«No soy un caballito de mar, soy una nacra y también estoy en peligro». Con este lema se presenta la campaña de divulgación del nuevo Plan de Conservación de esta especie marina, que el Ejecutivo murciano ha dado a conocer este lunes con el objetivo de garantizar la supervivencia de este bivalvo, catalogado en peligro crítico de extinción y que ha encontrado en la Región de Murcia, especialmente en el Mar Menor, uno de sus últimos refugios. También sobrevive en zonas muy concretas del mar Mediterráneo.La nacra, cuyo nombre científico es Pinna nobilis, es un molusco bivalvo de gran tamaño que puede superar el metro de longitud. Vive semienterrada en fondos arenosos y praderas de posidonia oceánica, donde desempeña una función esencial como filtro natural del agua. Su presencia contribuye a mejorar la calidad del agua y resulta clave para el equilibrio del ecosistema marino, especialmente en el Mar Menor.Actualmente, solo existen dos zonas en España donde la nacra mantiene poblaciones naturales: la Región de Murcia y el delta del Ebro, después de la mortandad masiva que sufrió la especie en 2016 a causa de un parásito. A ello se suman otras amenazas, como la contaminación, el fondeo de embarcaciones, la acción humana o la degradación de las praderas de posidonia, factores que han motivado su catalogación como especie en peligro crítico de extinción.Con el propósito de revertir esta situación, el Gobierno regional ha diseñado una hoja de ruta dotada con dos millones de euros para los próximos seis años. El plan persigue conservar las poblaciones existentes y favorecer la creación de otras nuevas, tanto in situ como ex situ.El documento, que será sometido durante el próximo mes a información pública para que ciudadanos y colectivos puedan presentar aportaciones o alegaciones, contempla una treintena de medidas articuladas en cuatro grandes ejes de actuación: la conservación de los espacios donde ya existen poblaciones identificadas; la recuperación de áreas susceptibles de ser recolonizadas; la divulgación entre los usuarios del mar de la ubicación de estas poblaciones; y la conservación ex situ de ejemplares en instalaciones como el acuario de la Universidad de Murcia (UMU) o el Observatorio del Mar Menor (OM2), que abrirá sus puertas a finales de agosto en las instalaciones del antiguo aeropuerto de San Javier.El consejero de Medio Ambiente, Juan María Vázquez, ha asegurado que “tenemos la obligación de conservar una especie en peligro de extinción, pero también la suerte de contar con un ecosistema único que constituye uno de los dos grandes reservorios de la nacra”.El ámbito de actuación del plan abarca más de 28.000 hectáreas del Mar Menor y de la franja litoral de la Región. De ellas, unas 10.000 hectáreas han sido identificadas como áreas críticas para la conservación de la especie, mientras que las 18.000 restantes corresponden a zonas potenciales de expansión que albergaron pobl Noticias de Murcia: última hora de hoy en La Razón
«No soy un caballito de mar, soy una nacra y también estoy en peligro». Con este lema se presenta la campaña de divulgación del nuevo Plan de Conservación de esta especie marina, que el Ejecutivo murciano ha dado a conocer este lunes con el objetivo de garantizar la supervivencia de este bivalvo, catalogado en peligro crítico de extinción y que ha encontrado en la Región de Murcia, especialmente en el Mar Menor, uno de sus últimos refugios. También sobrevive en zonas muy concretas del mar Mediterráneo. La nacra, cuyo nombre científico es Pinna nobilis, es un molusco bivalvo de gran tamaño que puede superar el metro de longitud. Vive semienterrada en fondos arenosos y praderas de posidonia oceánica, donde desempeña una función esencial como filtro natural del agua. Su presencia contribuye a mejorar la calidad del agua y resulta clave para el equilibrio del ecosistema marino, especialmente en el Mar Menor. Actualmente, solo existen dos zonas en España donde la nacra mantiene poblaciones naturales: la Región de Murcia y el delta del Ebro, después de la mortandad masiva que sufrió la especie en 2016 a causa de un parásito. A ello se suman otras amenazas, como la contaminación, el fondeo de embarcaciones, la acción humana o la degradación de las praderas de posidonia, factores que han motivado su catalogación como especie en peligro crítico de extinción. Con el propósito de revertir esta situación, el Gobierno regional ha diseñado una hoja de ruta dotada con dos millones de euros para los próximos seis años. El plan persigue conservar las poblaciones existentes y favorecer la creación de otras nuevas, tanto in situ como ex situ. El documento, que será sometido durante el próximo mes a información pública para que ciudadanos y colectivos puedan presentar aportaciones o alegaciones, contempla una treintena de medidas articuladas en cuatro grandes ejes de actuación: la conservación de los espacios donde ya existen poblaciones identificadas; la recuperación de áreas susceptibles de ser recolonizadas; la divulgación entre los usuarios del mar de la ubicación de estas poblaciones; y la conservación ex situ de ejemplares en instalaciones como el acuario de la Universidad de Murcia (UMU) o el Observatorio del Mar Menor (OM2), que abrirá sus puertas a finales de agosto en las instalaciones del antiguo aeropuerto de San Javier. El consejero de Medio Ambiente, Juan María Vázquez, ha asegurado que “tenemos la obligación de conservar una especie en peligro de extinción, pero también la suerte de contar con un ecosistema único que constituye uno de los dos grandes reservorios de la nacra”. El ámbito de actuación del plan abarca más de 28.000 hectáreas del Mar Menor y de la franja litoral de la Región. De ellas, unas 10.000 hectáreas han sido identificadas como áreas críticas para la conservación de la especie, mientras que las 18.000 restantes corresponden a zonas potenciales de expansión que albergaro
El Gobierno regional presenta el Plan de Conservación de esta especie, que incluye medidas como la creación de polígonos marinos y restricciones al fondeo para evitar su desaparición
