Llovía en Londres cuando el partido terminaba, pero los aficionados «gunners» cantaban enloquecidos. No les importaba para nada empaparse. Simeone pedía un poco más a los suyos, el último esfuerzo. El duelo estaba ya en el descuento, pero apenas se jugó más. Pérdida de tiempo tras pérdida de tiempo, llegó el pitido final. El Cholo, con la lágrima a punto de caer, resoplaba, quizá para evitarlo, y pedía a sus jugadores que fueran a animar a los algo más de 3.000 seguidores que acudieron al Emirates Stadium.. Allí fueron a aplaudir. También les decía que cabeza alta. El Atlético, esta vez, no pudo conquistar Inglaterra para disputar la tercera final de la Champions en el siglo XXI, todas en la era del técnico argentino. «Muy dolidos, muy jodidos, pero orgulloso de mi equipo», decía Koke en los micrófonos de Movistar +. «Hemos tenido oportunidades y hoy no ha querido entrar, como en la ida. El fútbol es contundencia. Hemos tenido ocasiones para ponernos por delante, también para empatar, ellos han sido contundentes, es fútbol», continuó el capitán del Atlético, que se reía cuando le preguntaban por la actuación del árbitro: «No voy a hablar del árbitro. Ha intentado hacerlo lo mejor posible, él sabrá, imagino que habrá intentado hacerlo lo mejor posible». Tampoco lo hizo Simeone… casi: «No hay nada que decir, estamos fuera, no nos vamos a quedar en un detalle que es evidente».. Griezmann y Julián Álvarez, hasta el minuto 66. El Atlético ha estado fantástico en los torneos de eliminatorias, la Copa y la Champions, pero va a cerrar la temporada sin títulos. El partido en el Emirates era una final antes de la final después del 1-1 de la ida, y el equipo de Simeone tuvo que acabarlo sin sus dos estrellas en el campo. Griezmann fue sustituido por decisión técnica en una noche en la que peleó y defendió, pero no estuvo muy acertado en el pase. Julián Álvarez también terminó en el banquillo porque su cuerpo no aguantó más. Los dos se fueron en el minuto 66.. La lesión de Julián. El argentino se torció el tobillo izquierdo en una acción con Eze en el Metropolitano y el Cholo no dudó en decir que estaría para la vuelta. El problema era saber para cuánto rato y en qué condiciones. Salió de titular en un encuentro que era muy exigente en lo físico. Es un delantero con alma de mediapunta e intentó hacer la labor de enganche. Se asoció con Koke con el que más, lo que demuestra que fue casi como otro centrocampista, pero no pudo rematar con peligro a la portería de Raya. Según fueron pasando los minutos, su tobillo resentido empezó a hacerle imposible poder seguir. Por momentos incluso empezó a cojear y estaba claro que ni siendo el mejor jugador del equipo podía seguir en el césped. Miró con desesperación al banquillo y decía que no. No pudo brillar el día que más quería hacerlo.. Los planes se le caían a Simeone, que se vio obligado a sustituir a sus dos lanzadores cuando sacó al futbolista que podía ser el receptor de esos pases, Sorloth. La labor recayó en Álex Baena, y la mejor jugada que hizo no acertó a rematarla el delantero noruego: midió mal y la pelota se le quedó enganchada entre las piernas. El Atlético notó la pérdida de un futbolista que termina esta Champions con diez goles marcados en quince partidos disputados, a lo que añade cuatro asistencias.
El argentino llegó con el tobillo izquierdo tocado y, cojo, fue sustituido ante el Arsenal
Llovía en Londres cuando el partido terminaba, pero los aficionados «gunners» cantaban enloquecidos. No les importaba para nada empaparse. Simeone pedía un poco más a los suyos, el último esfuerzo. El duelo estaba ya en el descuento, pero apenas se jugó más. Pérdida de tiempo tras pérdida de tiempo, llegó el pitido final. El Cholo, con la lágrima a punto de caer, resoplaba, quizá para evitarlo, y pedía a sus jugadores que fueran a animar a los algo más de 3.000 seguidores que acudieron al Emirates Stadium.. Allí fueron a aplaudir. También les decía que cabeza alta. El Atlético, esta vez, no pudo conquistar Inglaterra para disputar la tercera final de la Champions en el siglo XXI, todas en la era del técnico argentino. «Muy dolidos, muy jodidos, pero orgulloso de mi equipo», decía Koke en los micrófonos de Movistar +. «Hemos tenido oportunidades y hoy no ha querido entrar, como en la ida. El fútbol es contundencia. Hemos tenido ocasiones para ponernos por delante, también para empatar, ellos han sido contundentes, es fútbol», continuó el capitán del Atlético, que se reía cuando le preguntaban por la actuación del árbitro: «No voy a hablar del árbitro. Ha intentado hacerlo lo mejor posible, él sabrá, imagino que habrá intentado hacerlo lo mejor posible». Tampoco lo hizo Simeone… casi: «No hay nada que decir, estamos fuera, no nos vamos a quedar en un detalle que es evidente».. Griezmann y Julián Álvarez, hasta el minuto 66. El Atlético ha estado fantástico en los torneos de eliminatorias, la Copa y la Champions, pero va a cerrar la temporada sin títulos. El partido en el Emirates era una final antes de la final después del 1-1 de la ida, y el equipo de Simeone tuvo que acabarlo sin sus dos estrellas en el campo. Griezmann fue sustituido por decisión técnica en una noche en la que peleó y defendió, pero no estuvo muy acertado en el pase. Julián Álvarez también terminó en el banquillo porque su cuerpo no aguantó más. Los dos se fueron en el minuto 66.. La lesión de Julián. El argentino se torció el tobillo izquierdo en una acción con Eze en el Metropolitano y el Cholo no dudó en decir que estaría para la vuelta. El problema era saber para cuánto rato y en qué condiciones. Salió de titular en un encuentro que era muy exigente en lo físico. Es un delantero con alma de mediapunta e intentó hacer la labor de enganche. Se asoció con Koke con el que más, lo que demuestra que fue casi como otro centrocampista, pero no pudo rematar con peligro a la portería de Raya. Según fueron pasando los minutos, su tobillo resentido empezó a hacerle imposible poder seguir. Por momentos incluso empezó a cojear y estaba claro que ni siendo el mejor jugador del equipo podía seguir en el césped. Miró con desesperación al banquillo y decía que no. No pudo brillar el día que más quería hacerlo.. Los planes se le caían a Simeone, que se vio obligado a sustituir a sus dos lanzadores cuando sacó al futbolista que podía ser el receptor de esos pases, Sorloth. La labor recayó en Álex Baena, y la mejor jugada que hizo no acertó a rematarla el delantero noruego: midió mal y la pelota se le quedó enganchada entre las piernas. El Atlético notó la pérdida de un futbolista que termina esta Champions con diez goles marcados en quince partidos disputados, a lo que añade cuatro asistencias.
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