La Basílica de la Virgen de los Desamparados, construida entre 1652 y 1667, es el edificio valenciano más importante del siglo XVII. Su elemento más notable es la gran cúpula oval. Sorprende siempre por dos cosas: su pequeñez para la gran devoción que tienen los valencianos a su Patrona y por la preciosidad de la espectacular bóveda del templo donde está la Gloria de Palomino, en cuyo recuerdo se ha dedicado este año el tapiz de flor de la fiesta de la Virgen.. Acisclo Antonio Palomino y Velasco, artista cordobés, hizo la «gloria», la pintura techal barroca más grande existente en Valencia a encargo de la Cofradía, que lo contrató cuando estaba pintando la bóveda de la iglesia de los Santos Juanes y diseñando la de la iglesia de san Nicolás. Palomino fue el gran pintor barroco español, uno de los más importantes fresquistas, fundamental en la producción mural de su tiempo. Nació en Bujalance en 1655 y murió en Madrid en1726. Casi al final de su vida, al enviudar se hizo sacerdote.. Treinta y tres años tras su terminación, se construyó una nueva cúpula interior, encajada dentro de la original, para servir de soporte a un enorme fresco del pintor cordobés Antonio Palomino en honor de la Virgen de los Desamparados. Esta cúpula es extraordinariamente delgada y presenta algunas disposiciones que la convierten en un caso de excepcional interés en la historia de las cúpulas de fábrica.1 Palomino pintó la bóveda para la cúpula, ovalada de 18,75 metros de anchura, en poco más de un año. Representa la Gloria con la Santísima Trinidad y la Virgen intercesora de los hombres, suplicando por los desamparados, con coros de ángeles y vírgenes, apóstoles; santos hasta 75, muchos de ellos del catálogo del santoral valenciano, junto con alegorías marianas y la heráldica de la Cofradía de la Virgen y el Hospital.. Al firmar su compromiso con la Cofradía en 1700 para confeccionar la pintura de la bóveda, Palomino presentó una memoria de proyecto de trabajo, en el que manifestó su gran preparación pictórica, teológica, así como los conocimientos que tenía de la historia de la advocación, imagen y cofradía, explicando en qué iba a consistir su pintura en el que entre otras cosas escribía:. «Concluirán últimamente debaxo del trono de la Virgen, sobre la cornisa, en los dos ángulos, que quedarán hasta las primeras ventanas, dos actos, de los que mas especialmente practican los congregantes de este piadoso instituto.. En el primero, quando inspirados del cielo, por medio del repetido milagroso de la inclinación de la azucena que tiene en la mano esta soberana Imagen, buscan algun desamparado; lo qual se demostrará conduciendolos un angel, que señala el sitio donde está, que es el medio que tenemos para demostrar las divinas inspiraciones, que de ordinario son sugeridas por medio de los espíritus angelicos, que estan por el Altísimo destinados á nuestra custodia, como ministros suyos.. En el otro ángulo concluirá el otro acto, en que habiendole hallado, le recogen con piadosa decencia, poniendole en las andas, para cuidar del sufragio de su alma, y del beneficio de su cuerpo.. En medio de estos dos actos estará una tarjeta, en cuyo casco se fingirá grabado un buitre en el nido con sus hijuelos, sajandose un muslo con el pico para su alimento; lo cual era entre los egipcios jeroglífico de la piedad que se emplea en los desamparados, no solo por la innata penetración de su sentido para hallar los cadáveres, aunque estén en la otra parte del mar, según afirma san Gerónimo, sino mas propiamente porque en ciento y veinte dias que dura la crianza de sus polluelos, se niega á el ordinario ejercicio de buscar su alimento, por no dexarlos desamparados: Ne pullos deserat, socorriendose de su misma substancia, si no ocurre accidentalmente otra cosa, de que prontamente se socorrera, sin hacer falta á este cuidado. Así como los congregantes, por no dexar desamparados á el que buscan, perseveran, á costa de su propio sudor, y substancia, hasta conseguir el fin, á que les conduce tan piadoso zelo.. Y califica la elección de esta empresa el haber sido reputada esta ave entre los egipcios, y mas especialmente en España, por símbolo sepulcral, que es el fin á que en lo temporal se dirige la vigilancia de esta santa congregación: pondrásele en su remate á esta medalla este lema: Desertorum protectio; y no desayuda á el intento la naturaleza tan estraña del buitre, pues concibe sin ayuntamento masculino, y así no hay músculo de su especie: cuya aplicación se dexa á la discreta reflexion de los doctos.. Con todo lo cual quedará elogiada esta soberana Reyna, como protectora de los Desamparados en la piadosa continua deprecacion á su sacratísimo hijo, como Reyna de los Angeles, Apóstoles, Profetas, Vírgenes, Confesores, como Salud de los enfermos, como Refugio de los pecadores, como Consuelo de los afligidos, y como Auxilio de los católicos, para que todo linaje de conflicto asegure su remedio en la proteccion de esta soberana Reyna.. Concluyendo el tema de esta oracion visible la descripcion del instituto, que milita con superior ejemplo debaxo del estandarte glorioso de esta celestial Belona 2María Santísima de los Desamparados. A cuyo mayor obsequio, estas primeras balbucientes lineas consagra humildemente rendido sumas indigno, y obligado siervo. D. Antonio Palomino y Velasco».. La bóveda, arte didáctico, alegórico y seductor. La profesora de Historia del Arte de la Universidad de Valencia, Asunción Alejos Morán, en su interesante estudio “Supuestos estéticos de Palomino, un apunte sobre el fresco de la bóveda de la Real Basílica de la Virgen de los Desamparados” nos explique, con sus palabras certeras y exactas, de gran experta, el mural de Palomino dedicado a la Virgen de los Desamparados.. “En la bóveda, -comenta- fiel en su estética y composición pictórica a los postulados barrocos, hay todo un fluir de lo anímico y vital en las figuras apiñadas y etéreas de ángeles y santos que pugnan por perforar la bóveda de celestes encajes. Tras las formas, alienta la vida que une a las criaturas con el Creador; una nube arrebolada sirve de trono a María que, sencilla y confiada, muestra a los hijos desamparados a la Trinidad augusta ; arte trentino y contrarreformista, en suma, que había de instruir y confirmar al pueblo recordándole los artículos de la fe, pero, sobre todo, le debía excitar al amor y a la adoración; arte necesariamente «alegórico, didáctico y seductor» , arte con alma ascética y mística, cálido y ardiente, armonioso y sublime.”. Para Alejos «el fresco hay que incluirlo entre los de crácter inonológico e histórico, ya que utiliza una serie de metáforas o símbolos externos para la identificación de cada personaje: así, María, en su calidad de Madre de Desamparados, es portadora de unas bellísimas azucenas en su diestra, cobijando a dos niños inocentes con signos de martirio, bajo su manto azul; Cristo aparece junto a la cruz redentora, el divino Espíritu cual nívea paloma y la Trinidad enmarcada en un gran triángulo…; el resto de los apóstoles y santos se distinguen por los atributos que les son propios».. Sobre los colores explica que “la gama es multiforme, alternando el blanco y el amarillo luminoso, el azul esmaltado y el añil, el morado y el carmesí y las infinitas gamas de los verdes, contrastados por los efectos del claroscuro y la alternancia de los colores cálidos y fríos, que de modo singular resaltan en la túnica grana y el manto azul de la Virgen, destacando el rostro y manos nacaradas de la Señora y sus cabellos delicadamente rubios”.. Concluye Asunción Alejos que Palomino dispuso “cuatro figuras morales alusivas a las cuatro excelencias de María como Abogada y Asilo de los Desamparados; la primera representa la Salud de los Enfermos, bajo la efigie de una hermosa matrona con un vaso en la mano y un bastón nudoso con una serpiente enroscada y una cigüeña; la segunda, como Refugio de los Pecadores, adopta la figura de un hermoso mancebo armado con espada y escudo; la tercera, representando una bella matrona coronada de flores que acaricia a un niño triste, la simboliza como Consuelo de los Afligidos; completan esta «oración visible» que con tanta devoción como maestría realizara el erudito pintor”.
Sorprende la preciosidad de la espectacular bóveda del templo donde está la Gloria de Palomino, en cuyo recuerdo se ha dedicado este año el tapiz de flor de la fiesta de la Virgen
La Basílica de la Virgen de los Desamparados, construida entre 1652 y 1667, es el edificio valenciano más importante del siglo XVII. Su elemento más notable es la gran cúpula oval. Sorprende siempre por dos cosas: su pequeñez para la gran devoción que tienen los valencianos a su Patrona y por la preciosidad de la espectacular bóveda del templo donde está la Gloria de Palomino, en cuyo recuerdo se ha dedicado este año el tapiz de flor de la fiesta de la Virgen.. Acisclo Antonio Palomino y Velasco, artista cordobés, hizo la «gloria», la pintura techal barroca más grande existente en Valencia a encargo de la Cofradía, que lo contrató cuando estaba pintando la bóveda de la iglesia de los Santos Juanes y diseñando la de la iglesia de san Nicolás. Palomino fue el gran pintor barroco español, uno de los más importantes fresquistas, fundamental en la producción mural de su tiempo. Nació en Bujalance en 1655 y murió en Madrid en1726. Casi al final de su vida, al enviudar se hizo sacerdote.. Treinta y tres años tras su terminación, se construyó una nueva cúpula interior, encajada dentro de la original, para servir de soporte a un enorme fresco del pintor cordobés Antonio Palomino en honor de la Virgen de los Desamparados. Esta cúpula es extraordinariamente delgada y presenta algunas disposiciones que la convierten en un caso de excepcional interés en la historia de las cúpulas de fábrica.1 Palomino pintó la bóveda para la cúpula, ovalada de 18,75 metros de anchura, en poco más de un año. Representa la Gloria con la Santísima Trinidad y la Virgen intercesora de los hombres, suplicando por los desamparados, con coros de ángeles y vírgenes, apóstoles; santos hasta 75, muchos de ellos del catálogo del santoral valenciano, junto con alegorías marianas y la heráldica de la Cofradía de la Virgen y el Hospital.. Al firmar su compromiso con la Cofradía en 1700 para confeccionar la pintura de la bóveda, Palomino presentó una memoria de proyecto de trabajo, en el que manifestó su gran preparación pictórica, teológica, así como los conocimientos que tenía de la historia de la advocación, imagen y cofradía, explicando en qué iba a consistir su pintura en el que entre otras cosas escribía:. «Concluirán últimamente debaxo del trono de la Virgen, sobre la cornisa, en los dos ángulos, que quedarán hasta las primeras ventanas, dos actos, de los que mas especialmente practican los congregantes de este piadoso instituto.. En el primero, quando inspirados del cielo, por medio del repetido milagroso de la inclinación de la azucena que tiene en la mano esta soberana Imagen, buscan algun desamparado; lo qual se demostrará conduciendolos un angel, que señala el sitio donde está, que es el medio que tenemos para demostrar las divinas inspiraciones, que de ordinario son sugeridas por medio de los espíritus angelicos, que estan por el Altísimo destinados á nuestra custodia, como ministros suyos.. En el otro ángulo concluirá el otro acto, en que habiendole hallado, le recogen con piadosa decencia, poniendole en las andas, para cuidar del sufragio de su alma, y del beneficio de su cuerpo.. En medio de estos dos actos estará una tarjeta, en cuyo casco se fingirá grabado un buitre en el nido con sus hijuelos, sajandose un muslo con el pico para su alimento; lo cual era entre los egipcios jeroglífico de la piedad que se emplea en los desamparados, no solo por la innata penetración de su sentido para hallar los cadáveres, aunque estén en la otra parte del mar, según afirma san Gerónimo, sino mas propiamente porque en ciento y veinte dias que dura la crianza de sus polluelos, se niega á el ordinario ejercicio de buscar su alimento, por no dexarlos desamparados: Ne pullos deserat, socorriendose de su misma substancia, si no ocurre accidentalmente otra cosa, de que prontamente se socorrera, sin hacer falta á este cuidado. Así como los congregantes, por no dexar desamparados á el que buscan, perseveran, á costa de su propio sudor, y substancia, hasta conseguir el fin, á que les conduce tan piadoso zelo.. Y califica la elección de esta empresa el haber sido reputada esta ave entre los egipcios, y mas especialmente en España, por símbolo sepulcral, que es el fin á que en lo temporal se dirige la vigilancia de esta santa congregación: pondrásele en su remate á esta medalla este lema: Desertorum protectio; y no desayuda á el intento la naturaleza tan estraña del buitre, pues concibe sin ayuntamento masculino, y así no hay músculo de su especie: cuya aplicación se dexa á la discreta reflexion de los doctos.. Con todo lo cual quedará elogiada esta soberana Reyna, como protectora de los Desamparados en la piadosa continua deprecacion á su sacratísimo hijo, como Reyna de los Angeles, Apóstoles, Profetas, Vírgenes, Confesores, como Salud de los enfermos, como Refugio de los pecadores, como Consuelo de los afligidos, y como Auxilio de los católicos, para que todo linaje de conflicto asegure su remedio en la proteccion de esta soberana Reyna.. Concluyendo el tema de esta oracion visible la descripcion del instituto, que milita con superior ejemplo debaxo del estandarte glorioso de esta celestial Belona 2María Santísima de los Desamparados. A cuyo mayor obsequio, estas primeras balbucientes lineas consagra humildemente rendido sumas indigno, y obligado siervo. D. Antonio Palomino y Velasco».. La bóveda, arte didáctico, alegórico y seductor. La profesora de Historia del Arte de la Universidad de Valencia, Asunción Alejos Morán, en su interesante estudio “Supuestos estéticos de Palomino, un apunte sobre el fresco de la bóveda de la Real Basílica de la Virgen de los Desamparados” nos explique, con sus palabras certeras y exactas, de gran experta, el mural de Palomino dedicado a la Virgen de los Desamparados.. “En la bóveda, -comenta- fiel en su estética y composición pictórica a los postulados barrocos, hay todo un fluir de lo anímico y vital en las figuras apiñadas y etéreas de ángeles y santos que pugnan por perforar la bóveda de celestes encajes. Tras las formas, alienta la vida que une a las criaturas con el Creador; una nube arrebolada sirve de trono a María que, sencilla y confiada, muestra a los hijos desamparados a la Trinidad augusta ; arte trentino y contrarreformista, en suma, que había de instruir y confirmar al pueblo recordándole los artículos de la fe, pero, sobre todo, le debía excitar al amor y a la adoración; arte necesariamente «alegórico, didáctico y seductor» , arte con alma ascética y mística, cálido y ardiente, armonioso y sublime.”. Para Alejos «el fresco hay que incluirlo entre los de crácter inonológico e histórico, ya que utiliza una serie de metáforas o símbolos externos para la identificación de cada personaje: así, María, en su calidad de Madre de Desamparados, es portadora de unas bellísimas azucenas en su diestra, cobijando a dos niños inocentes con signos de martirio, bajo su manto azul; Cristo aparece junto a la cruz redentora, el divino Espíritu cual nívea paloma y la Trinidad enmarcada en un gran triángulo…; el resto de los apóstoles y santos se distinguen por los atributos que les son propios».. Sobre los colores explica que “la gama es multiforme, alternando el blanco y el amarillo luminoso, el azul esmaltado y el añil, el morado y el carmesí y las infinitas gamas de los verdes, contrastados por los efectos del claroscuro y la alternancia de los colores cálidos y fríos, que de modo singular resaltan en la túnica grana y el manto azul de la Virgen, destacando el rostro y manos nacaradas de la Señora y sus cabellos delicadamente rubios”.. Concluye Asunción Alejos que Palomino dispuso “cuatro figuras morales alusivas a las cuatro excelencias de María como Abogada y Asilo de los Desamparados; la primera representa la Salud de los Enfermos, bajo la efigie de una hermosa matrona con un vaso en la mano y un bastón nudoso con una serpiente enroscada y una cigüeña; la segunda, como Refugio de los Pecadores, adopta la figura de un hermoso mancebo armado con espada y escudo; la tercera, representando una bella matrona coronada de flores que acaricia a un niño triste, la simboliza como Consuelo de los Afligidos; completan esta «oración visible» que con tanta devoción como maestría realizara el erudito pintor”.
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