Existen monumentos que llaman la atención por su tamaño; otros lo hacen, simplemente, por los secretos que guardan en su interior. En pleno casco histórico de Betanzos se encuentra uno de esos lugares capaces de sorprender incluso a quienes conocen bien el patrimonio gallego. La Iglesia de San Francisco alberga el sepulcro de Fernán Pérez de Andrade «O Boo», uno de los personajes más poderosos de la Galicia medieval, cuya figura descansa desde hace más de seis siglos sobre dos singulares guardianes de piedra: un oso y un jabalí. El templo, considerado una de las grandes joyas del gótico gallego, fue levantado en la segunda mitad del siglo XIV gracias al mecenazgo del propio Fernán Pérez de Andrade, quien ordenó reedificar el antiguo monasterio franciscano existente desde el siglo XIII y convertirlo en el panteón de su linaje. Declarado Monumento Nacional en 1919 y posteriormente Bien de Interés Cultural, constituye uno de los mejores ejemplos del gótico mendicante franciscano conservados en Galicia. Pero si hay un elemento que convierte este templo en un lugar único es el impresionante conjunto funerario que alberga en su interior. Hasta dieciséis sarcófagos pertenecientes a diferentes miembros de la familia Andrade se conservan repartidos por la iglesia, formando una de las colecciones de escultura funeraria medieval más importantes de España. Entre todos ellos sobresale el del fundador del templo, una auténtica obra maestra que continúa fascinando a historiadores y visitantes. El caballero que descansa sobre un oso y un jabalí Fernán Pérez de Andrade, conocido como «O Boo» (El Bueno), fue uno de los grandes señores feudales de la Galicia del siglo XIV. A él se deben algunas de las construcciones más emblemáticas del norte gallego, como el Puente do Pedrido, la Torre de Andrade o el castillo de Pontedeume, además de la reconstrucción de la Iglesia de San Francisco de Betanzos, concluida en 1387. Aunque esa fecha aparece grabada en el propio sepulcro, el noble no falleció hasta diez años después, en agosto de 1397. Su tumba constituye uno de los mejores ejemplos de la escultura funeraria medieval gallega. El enorme sarcófago aparece elevado sobre dos animales que identificaban a la familia Andrade: un oso y un jabalí, convertidos en auténticas peanas de piedra. En los laterales pueden contemplarse escenas de caza del jabalí y los escudos heráldicos del linaje, mientras una inscripción recuerda al caballero que hizo construir el monasterio. Sobre la cubierta del sepulcro reposa la figura yacente del noble, vestido con armadura y representado con extraordinario realismo para la época. Su cabeza descansa sobre dos almohadones, mientras la mano derecha se posa sobre el pecho y la izquierda sujeta la empuñadura de la espada. En el pomo aparece representado el llamado símbolo de Salomón, considerado durante siglos un emblema protector. Siete perros y cuatro ángeles velan su descanso El nivel de detalle de la
Esconde uno de los sepulcros medievales más sorprendentes de España, rodeado de símbolos, leyendas y detalles únicos
Existen monumentos que llaman la atención por su tamaño; otros lo hacen, simplemente, por los secretos que guardan en su interior. En pleno casco histórico de Betanzos se encuentra uno de esos lugares capaces de sorprender incluso a quienes conocen bien el patrimonio gallego.La Iglesia de San Francisco alberga el sepulcro de Fernán Pérez de Andrade «O Boo», uno de los personajes más poderosos de la Galicia medieval, cuya figura descansa desde hace más de seis siglos sobre dos singulares guardianes de piedra: un oso y un jabalí.El templo, considerado una de las grandes joyas del gótico gallego, fue levantado en la segunda mitad del siglo XIV gracias al mecenazgo del propio Fernán Pérez de Andrade, quien ordenó reedificar el antiguo monasterio franciscano existente desde el siglo XIII y convertirlo en el panteón de su linaje.Declarado Monumento Nacional en 1919 y posteriormente Bien de Interés Cultural, constituye uno de los mejores ejemplos del gótico mendicante franciscano conservados en Galicia.Pero si hay un elemento que convierte este templo en un lugar único es el impresionante conjunto funerario que alberga en su interior. Hasta dieciséis sarcófagos pertenecientes a diferentes miembros de la familia Andrade se conservan repartidos por la iglesia, formando una de las colecciones de escultura funeraria medieval más importantes de España.Entre todos ellos sobresale el del fundador del templo, una auténtica obra maestra que continúa fascinando a historiadores y visitantes.El caballero que descansa sobre un oso y un jabalíFernán Pérez de Andrade, conocido como «O Boo» (El Bueno), fue uno de los grandes señores feudales de la Galicia del siglo XIV. A él se deben algunas de las construcciones más emblemáticas del norte gallego, como el Puente do Pedrido, la Torre de Andrade o el castillo de Pontedeume, además de la reconstrucción de la Iglesia de San Francisco de Betanzos, concluida en 1387. Aunque esa fecha aparece grabada en el propio sepulcro, el noble no falleció hasta diez años después, en agosto de 1397.Su tumba constituye uno de los mejores ejemplos de la escultura funeraria medieval gallega. El enorme sarcófago aparece elevado sobre dos animales que identificaban a la familia Andrade: un oso y un jabalí, convertidos en auténticas peanas de piedra. En los laterales pueden contemplarse escenas de caza del jabalí y los escudos heráldicos del linaje, mientras una inscripción recuerda al caballero que hizo construir el monasterio.Sobre la cubierta del sepulcro reposa la figura yacente del noble, vestido con armadura y representado con extraordinario realismo para la época. Su cabeza descansa sobre dos almohadones, mientras la mano derecha se posa sobre el pecho y la izquierda sujeta la empuñadura de la espada. En el pomo aparece representado el llamado símbolo de Salomón, considerado durante siglos un emblema protector. Siete perros y cuatro ángeles velan su descansoEl nivel de detalle de la escultu
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