El Mundial de Estados Unidos ha puesto a Chari Peña en primera plana, y la atención mediática que ha recaído sobre la madre de Fabián Ruiz ha derivado en una polémica que va mucho más allá del fútbol. La televisión pública española tuvo que salir a pedir perdón por haber subtitulado sus declaraciones, como si sus palabras necesitaran traducción, y el propio jugador del Paris Saint-Germain respondió desde el torneo con una ironía cargada de orgullo filial. Detrás de ese momento incómodo para RTVE hay una historia de sacrificio real, de madrugadas en moto y de mañanas dormido en un coche aparcado junto al estadio del Betis. La raíz de todo Fabián Ruiz creció en un entorno sin holguras económicas, en una familia que tuvo que aprender pronto que los lujos estaban fuera de su alcance. Chari Peña asumió sola la carga de tres hijos. Sus hijos mayores reconocen hoy el tamaño de ese sacrificio, y Fabián ha crecido sabiendo exactamente lo que costó cada paso que dio en su carrera. «Todo lo que tengo se lo debo a ella», dijo el centrocampista desde el Mundial. Cuando el Betis fichó a Fabián Ruiz siendo un chaval, el contrato llegó con un extra que cambió la vida de la familia: trabajo para su madre en el club. Chari Peña se incorporó a las instalaciones del equipo sevillano y allí hizo de todo, lavandería, vestuarios, lo que hiciera falta. «Me ofrecieron trabajo allí. Unas veces estaba en la lavandería, otras limpiando el vestuario. Trabajaba a las siete de la mañana y luego tenía que llevar a Fabián a las cuatro a entrenar. Cuando salía al campo a entrenar, salía a verlo», contó ella. Para llegar al estadio, los tres hermanos viajaban en la moto de su madre, que organizaba cada jornada con una precisión que no admitía imprevistos. Fabián, que entonces no tenía carnet de conducir, la acompañaba en esas salidas al alba. «Me iba con ella a las siete de la mañana, me quedaba dormido en el coche hasta las diez, cuando tenía que entrenar», recordó el jugador. A lo que ella renunció Mientras sus hijos crecían, Chari Peña fue recortando por donde podía, empezando por ella misma. Los pequeños placeres cotidianos que cualquiera da por sentados quedaron fuera de su vida durante años. «Me lo quité porque así ellos eran felices. Por ellos hacía lo que fuera necesario», explicó con una sencillez que dejó a muchos sin palabras. En cuanto Fabián Ruiz empezó a acumular contratos importantes, tomó una decisión que tenía tomada desde hacía tiempo. «Lo primero que hice fue quitarla de trabajar por todo el esfuerzo que hizo por mí. No pudo disfrutar en su momento, ahora le hemos convertido ese esfuerzo en alegría», afirmó el centrocampista. Su madre lleva ya tiempo sin tener que madrugar para fregar vestuarios, y ese giro es el que da sentido a toda la historia. Cuando la polémica de los subtítulos estalló, Fabián Ruiz se refirió a ella en el Mundial con calma y con sorna. «Mi madre lo es todo. Ha sid
La madre del futbolista de la selección española sacrificó gran parte de su vida para dar una buena infancia a sus hijos
El Mundial de Estados Unidos ha puesto a Chari Peña en primera plana, y la atención mediática que ha recaído sobre la madre de Fabián Ruiz ha derivado en una polémica que va mucho más allá del fútbol. La televisión pública española tuvo que salir a pedir perdón por haber subtitulado sus declaraciones, como si sus palabras necesitaran traducción, y el propio jugador del Paris Saint-Germain respondió desde el torneo con una ironía cargada de orgullo filial. Detrás de ese momento incómodo para RTVE hay una historia de sacrificio real, de madrugadas en moto y de mañanas dormido en un coche aparcado junto al estadio del Betis.La raíz de todoFabián Ruiz creció en un entorno sin holguras económicas, en una familia que tuvo que aprender pronto que los lujos estaban fuera de su alcance. Chari Peña asumió sola la carga de tres hijos. Sus hijos mayores reconocen hoy el tamaño de ese sacrificio, y Fabián ha crecido sabiendo exactamente lo que costó cada paso que dio en su carrera. «Todo lo que tengo se lo debo a ella», dijo el centrocampista desde el Mundial.Cuando el Betis fichó a Fabián Ruiz siendo un chaval, el contrato llegó con un extra que cambió la vida de la familia: trabajo para su madre en el club. Chari Peña se incorporó a las instalaciones del equipo sevillano y allí hizo de todo, lavandería, vestuarios, lo que hiciera falta. «Me ofrecieron trabajo allí. Unas veces estaba en la lavandería, otras limpiando el vestuario. Trabajaba a las siete de la mañana y luego tenía que llevar a Fabián a las cuatro a entrenar. Cuando salía al campo a entrenar, salía a verlo», contó ella. Para llegar al estadio, los tres hermanos viajaban en la moto de su madre, que organizaba cada jornada con una precisión que no admitía imprevistos. Fabián, que entonces no tenía carnet de conducir, la acompañaba en esas salidas al alba. «Me iba con ella a las siete de la mañana, me quedaba dormido en el coche hasta las diez, cuando tenía que entrenar», recordó el jugador.A lo que ella renuncióMientras sus hijos crecían, Chari Peña fue recortando por donde podía, empezando por ella misma. Los pequeños placeres cotidianos que cualquiera da por sentados quedaron fuera de su vida durante años. «Me lo quité porque así ellos eran felices. Por ellos hacía lo que fuera necesario», explicó con una sencillez que dejó a muchos sin palabras.En cuanto Fabián Ruiz empezó a acumular contratos importantes, tomó una decisión que tenía tomada desde hacía tiempo. «Lo primero que hice fue quitarla de trabajar por todo el esfuerzo que hizo por mí. No pudo disfrutar en su momento, ahora le hemos convertido ese esfuerzo en alegría», afirmó el centrocampista. Su madre lleva ya tiempo sin tener que madrugar para fregar vestuarios, y ese giro es el que da sentido a toda la historia. Cuando la polémica de los subtítulos estalló, Fabián Ruiz se refirió a ella en el Mundial con calma y con sorna. «Mi madre lo es todo. Ha sido mi p
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