Lorena Nogal (Barcelona, 1984) ya es, sin duda alguna, ‘La protagonista’. No es que necesitara un montaje a medida para serlo, pero ya no tiene excusa para salirse del foco. Porque, pese a ser uno de los principales nombres de la danza contemporánea española (entre otras, Premio Nacional, en 2024), un auténtico torbellino en escena, la bailarina asegura sentirse más cómoda «en un plano secundario».. Reconoce que le produce rechazo la palabra «protagonista», «pero también mucha curiosidad», puntualiza. «Todo el mundo quiere ser protagonista por cómo nos han educado. Parece que estar en primera línea, estar delante, es lo importante o tiene más valor; y no siempre es así. Me gusta estar en ese segundo plano», repite una de las cabezas más reconocibles de La Veronal.. Sin embargo, el «monstruo», ella, ha ido creciendo y hace ya tiempo que no hay marcha atrás. Después de dos piezas más pequeñas (‘El elogio de la fisura’ y ‘PICASSa’), el montaje que estrena en Centro Danza Matadero (CDM) es «su primer solo de gran formato», como se suscribe en la nota de prensa, y le obliga a tomar ese liderazgo no buscado. Aun así, Nogal, humilde, advierte: «Sola, sobre el escenario… Luego estoy rodeada de un equipo de diez personas que me apoyan de una manera maravillosa», señala la creadora, directora e intérprete de esta función que, tras Madrid (hoy y mañana), continuará su camino por el Grec (10 y 11 de julio) y el Dansàneu (26). «Aquí la protagonista es la memoria. Todo lo que quedará cuando ya no estemos. Yo solo soy el eje vertebral y el escenario es el canal».. Carta blanca para investigar la memoria. María Pagés, directora de CDM, le dio «carta blanca» para crear una pieza nueva y la bailarina recogió el guante con todo el gusto del mundo «al poco de haber recibido el Nacional de Danza», recuerda. ¿Qué hacer entonces? «Investigar sobre la memoria heredada», responde: «Indagar en mi pasado, en los inicios, en las decisiones, en las personas que se me han cruzado por el camino, en mi entorno familiar, en el soporte emocional… Y con todo ello hacer un pequeño homenaje y cuestionamiento a mi trayectoria».. Es así como esta artesana del gesto regresa a sus tres añitos. En concreto, al «lugar más seguro y perfecto del mundo: las piernas de mi madre. Un inicio puro», afirma sobre esta reflexión que le lleva a poner en duda la danza, los métodos y hasta la propia evolución de su cuerpo.. Muy pronto, aquella jovencísima Lorena quiso bailar sevillanas. Pero la vida le tenía preparado otro camino. Eso sí, su lado flamenco continúa intacto: «Eso es una cosa enraizada y conectada con la víscera. Concibo la danza con esa misma energía». Lo intentó en el conservatorio y allí se llevó el primer gran chasco de su vida. «¡No puedes ponerle un cero a una persona que, con toda su ilusión, está haciendo una prueba de acceso! Es como si no te hubieras presentado», rememora lejos de rencores: «Ni recuerdo el nombre de los profesores que me hicieron los exámenes».. Una niña eléctrica, enérgica y dispersa. Pero la niña no paró: «Siempre me decían que si tuvieran que definirme con una palabra esa sería «eléctrica». Tenía mucha energía. Era muy dispersa. Ahora sé canalizar mucho mejor toda esa energía. Y por suerte no soy igual en el escenario que fuera, sino sería un monstruo con patas [ríe]. El movimiento siempre ha estado presente en mi vida. No puedo estar quieta, siempre estoy balanceándome. Me llaman «tiburón» porque dicen que si me paro me muero».. Tres décadas después, el episodio en el Conservatorio de Danza del Instituto del Teatro de Barcelona quedó en anécdota dentro de una carrera que, como ella misma afirma, ha notado el reconocimiento del Ministerio de Cultura: «Ahora tengo un punto más de visibilidad y, sobre todo, apoyo de las instituciones», celebra la artista residente del Mercat de les Flors durante los próximos tres años. «Siento más interés de la profesión por saber más de mí».. Es con ese impulso con el que aparece esta ‘Protagonista’ que «ha surgido de manera orgánica». «Tenía ganas de retarme a mí misma y de llevar todo mi trabajo a un punto concreto. Después ya veré cuál es el siguiente paso», explica Nogal sobre un proyecto en el que Pol Guasch firma los textos para redondear la pieza. «Una de mis inquietudes era la de utilizar la palabra. Al final, en la danza el imaginario lo completa el propio espectador. En cambio, la palabra es una flecha; y por eso la quería emplearla como una extensión de mi cuerpo. Trabajo mucho con la disociación del cuerpo, con cómo partir ese cuerpo en millones de trozos, como si fuera un cubo de Rubik. Jugar con la palabra como con un rompecabezas. Que salieran grietas de memoria a través de la palabra», justifica la bailarina en una pieza en la que reina el minimalismo y donde Lorena Nogal ha aprendido a enfrentarse a sus fortalezas y sus carencias «y a ponerlas sobre la mesa al mismo nivel».. Dónde: Centro Danza Matadero, Madrid. Cuándo: hoy y mañana. Cuánto: desde 18 euros.
La bailarina y Premio Nacional de Danza presenta en el Matadero de Madrid su primera gran pieza en solitario
Lorena Nogal (Barcelona, 1984) ya es, sin duda alguna, ‘La protagonista’. No es que necesitara un montaje a medida para serlo, pero ya no tiene excusa para salirse del foco. Porque, pese a ser uno de los principales nombres de la danza contemporánea española (entre otras, Premio Nacional, en 2024), un auténtico torbellino en escena, la bailarina asegura sentirse más cómoda «en un plano secundario».. Reconoce que le produce rechazo la palabra «protagonista», «pero también mucha curiosidad», puntualiza. «Todo el mundo quiere ser protagonista por cómo nos han educado. Parece que estar en primera línea, estar delante, es lo importante o tiene más valor; y no siempre es así. Me gusta estar en ese segundo plano», repite una de las cabezas más reconocibles de La Veronal.. Sin embargo, el «monstruo», ella, ha ido creciendo y hace ya tiempo que no hay marcha atrás. Después de dos piezas más pequeñas (‘El elogio de la fisura’ y ‘PICASSa’), el montaje que estrena en Centro Danza Matadero (CDM) es «su primer solo de gran formato», como se suscribe en la nota de prensa, y le obliga a tomar ese liderazgo no buscado. Aun así, Nogal, humilde, advierte: «Sola, sobre el escenario… Luego estoy rodeada de un equipo de diez personas que me apoyan de una manera maravillosa», señala la creadora, directora e intérprete de esta función que, tras Madrid (hoy y mañana), continuará su camino por el Grec (10 y 11 de julio) y el Dansàneu (26). «Aquí la protagonista es la memoria. Todo lo que quedará cuando ya no estemos. Yo solo soy el eje vertebral y el escenario es el canal».. Carta blanca para investigar la memoria. María Pagés, directora de CDM, le dio «carta blanca» para crear una pieza nueva y la bailarina recogió el guante con todo el gusto del mundo «al poco de haber recibido el Nacional de Danza», recuerda. ¿Qué hacer entonces? «Investigar sobre la memoria heredada», responde: «Indagar en mi pasado, en los inicios, en las decisiones, en las personas que se me han cruzado por el camino, en mi entorno familiar, en el soporte emocional… Y con todo ello hacer un pequeño homenaje y cuestionamiento a mi trayectoria».. Es así como esta artesana del gesto regresa a sus tres añitos. En concreto, al «lugar más seguro y perfecto del mundo: las piernas de mi madre. Un inicio puro», afirma sobre esta reflexión que le lleva a poner en duda la danza, los métodos y hasta la propia evolución de su cuerpo.. Muy pronto, aquella jovencísima Lorena quiso bailar sevillanas. Pero la vida le tenía preparado otro camino. Eso sí, su lado flamenco continúa intacto: «Eso es una cosa enraizada y conectada con la víscera. Concibo la danza con esa misma energía». Lo intentó en el conservatorio y allí se llevó el primer gran chasco de su vida. «¡No puedes ponerle un cero a una persona que, con toda su ilusión, está haciendo una prueba de acceso! Es como si no te hubieras presentado», rememora lejos de rencores: «Ni recuerdo el nombre de los profesores que me hicieron los exámenes».. Una niña eléctrica, enérgica y dispersa. Pero la niña no paró: «Siempre me decían que si tuvieran que definirme con una palabra esa sería «eléctrica». Tenía mucha energía. Era muy dispersa. Ahora sé canalizar mucho mejor toda esa energía. Y por suerte no soy igual en el escenario que fuera, sino sería un monstruo con patas [ríe]. El movimiento siempre ha estado presente en mi vida. No puedo estar quieta, siempre estoy balanceándome. Me llaman «tiburón» porque dicen que si me paro me muero».. Tres décadas después, el episodio en el Conservatorio de Danza del Instituto del Teatro de Barcelona quedó en anécdota dentro de una carrera que, como ella misma afirma, ha notado el reconocimiento del Ministerio de Cultura: «Ahora tengo un punto más de visibilidad y, sobre todo, apoyo de las instituciones», celebra la artista residente del Mercat de les Flors durante los próximos tres años. «Siento más interés de la profesión por saber más de mí».. Es con ese impulso con el que aparece esta ‘Protagonista’ que «ha surgido de manera orgánica». «Tenía ganas de retarme a mí misma y de llevar todo mi trabajo a un punto concreto. Después ya veré cuál es el siguiente paso», explica Nogal sobre un proyecto en el que Pol Guasch firma los textos para redondear la pieza. «Una de mis inquietudes era la de utilizar la palabra. Al final, en la danza el imaginario lo completa el propio espectador. En cambio, la palabra es una flecha; y por eso la quería emplearla como una extensión de mi cuerpo. Trabajo mucho con la disociación del cuerpo, con cómo partir ese cuerpo en millones de trozos, como si fuera un cubo de Rubik. Jugar con la palabra como con un rompecabezas. Que salieran grietas de memoria a través de la palabra», justifica la bailarina en una pieza en la que reina el minimalismo y donde Lorena Nogal ha aprendido a enfrentarse a sus fortalezas y sus carencias «y a ponerlas sobre la mesa al mismo nivel».. Dónde: Centro Danza Matadero, Madrid. Cuándo: hoy y mañana. Cuánto: desde 18 euros.
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