Hay algo en el carácter valenciano, los nacidos allí podrán confirmarlo, el resto nos mantenemos en un plano secundario, que lo distingue del resto de territorios. Juan Carlos Vellido y Raúl Prieto intentan explicarlo, aunque no saben cómo sintetizarlo. El primero se remonta al cine de Luis García Berlanga, nacido en la capital autonómica, para tratar de comprender el humor que se gesta en la “terreta”. Entre ambos, está Carmen Arrufat, que, para describirlo, usa el adjetivo “explosivo”: “Somos como una mascletá, vivimos con pólvora”, argumenta ella.. Y a punto de explosión pirotécnica vive la historia de la película en la que han participado, “Morir no siempre sale bien”. Ellos son los integrantes de una familia de clase baja, junto a Tamara Casellas como la madre, que deciden profanar la tumba de su recientemente fallecido jefe, el déspota Pau Durà, para pedir un rescate a sus pudientes familiares. Sin embargo, no saben que el cuerpo que han robado no es el del directivo, pues ha fingido su deceso para no asumir una condena de prisión…. Dirige esta alocada comedia Claudia Pinto, realizadora venezolana pero afincada en Valencia. En ella, no sólo es tangible el orgullo regional en el humor, como acreditaban los actores, también en la lengua utilizada, con un importante trecho del guión en valenciano. “En Valencia es muy normal que se cambie constantemente de lengua, por lo que rodar en una única va en contra de la normalidad”, explica ella, que ve con ojos esperanzadores que el espectador español se esté adaptando cada vez más a “leer subtítulos”. Aunque Ana Wagener, que hace de presunta viuda ricachona, especifica que muchas ocasiones no es ni necesario depositar los ojos en la parte inferior de la pantalla, pues “la propia situación te indica lo que está sucediendo”.. Y esa riqueza que expresan consigue traspasar fronteras. Tamara Casellas, aunque estudió en Barcelona, es originaria de Sevilla, y tiene diversos diálogos en valenciano. “Lo más difícil es desautomatizar mis conocimientos de catalán, en el que me manejo correctamente, pues tienen grandes diferencias coloquiales en cuanto a vocabulario y pronunciación”, explica la andaluza, que alaba la función de Pepa Juan, su maestra de dicción.. Si bien la cultura plurilingüe cada vez tiene más peso en el celuloide, también ha quedado reducida en muchas ocasiones al “cine de autor”, como explica Pau Durà. Velilla marca como estandarte “Casa en flames” y el cine catalán como clave para la diversificación de géneros. “Morir no siempre sale bien” sigue esa senda para permitir que los “cines periféricos” puedan provocar también risas. “El humor es una herramienta maravillosa para hablar de temas que, quizá, en el drama no te apetece”, explica la cineasta, pues su obra ofrece una reflexión sobre las clases sociales y la precariedad laboral. “Hasta en la situación más trágica, como un funeral, te puede dar un ataque de risa”, puntualiza Wegener.. Aunque aún sea difícil que la cinematografía local consiga llegar al público nacional, problema que puntualiza Paula Múñoz, la que hace de hija pija que, aparte de cómplice, es influencer, esta cinta da un paso más para combatir la “resignación”. Actitud de la que es acusada Casellas por su hija, Arrafut, en una escena, por contentarse con tener problemas económicos vitaliciamente. “Vivimos algo atontados por las pantallas y las redes sociales, pero confío en que cada vez haya menos resignados”, concluye Wegener.
Esta comedia negra, rodada en español y valenciano, detrás de las risas esconde una profunda crítica social
Hay algo en el carácter valenciano, los nacidos allí podrán confirmarlo, el resto nos mantenemos en un plano secundario, que lo distingue del resto de territorios. Juan Carlos Vellido y Raúl Prieto intentan explicarlo, aunque no saben cómo sintetizarlo. El primero se remonta al cine de Luis García Berlanga, nacido en la capital autonómica, para tratar de comprender el humor que se gesta en la “terreta”. Entre ambos, está Carmen Arrufat, que, para describirlo, usa el adjetivo “explosivo”: “Somos como una mascletá, vivimos con pólvora”, argumenta ella.. Y a punto de explosión pirotécnica vive la historia de la película en la que han participado, “Morir no siempre sale bien”. Ellos son los integrantes de una familia de clase baja, junto a Tamara Casellas como la madre, que deciden profanar la tumba de su recientemente fallecido jefe, el déspota Pau Durà, para pedir un rescate a sus pudientes familiares. Sin embargo, no saben que el cuerpo que han robado no es el del directivo, pues ha fingido su deceso para no asumir una condena de prisión…. Dirige esta alocada comedia Claudia Pinto, realizadora venezolana pero afincada en Valencia. En ella, no sólo es tangible el orgullo regional en el humor, como acreditaban los actores, también en la lengua utilizada, con un importante trecho del guión en valenciano. “En Valencia es muy normal que se cambie constantemente de lengua, por lo que rodar en una única va en contra de la normalidad”, explica ella, que ve con ojos esperanzadores que el espectador español se esté adaptando cada vez más a “leer subtítulos”. Aunque Ana Wagener, que hace de presunta viuda ricachona, especifica que muchas ocasiones no es ni necesario depositar los ojos en la parte inferior de la pantalla, pues “la propia situación te indica lo que está sucediendo”.. Y esa riqueza que expresan consigue traspasar fronteras. Tamara Casellas, aunque estudió en Barcelona, es originaria de Sevilla, y tiene diversos diálogos en valenciano. “Lo más difícil es desautomatizar mis conocimientos de catalán, en el que me manejo correctamente, pues tienen grandes diferencias coloquiales en cuanto a vocabulario y pronunciación”, explica la andaluza, que alaba la función de Pepa Juan, su maestra de dicción.. Si bien la cultura plurilingüe cada vez tiene más peso en el celuloide, también ha quedado reducida en muchas ocasiones al “cine de autor”, como explica Pau Durà. Velilla marca como estandarte “Casa en flames” y el cine catalán como clave para la diversificación de géneros. “Morir no siempre sale bien” sigue esa senda para permitir que los “cines periféricos” puedan provocar también risas. “El humor es una herramienta maravillosa para hablar de temas que, quizá, en el drama no te apetece”, explica la cineasta, pues su obra ofrece una reflexión sobre las clases sociales y la precariedad laboral. “Hasta en la situación más trágica, como un funeral, te puede dar un ataque de risa”, puntualiza Wegener.. Aunque aún sea difícil que la cinematografía local consiga llegar al público nacional, problema que puntualiza Paula Múñoz, la que hace de hija pija que, aparte de cómplice, es influencer, esta cinta da un paso más para combatir la “resignación”. Actitud de la que es acusada Casellas por su hija, Arrafut, en una escena, por contentarse con tener problemas económicos vitaliciamente. “Vivimos algo atontados por las pantallas y las redes sociales, pero confío en que cada vez haya menos resignados”, concluye Wegener.
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