Cuando uno oye el nombre de Juan Valderrama, la primera imagen es la del artista, hijo a su vez de artistas, cantaores míticos de la historia grande del flamenco. Sorprende, pues, encontrarlo explorando otros caminos más relacionados con experiencias vitales profundamente espirituales y en su faceta de periodista. Valderrama acaba de publicar «El caso sor Patrocinio. Una feroz batalla entre la luz y la oscuridad» (Ediciones B), un libro que combina crónica, investigación histórica y testimonio personal, para adentrase en el enigma que ha rodeado siempre la vida de esta religiosa concepcionista, que tuvo una gran presencia en la vida española durante la segunda mitad del siglo XIX, y tratar de averiguar qué hay de cierto en la leyenda negra que pesa sobre ella. Una investigación que lo llevó hasta los archivos vaticanos del Dicasterio para la Doctrina de Fe, donde tuvo acceso a documentos inéditos sobre la monja, que ponen en evidencia la grave injusticia cometida contra ella. Se llamaba María Josefa de los Dolores Anastasia de Quiroga Capopardo (San Clemente, Cuenca, 1811-Guadalajara, 1891), pero pasaría a la historia como «la monja de las llagas» por los estigmas que presentó durante buena parte de su vida. Desde su nacimiento, estuvo marcada por el sufrimiento, maltrato familiar, persecución, intentos de asesinato, exilio… Su amistad con la reina Isabel II –de quien era consejera espiritual– la colocó en la diana, sufrió campañas de prensa, fue vilipendiada por mentirosa, procesada judicialmente por impostura y acusada de apoyar la causa carlista por lo que se dictó una sentencia condenatoria que la desterró de la Corte. Antes de tomar los hábitos comenzaron a aparecer en su cuerpo estigmas de la pasión de Cristo. Poco después, el 13 de agosto de 1831, aseguró haber recibido la aparición de la Virgen del Olvido, Triunfo y Misericordias, reconocida por bula papal apenas un año más tarde. Valderrama llegó a sor Patrocinio casi de forma providencial o quizá fruto de una inquietud espiritual que, casualmente, lo llevó a ella. «Un día, al llegar de Fátima, molido después de 36 horas en moto, me pregunto: ¿No habrá un sitio en España, un país mariano, algo más cercano donde peregrinar? Entrando en internet descubrí un vídeo sobre ella del profesor Javier Paredes y la historia me dejó noqueado, escuchando testimonios a favor y en contra, algo me hizo “click” en la cabeza», confiesa. «Aquí hay más de lo que parece –me dije– y sentí la necesidad de ir a Guadalajara. Al entrar en la pequeña iglesia del Carmen donde está enterrada, encuentro el lugar más humilde del mundo y la virgen más pequeña. Al ponerme delante de la Virgen del Olvido, sentí que allí había una gran verdad, un amor, un tesoro, pero también una gran tristeza. Me impactó muchísimo. ¿Por qué esta persecución y este odio, qué inspira eso? Estas preguntas me hicieron saltar las alarmas porque algo se escapa a la
Juan Valderrama investiga en los archivos vaticanos sobre la leyenda negra que detuvo su proceso de beatificación
Cuando uno oye el nombre de Juan Valderrama, la primera imagen es la del artista, hijo a su vez de artistas, cantaores míticos de la historia grande del flamenco. Sorprende, pues, encontrarlo explorando otros caminos más relacionados con experiencias vitales profundamente espirituales y en su faceta de periodista. Valderrama acaba de publicar «El caso sor Patrocinio. Una feroz batalla entre la luz y la oscuridad» (Ediciones B), un libro que combina crónica, investigación histórica y testimonio personal, para adentrase en el enigma que ha rodeado siempre la vida de esta religiosa concepcionista, que tuvo una gran presencia en la vida española durante la segunda mitad del siglo XIX, y tratar de averiguar qué hay de cierto en la leyenda negra que pesa sobre ella. Una investigación que lo llevó hasta los archivos vaticanos del Dicasterio para la Doctrina de Fe, donde tuvo acceso a documentos inéditos sobre la monja, que ponen en evidencia la grave injusticia cometida contra ella.Se llamaba María Josefa de los Dolores Anastasia de Quiroga Capopardo (San Clemente, Cuenca, 1811-Guadalajara, 1891), pero pasaría a la historia como «la monja de las llagas» por los estigmas que presentó durante buena parte de su vida. Desde su nacimiento, estuvo marcada por el sufrimiento, maltrato familiar, persecución, intentos de asesinato, exilio… Su amistad con la reina Isabel II –de quien era consejera espiritual– la colocó en la diana, sufrió campañas de prensa, fue vilipendiada por mentirosa, procesada judicialmente por impostura y acusada de apoyar la causa carlista por lo que se dictó una sentencia condenatoria que la desterró de la Corte.Antes de tomar los hábitos comenzaron a aparecer en su cuerpo estigmas de la pasión de Cristo. Poco después, el 13 de agosto de 1831, aseguró haber recibido la aparición de la Virgen del Olvido, Triunfo y Misericordias, reconocida por bula papal apenas un año más tarde. Valderrama llegó a sor Patrocinio casi de forma providencial o quizá fruto de una inquietud espiritual que, casualmente, lo llevó a ella. «Un día, al llegar de Fátima, molido después de 36 horas en moto, me pregunto: ¿No habrá un sitio en España, un país mariano, algo más cercano donde peregrinar? Entrando en internet descubrí un vídeo sobre ella del profesor Javier Paredes y la historia me dejó noqueado, escuchando testimonios a favor y en contra, algo me hizo “click” en la cabeza», confiesa. «Aquí hay más de lo que parece–me dije– y sentí la necesidad de ir a Guadalajara. Al entrar en la pequeña iglesia del Carmen donde está enterrada, encuentro el lugar más humilde del mundo y la virgen más pequeña. Al ponerme delante de la Virgen del Olvido, sentí que allí había una gran verdad, un amor, un tesoro, pero también una gran tristeza. Me impactó muchísimo. ¿Por qué esta persecución y este odio, qué inspira eso? Estas preguntas me hicieron saltar las alarmas porque algo se escapa a la ló
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