Hay historias de amor que pudieron no haber sucedido, y que de hecho solo ocurrieron gracias a una serie de coincidencias. La de Michele Kang (Seúl, Corea del Sur, 67 años) con el fútbol fue una de ellas. No solo hizo falta que en 2019 la selección femenina de Estados Unidos ganase el Mundial. También que un senador la invitara a la recepción en el Capitolio. E incluso que alguien le presentara a Steve Baldwin, entonces propietario del Washington Spirit, equipo femenino de fútbol estadounidense. Puede parecer exagerado decir que quien es hoy una de las mujeres más importantes del fútbol no lo sería si estas cosas no hubiesen pasado, pero ella misma ha reconocido que antes de todo no sabía ni quién era Messi. Seis años después, es propietaria de varios clubes femeninos, y acaba de convertirse en accionista mayoritaria del Olympique de Lyon masculino, del que también es presidenta. Seguir leyendoRespaldo unánimeEn paralelo a la compra del Spirit, salió a la luz una investigación que relataba los abusos verbales del entonces entrenador, Richie Burke. Kang se situó del lado de las jugadoras y pidió la dimisión de Baldwin, a quien también salpicaba el escándalo. Las jugadoras se lo agradecieron en una carta: “Seamos claras. La persona en la que confiamos es Michele. Siempre pone las necesidades e intereses de las jugadoras por delante”.
La inversora coreano-estadounidense compra el club masculino, del que ya era presidenta, por 26,3 millones de euros
Hay historias de amor que pudieron no haber sucedido, y que de hecho solo ocurrieron gracias a una serie de coincidencias. La de Michele Kang (Seúl, Corea del Sur, 67 años) con el fútbol fue una de ellas. No solo hizo falta que en 2019 la selección femenina de Estados Unidos ganase el Mundial. También que un senador la invitara a la recepción en el Capitolio. E incluso que alguien le presentara a Steve Baldwin, entonces propietario del Washington Spirit, equipo femenino de fútbol estadounidense. Puede parecer exagerado decir que quien es hoy una de las mujeres más importantes del fútbol no lo sería si estas cosas no hubiesen pasado, pero ella misma ha reconocido que antes de todo no sabía ni quién era Messi. Seis años después, es propietaria de varios clubes femeninos, y acaba de convertirse en accionista mayoritaria del Olympique de Lyon masculino, del que también es presidenta. La operación se cerró el 23 de junio. Kang la describió como la negociación más compleja que habían visto los más de cien abogados implicados. Le compró el 88% del capital a Eagle Football Group –la matriz cotizada del Olympique– por 26,3 millones de euros. Además, se comprometió a inyectar hasta 71 millones en las próximas dos temporadas y a asumir personalmente el repago de la deuda, cuya exposición conjunta supera los 250 millones. La deuda total del Lyon, incluida la financiación del estadio, ronda los 500 millones. El club arrastra años de pérdidas y ha rozado el descenso administrativo, por lo que la compra queda condicionada a que la DNCG, organismo encargado de supervisar las cuentas de los clubes, confirme su permanencia en la Ligue 1 la próxima temporada.Kang será recordada como la primera magnate en la historia del fútbol femenino. En seis años ha levantado una estructura multiclub, Kynisca Sports International, que agrupa al Washington Spirit de la NWSL (liga femenina estadounidense), al OL Lyonnes francés (el club más laureado de Europa, con 8 Champions y 15 ligas) y al London City Lionesses inglés, recién ascendido a la Women’s Super League, que acaba de fichar a la catalana Alexia Putellas. El grupo tiene un director deportivo global, Markel Zubizarreta, exdirector del Barça femenino. Funciona con protocolos comunes de rendimiento y capacidad de negociación. Kang defiende que ese modelo es el único adecuado al momento actual del fútbol femenino.Es también una gran filántropa. Solo en 2024 donó unos 84 millones de dólares, entre ellos 30 a la federación estadounidense de fútbol para el desarrollo femenino. Al mismo tiempo rechaza expresamente que su apuesta por el fútbol de mujeres sea un acto de caridad o de justicia social. “Esto no es un proyecto corporativo de diversidad, equidad e inclusión. Mi misión es demostrar que esto es un buen negocio; no solo un negocio, sino un buen negocio”, dijo en Forbes. Es la menor de tres hermanas. Sus padres esperaban un varón y llegó ella. Jugaba al fútbol
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