España ha cambiado de cara y se puede decir que, con Lamine Yamal de titular, ya ha llegado al Mundial tras ganar a Arabia Saudí. El delantero azulgrana ha sido fundamental para la victoria del equipo de De la Fuente, porque le ha dado otra energía y ha marcado el primer gol. Lo celebró besando el césped, aunque no todo el mundo piensa eso y se ha abierto un debatea religioso.. El duelo ante Cabo Verde dejó una España apagada, sin ritmo y con poca capacidad para romper a un rival que se cerró atrás desde el primer minuto. Faltó precisamente lo que Lamine Yamal aporta: velocidad en banda, desequilibrio en el uno contra uno y la sensación de que algo puede pasar en cualquier momento. Con él fuera del equipo inicial en aquella cita, la selección se vio sin esa chispa que obliga a los defensas rivales a estar pendientes de un peligro constante, y el partido se fue diluyendo sin que España encontrara el camino.. De suplente a protagonista. Contra Arabia Saudí, Lamine Yamal arrancó en el once desde el pitido inicial, algo que no ocurrió en el primer partido mundialista de la selección. El plan de De la Fuente era medido: el barcelonista solo iba a jugar los primeros 45 minutos, una decisión pactada de antemano para gestionar su físico a lo largo del torneo. Le bastó con esa media hora larga para dejar su huella, porque antes del descanso ya había marcado el gol que abrió el partido y que allanó el camino hacia una victoria amplia para España en su segunda aparición en el Mundial.. El gesto que se intenta identificar. Tras ver el balón entrar en la red, Lamine Yamal cayó de rodillas sobre el césped en una celebración que muchos aficionados leyeron como un beso a la hierba. La imagen recorrió redes y generó interpretaciones de todo tipo, hasta que Fátima Hamed, vicepresidenta segunda de la Asamblea de Ceuta, salió para explicar lo que ella considera que es el significado del gesto. «No me parece que sea besar el césped, es una postración que hace como musulmán, pero bueno, es igual, gol de Lamine. Vamossssss @SEFutbol», publicó Hamed, quien explicó que el movimiento responde a una práctica religiosa propia del islam.. Más allá de la polémica sobre la celebración, lo que el partido dejó en evidencia es que este equipo funciona de otra manera cuando Lamine Yamal está sobre el campo. Su velocidad altera los planes defensivos rivales, su capacidad de asociación abre espacios para los compañeros y su presencia obliga a los entrenadores contrarios a dedicar recursos extra a neutralizarle. La comparación entre los dos partidos es elocuente: una España pesada y previsible ante Cabo Verde frente a una selección con otra cara y otro pulso ante Arabia Saudí, con Yamal como la principal variable entre una versión y la otra. De la Fuente tiene claro que el barcelonista es una pieza distinta, y el Mundial empieza a confirmarlo.
La vicepresidenta segunda de la Asamblea de Ceuta asegura que tras su tanto contra Arabia Saudí no besó el suelo
España ha cambiado de cara y se puede decir que, con Lamine Yamal de titular, ya ha llegado al Mundial tras ganar a Arabia Saudí. El delantero azulgrana ha sido fundamental para la victoria del equipo de De la Fuente, porque le ha dado otra energía y ha marcado el primer gol. Lo celebró besando el césped, aunque no todo el mundo piensa eso y se ha abierto un debatea religioso.. El duelo ante Cabo Verde dejó una España apagada, sin ritmo y con poca capacidad para romper a un rival que se cerró atrás desde el primer minuto. Faltó precisamente lo que Lamine Yamal aporta: velocidad en banda, desequilibrio en el uno contra uno y la sensación de que algo puede pasar en cualquier momento. Con él fuera del equipo inicial en aquella cita, la selección se vio sin esa chispa que obliga a los defensas rivales a estar pendientes de un peligro constante, y el partido se fue diluyendo sin que España encontrara el camino.. De suplente a protagonista. Contra Arabia Saudí, Lamine Yamal arrancó en el once desde el pitido inicial, algo que no ocurrió en el primer partido mundialista de la selección. El plan de De la Fuente era medido: el barcelonista solo iba a jugar los primeros 45 minutos, una decisión pactada de antemano para gestionar su físico a lo largo del torneo. Le bastó con esa media hora larga para dejar su huella, porque antes del descanso ya había marcado el gol que abrió el partido y que allanó el camino hacia una victoria amplia para España en su segunda aparición en el Mundial.. El gesto que se intenta identificar. Tras ver el balón entrar en la red, Lamine Yamal cayó de rodillas sobre el césped en una celebración que muchos aficionados leyeron como un beso a la hierba. La imagen recorrió redes y generó interpretaciones de todo tipo, hasta que Fátima Hamed, vicepresidenta segunda de la Asamblea de Ceuta, salió para explicar lo que ella considera que es el significado del gesto. «No me parece que sea besar el césped, es una postración que hace como musulmán, pero bueno, es igual, gol de Lamine. Vamossssss @SEFutbol», publicó Hamed, quien explicó que el movimiento responde a una práctica religiosa propia del islam.. Más allá de la polémica sobre la celebración, lo que el partido dejó en evidencia es que este equipo funciona de otra manera cuando Lamine Yamal está sobre el campo. Su velocidad altera los planes defensivos rivales, su capacidad de asociación abre espacios para los compañeros y su presencia obliga a los entrenadores contrarios a dedicar recursos extra a neutralizarle. La comparación entre los dos partidos es elocuente: una España pesada y previsible ante Cabo Verde frente a una selección con otra cara y otro pulso ante Arabia Saudí, con Yamal como la principal variable entre una versión y la otra. De la Fuente tiene claro que el barcelonista es una pieza distinta, y el Mundial empieza a confirmarlo.
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