respuesta de Bielsa llegó en forma de monólogo. El seleccionador tomó la palabra ante todo el equipo y se extendió durante más de cuarenta minutos. Pero la reunión no terminó como él habría querido: los jugadores fueron abandonando la sala antes de que Bielsa concluyera su intervención. La imagen lo decía todo sobre el nivel de tensión acumulado entre el vestuario y el cuerpo técnico.El partido que lo rompió todoEspaña marcó cerca del descanso Uruguay y en el descanso Bielsa tomó una decisión que agitó aún más las aguas. Fernando Muslera, que había encajado el primer gol con un error propio, no regresó al campo en la segunda parte. El técnico lo retiró sin contemplaciones. Y luego llegó el turno de Fede Valverde, al que también señaló para abandonar el terreno de juego. El capitán salió sin cruzar una sola palabra con su entrenador, sin mirarle, sin el gesto mínimo que suele acompañar a ese momento. Bielsa y Valverde se ignoraron mutuamente en el momento más visible del partido.Uruguay se fue del Mundial sin victorias en la fase de grupos, con el vestuario fracturado y con una relación entre jugadores y cuerpo técnico que ha quedado en un punto de difícil retorno. Bielsa construyó un proyecto sobre la exigencia física y la disciplina táctica, y ese proyecto ha chocado de frente contra un grupo que ya no aguanta más.Uruguay sale del torneo con más preguntas que respuestas. El talento de Valverde, la experiencia de Muslera y el peso histórico de una selección acostumbrada a competir en los grandes torneos no han sido suficientes para sostener un proceso que se ha roto por dentro. Bielsa lleva la firma de sus equipos en cada detalle, en la intensidad del trabajo y en la exigencia sin concesiones, y eso ha generado el cortocircuito que acabó con Uruguay en casa antes de tiempo.
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