Yakarta, capital de Indonesia y ya considerada la ciudad más poblada del planeta, con cerca de 42 millones de habitantes en su área metropolitana, se ha convertido en el ejemplo más extremo de cómo la urbanización acelerada y el cambio climático pueden poner en jaque la supervivencia de una megaciudad.. Lo que durante décadas fue un crecimiento desbordado hoy se traduce en una crisis que amenaza su futuro inmediato.. La megaciudad más poblada del planeta lucha por sobrevivir entre el hundimiento del terreno y la presión climática. El origen del problema está en la propia estructura vital de la ciudad. La deficiente red de agua potable ha obligado a millones de residentes a recurrir a pozos subterráneos, una práctica que ha vaciado los acuíferos y provocado un hundimiento progresivo del terreno. En algunas zonas, el suelo desciende hasta 25 centímetros al año, una cifra que convierte a Yakarta en la ciudad que más rápido se hunde en el mundo. . A ello se suma el peso de enormes construcciones, la compactación natural de los sedimentos y el aumento del nivel del mar, que golpea especialmente a los barrios del norte, donde muchas áreas ya se encuentran por debajo del nivel marino y sufren inundaciones constantes.. Las consecuencias son visibles en el día a día. Calles que desaparecen bajo el agua incluso sin lluvias, infraestructuras que se deterioran antes de tiempo y millones de personas viviendo en zonas que podrían quedar sumergidas antes de 2050. La ciudad, que durante décadas fue símbolo de dinamismo económico, se enfrenta ahora a un desafío que supera cualquier previsión urbanística tradicional.. El Gobierno indonesio ha puesto en marcha varias estrategias para frenar el deterioro. Una de las más ambiciosas es el “Muro Marítimo Gigante”, una barrera diseñada para contener la intrusión del mar. También se están impulsando mejoras en el transporte público y medidas para reducir la extracción de agua subterránea.. Sin embargo, la decisión más contundente ha sido la de trasladar parte de la administración federal a Nusantara, la nueva capital en construcción en la isla de Borneo. Este movimiento, más que una apuesta política, es un reconocimiento de que Yakarta, tal y como está concebida hoy, no puede sostener indefinidamente su propio peso.. La ciudad se ha convertido en un símbolo global de los retos que enfrentan las megaciudades del siglo XXI. Su lucha combina innovación tecnológica, adaptación climática y una resiliencia social que se pone a prueba cada día. Yakarta avanza entre la urgencia y la incertidumbre, consciente de que su futuro depende de decisiones que ya no pueden aplazarse.
La capital de Indonesia, con más de 42 millones de habitantes, se hunde a un ritmo récord por la extracción de agua subterránea, el peso urbano y el avance del mar
Yakarta, capital de Indonesia y ya considerada la ciudad más poblada del planeta, con cerca de 42 millones de habitantes en su área metropolitana, se ha convertido en el ejemplo más extremo de cómo la urbanización acelerada y el cambio climático pueden poner en jaque la supervivencia de una megaciudad.. Lo que durante décadas fue un crecimiento desbordado hoy se traduce en una crisis que amenaza su futuro inmediato.. La megaciudad más poblada del planeta lucha por sobrevivir entre el hundimiento del terreno y la presión climática. El origen del problema está en la propia estructura vital de la ciudad. La deficiente red de agua potable ha obligado a millones de residentes a recurrir a pozos subterráneos, una práctica que ha vaciado los acuíferos y provocado un hundimiento progresivo del terreno. En algunas zonas, el suelo desciende hasta 25 centímetros al año, una cifra que convierte a Yakarta en la ciudad que más rápido se hunde en el mundo. . A ello se suma el peso de enormes construcciones, la compactación natural de los sedimentos y el aumento del nivel del mar, que golpea especialmente a los barrios del norte, donde muchas áreas ya se encuentran por debajo del nivel marino y sufren inundaciones constantes.. Las consecuencias son visibles en el día a día. Calles que desaparecen bajo el agua incluso sin lluvias, infraestructuras que se deterioran antes de tiempo y millones de personas viviendo en zonas que podrían quedar sumergidas antes de 2050. La ciudad, que durante décadas fue símbolo de dinamismo económico, se enfrenta ahora a un desafío que supera cualquier previsión urbanística tradicional.. El Gobierno indonesio ha puesto en marcha varias estrategias para frenar el deterioro. Una de las más ambiciosas es el “Muro Marítimo Gigante”, una barrera diseñada para contener la intrusión del mar. También se están impulsando mejoras en el transporte público y medidas para reducir la extracción de agua subterránea.. Sin embargo, la decisión más contundente ha sido la de trasladar parte de la administración federal a Nusantara, la nueva capital en construcción en la isla de Borneo. Este movimiento, más que una apuesta política, es un reconocimiento de que Yakarta, tal y como está concebida hoy, no puede sostener indefinidamente su propio peso.. La ciudad se ha convertido en un símbolo global de los retos que enfrentan las megaciudades del siglo XXI. Su lucha combina innovación tecnológica, adaptación climática y una resiliencia social que se pone a prueba cada día. Yakarta avanza entre la urgencia y la incertidumbre, consciente de que su futuro depende de decisiones que ya no pueden aplazarse.
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