Estaba derrotado Simeone, derrotado de verdad, tras el Arsenal – Atlético, sin la final de la Champions, como quien ha luchado contra fuerzas superiores y no ha podido. La derrota definitiva, exhausto, superado y todos los adjetivos que se quieran poner pero que se veían en su cara y, sobre todo, en sus palabras. El Emirates Stadium, testigo silencioso de una gesta rojiblanca que se quedó a las puertas de la gloria europea, vio cómo la solidez del Arsenal resultaba infranqueable para el conjunto madrileño, un equipo que, pese a la melancolía del resultado, vendió cara su eliminación, un adiós con sabor amargo pero con la frente alta.. Simeone, muy dolido. Diego Simeone, con la voz apagada y la mirada baja, desgranó las razones de una ausencia en la final. El partido de ida, disputado en el feudo colchonero, se presenta ahora como un punto de inflexión porque las ocasiones de gol no encontraron su camino hacia la red, una sequía ofensiva que, a la postre, se pagaría cara. Ya en Londres, la segunda mitad del encuentro mostró un Atlético que creció en ambición y fútbol, pero que nunca tuvo ocasiones claras.. Simeone evitó pronunciarse sobre las decisiones del colegiado Daniel Siebert y las posibles infracciones que, a buen seguro, circularon por las mentes de la afición y del propio técnico. Su discurso se centró en el rival, en un Arsenal al que felicitó por su desempeño, reconociendo la solidez de un proyecto sustentado con fuertes inversiones, un mérito innegable en el fútbol moderno, y aseguró que el Atlético de Madrid, ajeno a los vaivenes externos, mantendrá inalterable su propia filosofía de juego, esa seña de identidad que le ha llevado a tocar el cielo en otras ocasiones.. Orgullo rojiblanco. La pregunta sobre su continuidad al frente del banquillo colchonero, si se seguía con fuerzas para seguir luchando fue la que resonó principalmente, un interrogante que el estratega argentino respondió con una contundencia que no admitía réplica: «Ahora no, seguro que ahora no». Es posible que con el paso de los días cambie de opinón.. Koke, por su parte, hablaba de una buena temporada: «Muy ilusionante sobre todo en Copa y Champions, en Liga no hemos sido regulares, no hemos estado al nivel que deberíamos, nos hemos dejado puntos en campos donde debimos ganar. En Copa estuvimos muy cerca, perdimos por penaltis, y aquí a puntito de pasar a la final. El grupo está creciendo, con gente muy joven, y seguro que en un futuro muy cercano peleará por cosas importantes e intentaremos ayudarles».. No ocultó su frutración: «Muy jodidos, pero me voy orgulloso del equipo, lo hemos dado todo. Hemos tenido oportunidades, no ha querido entrar, en la ida pasó lo mismo. Les hemos puesto contra las cuerdas en muchos momentos, el fútbol es contundencia y ellos han tenido más. Justos vencedores».
El entrenador del Atlético de Madrid fue muy claro cuando le preguntaron por su futuro tras la derrota contra el Arsenal
Estaba derrotado Simeone, derrotado de verdad, tras el Arsenal – Atlético, sin la final de la Champions, como quien ha luchado contra fuerzas superiores y no ha podido. La derrota definitiva, exhausto, superado y todos los adjetivos que se quieran poner pero que se veían en su cara y, sobre todo, en sus palabras. El Emirates Stadium, testigo silencioso de una gesta rojiblanca que se quedó a las puertas de la gloria europea, vio cómo la solidez del Arsenal resultaba infranqueable para el conjunto madrileño, un equipo que, pese a la melancolía del resultado, vendió cara su eliminación, un adiós con sabor amargo pero con la frente alta.. Simeone, muy dolido. Diego Simeone, con la voz apagada y la mirada baja, desgranó las razones de una ausencia en la final. El partido de ida, disputado en el feudo colchonero, se presenta ahora como un punto de inflexión porque las ocasiones de gol no encontraron su camino hacia la red, una sequía ofensiva que, a la postre, se pagaría cara. Ya en Londres, la segunda mitad del encuentro mostró un Atlético que creció en ambición y fútbol, pero que nunca tuvo ocasiones claras.. Simeone evitó pronunciarse sobre las decisiones del colegiado Daniel Siebert y las posibles infracciones que, a buen seguro, circularon por las mentes de la afición y del propio técnico. Su discurso se centró en el rival, en un Arsenal al que felicitó por su desempeño, reconociendo la solidez de un proyecto sustentado con fuertes inversiones, un mérito innegable en el fútbol moderno, y aseguró que el Atlético de Madrid, ajeno a los vaivenes externos, mantendrá inalterable su propia filosofía de juego, esa seña de identidad que le ha llevado a tocar el cielo en otras ocasiones.. Orgullo rojiblanco. La pregunta sobre su continuidad al frente del banquillo colchonero, si se seguía con fuerzas para seguir luchando fue la que resonó principalmente, un interrogante que el estratega argentino respondió con una contundencia que no admitía réplica: «Ahora no, seguro que ahora no». Es posible que con el paso de los días cambie de opinón.. Koke, por su parte, hablaba de una buena temporada: «Muy ilusionante sobre todo en Copa y Champions, en Liga no hemos sido regulares, no hemos estado al nivel que deberíamos, nos hemos dejado puntos en campos donde debimos ganar. En Copa estuvimos muy cerca, perdimos por penaltis, y aquí a puntito de pasar a la final. El grupo está creciendo, con gente muy joven, y seguro que en un futuro muy cercano peleará por cosas importantes e intentaremos ayudarles».. No ocultó su frutración: «Muy jodidos, pero me voy orgulloso del equipo, lo hemos dado todo. Hemos tenido oportunidades, no ha querido entrar, en la ida pasó lo mismo. Les hemos puesto contra las cuerdas en muchos momentos, el fútbol es contundencia y ellos han tenido más. Justos vencedores».
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