El museo ofrece, hasta el 27 de septiembre, un itinerario que conmemora el V Centenario del Consejo a través de retratos de Tiziano, Goya, Velázquez o Madrazo
No hay en el retrato que Goya hizo a Jovellanos (1798) bandas ni medallas. Aparece el político sentado junto a una mesa repleta de documentos, la cabeza apoyada en su mano y una analítica y pensativa mirada. Una imagen que refuerza al pintor de Fuendetodos como uno de los grandes retratistas de lo psicológico, de la profundidad del personaje, en la historia de nuestro arte. Y que bien contrasta con otras obras que ensalzan la grandeza de aristócratas o políticos de antaño. Como es el caso de «Retrato ecuestre del duque de Lerma», pintura que creó Rubens en 1603 y que también representa a una figura clave de nuestro pasado, esta vez con galones y brillante armadura. Son ambas válidas estrategias que los artistas han tomado para representar el poder: plasmando la intelectualidad ilustrada o lo magnánimo. Y son ambas obras de arte que forman parte de un itinerario con el que el [[LINK:TAG|||tag|||63361c081e757a32c790c891|||Museo del Prado]] recorre cinco siglos de historia política, institucional y cultural de España.. Hasta el 27 de septiembre, trece obras de la colección del museo componen «El Consejo de Estado y el Museo del Prado», una iniciativa que conmemora el V centenario del Consejo a través de retratos de Tiziano, Velázquez, Madrazo o Juan Carreño de Miranda. Una selección que arranca con Carlos V, figura esencial como fundador del Consejo y retratado por Tiziano en el siglo XVI, hasta destacados nombres de la Ilustración y el siglo XIX. Así como «permite ver la evolución del género del retrato, que es por excelencia donde brilla la escuela española, y que está marcado por la influencia de las escuelas veneciana y flamenca», afirma Javier Barón, jefe de Pintura del siglo XIX de la Pinacoteca, quien ha diseñado el itinerario junto a Leopoldo Calvo-Sotelo, Secretario General del Consejo de Estado.. El marqués de la Ensenada, retratado por Jacopo Amigoni, el conde de Floridablanca, por Goya, o el conde-duque de Olivares, por Velázquez, conforman una visión diversa hacia la colección del Prado, y que se complementa con litografías y fotografías, técnicas que también perfilaron cómo se ha desarrollado en España el poder del retrato… y el poder en el retrato.
Arte
No hay en el retrato que Goya hizo a Jovellanos (1798) bandas ni medallas. Aparece el político sentado junto a una mesa repleta de documentos, la cabeza apoyada en su mano y una analítica y pensativa mirada. Una imagen que refuerza al pintor de Fuendetodos como uno de los grandes retratistas de lo psicológico, de la profundidad del personaje, en la historia de nuestro arte. Y que bien contrasta con otras obras que ensalzan la grandeza de aristócratas o políticos de antaño. Como es el caso de «Retrato ecuestre del duque de Lerma», pintura que creó Rubens en 1603 y que también representa a una figura clave de nuestro pasado, esta vez con galones y brillante armadura. Son ambas válidas estrategias que los artistas han tomado para representar el poder: plasmando la intelectualidad ilustrada o lo magnánimo. Y son ambas obras de arte que forman parte de un itinerario con el que el Museo del Prado recorre cinco siglos de historia política, institucional y cultural de España.. Hasta el 27 de septiembre, trece obras de la colección del museo componen «El Consejo de Estado y el Museo del Prado», una iniciativa que conmemora el V centenario del Consejo a través de retratos de Tiziano, Velázquez, Madrazo o Juan Carreño de Miranda. Una selección que arranca con Carlos V, figura esencial como fundador del Consejo y retratado por Tiziano en el siglo XVI, hasta destacados nombres de la Ilustración y el siglo XIX. Así como «permite ver la evolución del género del retrato, que es por excelencia donde brilla la escuela española, y que está marcado por la influencia de las escuelas veneciana y flamenca», afirma Javier Barón, jefe de Pintura del siglo XIX de la Pinacoteca, quien ha diseñado el itinerario junto a Leopoldo Calvo-Sotelo, Secretario General del Consejo de Estado.. El marqués de la Ensenada, retratado por Jacopo Amigoni, el conde de Floridablanca, por Goya, o el conde-duque de Olivares, por Velázquez, conforman una visión diversa hacia la colección del Prado, y que se complementa con litografías y fotografías, técnicas que también perfilaron cómo se ha desarrollado en España el poder del retrato… y el poder en el retrato.
