El PSC ha empezado a desplegar esta semana partidas concretas del proyecto de Presupuestos de la Generalitat como herramienta política para presionar a ERC a sentarse a negociar, pero los republicanos mantienen un bloqueo firme: no negociarán hasta obtener garantías claras sobre la recaudación íntegra del IRPF para Cataluña. El choque deja la tramitación en una situación de alta tensión con el debate de totalidad fijado para el 20 de marzo.. En una comparecencia en el Parlament, el conseller de Presidencia, Albert Dalmau, defendió con énfasis que disponer de unas cuentas nuevas es una «necesidad institucional, económica y social». Dalmau puso cifras y prioridades para reforzar el mensaje: el Presupuesto global se eleva hasta los 49.162 millones de euros y su departamento contará con 1.051,2 millones, un incremento del 30,23% respecto a 2023. «No condenemos el país al bloqueo. Hablemos, negociemos, discutamos y pongámonos de acuerdo», reclamó, y prometió el cumplimiento «al 100%» de los acuerdos de investidura.. El PSC, a través de su portavoz Lluïsa Moret, subrayó que aún existe margen temporal para un acuerdo hasta la votación de las enmiendas a la totalidad. «Creemos que todavía hay muchos días… apelamos al trabajo intenso, a la negociación y a la búsqueda de acuerdos», dijo Moret, que abogó por «huir del ruido» y por la discreción en las conversaciones. Desde el Govern se reclama que las partidas para mundo local, administración y transformación digital —entre ellas 351 millones para ayuntamientos, la multiplicación del PUOSC y 101 millones para telecomunicaciones— son parte de un proyecto que «consolida el estado de bienestar».. Sin embargo, la réplica de ERC fue tajante. Josep Maria Jové, presidente del grupo republicano en el Parlament, reprochó al Govern que traslade la presión a su partido en lugar de reclamar al PSOE las garantías que consideran imprescindibles sobre la gestión del IRPF. «Si alguien bloquea Cataluña, es quien incumple», afirmó Jové, que rechazó las acusaciones de chantaje y reclamó «menos gesticulación». El dirigente republicano insistió: «¿Quieren presupuestos? Nosotros también. Es muy sencillo: cumplan la palabra dada». Aun así, Jové matizó que ERC «no tirará nunca la toalla» y que no cierra la puerta a negociar si se ofrecen garantías concretas; la postura oficial es no sentarse a negociar hasta que esa condición se cumpla.. El choque parlamentario añade más actores al tablero. Los Comuns, que ya han mostrado su apoyo al proyecto, instaron a PSC y ERC a materializar un acuerdo. Gerardo Pisarello señaló: «No se entendería que estos Presupuestos no salgan adelante» y puso en valor las inversiones en sanidad, educación, vivienda y políticas sociales incluidas en las cuentas. Por su parte, Junts anunció una enmienda a la totalidad y criticó que las cuentas lleguen «tarde y sin apoyos suficientes», mientras el PP calificó la posición de ERC como una «escenificación» y no descartó trabajar en enmiendas parciales si prosperan las enmiendas a la totalidad.. La estrategia del PSC de exhibir partidas concretas persigue acumular presiones y mostrar a la opinión pública que el proyecto atiende demandas territoriales y sociales. Dalmau apeló además a la utilidad técnica del presupuesto frente a los «suplementos de crédito» —que han servido para gestionar la contingencia— y insistió: «El plan A, B y C es que el país tenga presupuestos». A siete semanas del debate de totalidad, la negociación se plantea como una partida de alta pólvora política: o se desencallan las conversaciones mediante concesiones sobre la recaudación y garantías fiscales, o o la prórroga seguirá vigente.
el choque tensiona la tramitación de los Presupuestos, mientras Comuns instan a un acuerdo y la oposición habla de «escenificación»
El PSC ha empezado a desplegar esta semana partidas concretas del proyecto de Presupuestos de la Generalitat como herramienta política para presionar a ERC a sentarse a negociar, pero los republicanos mantienen un bloqueo firme: no negociarán hasta obtener garantías claras sobre la recaudación íntegra del IRPF para Cataluña. El choque deja la tramitación en una situación de alta tensión con el debate de totalidad fijado para el 20 de marzo.. En una comparecencia en el Parlament, el conseller de Presidencia, Albert Dalmau, defendió con énfasis que disponer de unas cuentas nuevas es una «necesidad institucional, económica y social». Dalmau puso cifras y prioridades para reforzar el mensaje: el Presupuesto global se eleva hasta los 49.162 millones de euros y su departamento contará con 1.051,2 millones, un incremento del 30,23% respecto a 2023. «No condenemos el país al bloqueo. Hablemos, negociemos, discutamos y pongámonos de acuerdo», reclamó, y prometió el cumplimiento «al 100%» de los acuerdos de investidura.. El PSC, a través de su portavoz Lluïsa Moret, subrayó que aún existe margen temporal para un acuerdo hasta la votación de las enmiendas a la totalidad. «Creemos que todavía hay muchos días… apelamos al trabajo intenso, a la negociación y a la búsqueda de acuerdos», dijo Moret, que abogó por «huir del ruido» y por la discreción en las conversaciones. Desde el Govern se reclama que las partidas para mundo local, administración y transformación digital —entre ellas 351 millones para ayuntamientos, la multiplicación del PUOSC y 101 millones para telecomunicaciones— son parte de un proyecto que «consolida el estado de bienestar».. Sin embargo, la réplica de ERC fue tajante. Josep Maria Jové, presidente del grupo republicano en el Parlament, reprochó al Govern que traslade la presión a su partido en lugar de reclamar al PSOE las garantías que consideran imprescindibles sobre la gestión del IRPF. «Si alguien bloquea Cataluña, es quien incumple», afirmó Jové, que rechazó las acusaciones de chantaje y reclamó «menos gesticulación». El dirigente republicano insistió: «¿Quieren presupuestos? Nosotros también. Es muy sencillo: cumplan la palabra dada». Aun así, Jové matizó que ERC «no tirará nunca la toalla» y que no cierra la puerta a negociar si se ofrecen garantías concretas; la postura oficial es no sentarse a negociar hasta que esa condición se cumpla.. El choque parlamentario añade más actores al tablero. Los Comuns, que ya han mostrado su apoyo al proyecto, instaron a PSC y ERC a materializar un acuerdo. Gerardo Pisarello señaló: «No se entendería que estos Presupuestos no salgan adelante» y puso en valor las inversiones en sanidad, educación, vivienda y políticas sociales incluidas en las cuentas. Por su parte, Junts anunció una enmienda a la totalidad y criticó que las cuentas lleguen «tarde y sin apoyos suficientes», mientras el PP calificó la posición de ERC como una «escenificación» y no descartó trabajar en enmiendas parciales si prosperan las enmiendas a la totalidad.. La estrategia del PSC de exhibir partidas concretas persigue acumular presiones y mostrar a la opinión pública que el proyecto atiende demandas territoriales y sociales. Dalmau apeló además a la utilidad técnica del presupuesto frente a los «suplementos de crédito» —que han servido para gestionar la contingencia— y insistió: «El plan A, B y C es que el país tenga presupuestos». A siete semanas del debate de totalidad, la negociación se plantea como una partida de alta pólvora política: o se desencallan las conversaciones mediante concesiones sobre la recaudación y garantías fiscales, o o la prórroga seguirá vigente.
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