Resolver el problema de la vivienda requiere deshacer una enorme madeja, sin que la liberación de ninguno de los hilos sirva por sí mismo para solucionar el entuerto. Puesto que las dificultades asociadas a la construcción de vivienda conforman uno de los nudos principales, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha realizado un estudio para tratar de agilizar los procedimientos, en el que recomienda coordinar y reducir normas, flexibilizar el uso del suelo y hacer más rápidos los planes urbanísticos. También aboga por simplificar la gestión y las licencias, evitar duplicidades entre Administraciones y mejorar la transparencia. En conjunto, todas estas propuestas buscan acortar plazos, reducir costes y aumentar la oferta de vivienda.Seguir leyendo
El supervisor recomienda en un estudio simplificar la gestión, evitar duplicidades entre Administraciones y mejorar la transparencia para combatir la falta de oferta
Resolver el problema de la vivienda requiere deshacer una enorme madeja, sin que la liberación de ninguno de los hilos sirva por sí mismo para solucionar el entuerto. Puesto que las dificultades asociadas a la construcción de vivienda conforman uno de los nudos principales, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha realizado un estudio para tratar de agilizar los procedimientos, en el que recomienda coordinar y reducir normas, flexibilizar el uso del suelo y hacer más rápidos los planes urbanísticos. También aboga por simplificar la gestión y las licencias, evitar duplicidades entre Administraciones y mejorar la transparencia. En conjunto, todas estas propuestas buscan acortar plazos, reducir costes y aumentar la oferta de vivienda.Rebajar de forma drástica los plazos que median entre la compra de suelo y la entrega de las viviendas es uno de los ejes principales del documento Estudio sobre la transformación urbanística del suelo para vivienda, elaborado por la CNMC, y que ha sido publicado este lunes. Según el sector, este proceso puede alargarse hoy hasta 16 años, en buena medida por una cadena de trámites administrativos que retrasa tanto el inicio de las obras como su posterior desarrollo. Antes de que arranquen las grúas, el primer obstáculo es disponer de suelo apto para edificar. En este punto, Competencia propone dar un giro al modelo actual: que todo el suelo no protegido pueda considerarse urbanizable. A su juicio, esta medida permitiría ampliar la oferta disponible y reducir uno de los principales cuellos de botella del sistema.En esta línea, el supervisor de los mercados propone “replantear y racionalizar” los procedimientos de concesión de licencias para evitar retrasos indefinidos e interrupciones en los plazos. Como vía para lograrlo, plantea sustituir, “siempre que sea posible”, las licencias preceptivas por declaraciones responsables o comunicaciones previas. En la práctica, este cambio implica pasar de un sistema en el que es necesario esperar la autorización administrativa antes de iniciar la obra a otro en el que el promotor puede comenzar de inmediato, bajo su responsabilidad, quedando los controles para una fase posterior.Una vez solicitados los permisos iniciales, es necesario remitir a las Administraciones públicas los informes sectoriales preceptivos, pues son ellas quienes deben avalar el comienzo de las obras. Y es en este punto donde tradicionalmente los retrasos agrandan considerablemente su tamaño, puesto que la respuesta (afirmativa o negativa) por parte de estos estamentos suele dilatarse sobremanera, hasta el punto de que, cuando no se recibe una respuesta formal, la propuesta se da por rechazada. Es lo que se denomina “silencio administrativo negativo”. Para combatirlo, Competencia reclama cambiar el signo de esta ausencia de respuesta. Esto es, que pase a ser “positivo”, para que de esta forma no se paralicen los procesos urbanísticos.En otro gran b
Feed MRSS-S Noticias
