La titular de la plaza nº 1 de la Sección de Violencia sobre la Mujer del Tribunal de Instancia de Murcia ha acordado la libertad provisional del investigado que se encontraba en prisión preventiva desde el pasado 13 de febrero en una causa en la que se investigan presuntos delitos de detención ilegal, agresión sexual, lesiones, amenazas y coacciones en el ámbito familiar.
La resolución explica que, tras la práctica de diversas declaraciones testificales y la incorporación de nueva documentación, han surgido dudas sobre algunos aspectos del relato inicial que motivó la adopción de la medida de prisión provisional. El auto señala que los indicios «si bien se mantienen carecen de la virtualidad inicialmente concedida para el mantenimiento de la medida restrictiva de la libertad», según han informado desde el Tribunal Superior de Justicia de Murcia.
La magistrada subraya que la investigación continúa, con diligencias aún pendientes, entre ellas el reconocimiento forense de la denunciante, la incorporación de su historial sanitario y una pericial sobre terminales móviles.
El auto acuerda la libertad provisional del investigado con obligación de comparecer los días 1 y 15 de cada mes y comunicar cualquier cambio de domicilio. Asimismo, mantiene la prohibición de aproximación y comunicación con la denunciante acordada en la resolución de 13 de febrero.
El investigado fue detenido el pasado 12 de febrero por un presunto caso de violencia de género, al retener en contra de su voluntad a una mujer que constaba como desaparecida en una vivienda de la pedanía murciana de San José de la Vega. Además, se arrestaron a tres personas más como presuntos encubridores.
Sometida a palizas
Tal y como relató LA RAZÓN, la víctima se llama Salma, tiene 38 años, es de origen marroquí y, durante dos años, ha vivido su particular infierno. Conoció a su presunto captor, que la encerró en una casa de huerta de la pedanía murciana de San José. Es ahí cuando se le perdió la pista, porque la familia de esta mujer alauita denunció su desaparición hace dos años, pero la investigación llegó a un punto muerto. Supusieron que podía tratarse de una fuga voluntaria. Nada más lejos de la realidad. Durante este periodo, Salma vivió una auténtica tortura: era atada a una cama, donde era sometida a palizas, violaciones y todo tipo de vejaciones. Sin embargo, consiguió escapar.
La víctima aprovechó un descuido de su secuestrador -que estaba durmiendo-, se encaramó a un escalera y salió huyendo por la parte trasera de la casa. Pidió ayuda, al que había sido antaño su pareja sentimental, que la acompañó al centro de salud del murciano barrio del Infante y, posteriormente, al hospital Reina Sofía de la capital. Presentaba lesiones de gravedad: un golpe en la cabeza, hematomas por todo el cuerpo y, lo más fuerte, le faltaban varias piezas dentales y había perdido un ojo, como consecuencia de las palizas que recibía.
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La titular de la plaza nº 1 de la Sección de Violencia sobre la Mujer del Tribunal de Instancia de Murcia ha acordado la libertad provisional del investigado que se encontraba en prisión preventiva desde el pasado 13 de febrero en una causa en la que se investigan presuntos delitos de detención ilegal, agresión sexual, lesiones, amenazas y coacciones en el ámbito familiar.. La resolución explica que, tras la práctica de diversas declaraciones testificales y la incorporación de nueva documentación, han surgido dudas sobre algunos aspectos del relato inicial que motivó la adopción de la medida de prisión provisional. El auto señala que los indicios «si bien se mantienen carecen de la virtualidad inicialmente concedida para el mantenimiento de la medida restrictiva de la libertad», según han informado desde el Tribunal Superior de Justicia de Murcia.. La magistrada subraya que la investigación continúa, con diligencias aún pendientes, entre ellas el reconocimiento forense de la denunciante, la incorporación de su historial sanitario y una pericial sobre terminales móviles.. El auto acuerda la libertad provisional del investigado con obligación de comparecer los días 1 y 15 de cada mes y comunicar cualquier cambio de domicilio. Asimismo, mantiene la prohibición de aproximación y comunicación con la denunciante acordada en la resolución de 13 de febrero.. El investigado fue detenido el pasado 12 de febrero por un presunto caso de violencia de género, al retener en contra de su voluntad a una mujer que constaba como desaparecida en una vivienda de la pedanía murciana de San José de la Vega. Además, se arrestaron a tres personas más como presuntos encubridores.. Sometida a palizas. Tal y como relató LA RAZÓN, la víctima se llama Salma, tiene 38 años, es de origen marroquí y, durante dos años, ha vivido su particular infierno. Conoció a su presunto captor, que la encerró en una casa de huerta de la pedanía murciana de San José. Es ahí cuando se le perdió la pista, porque la familia de esta mujer alauita denunció su desaparición hace dos años, pero la investigación llegó a un punto muerto. Supusieron que podía tratarse de una fuga voluntaria. Nada más lejos de la realidad. Durante este periodo, Salma vivió una auténtica tortura: era atada a una cama, donde era sometida a palizas, violaciones y todo tipo de vejaciones. Sin embargo, consiguió escapar.. La víctima aprovechó un descuido de su secuestrador -que estaba durmiendo-, se encaramó a un escalera y salió huyendo por la parte trasera de la casa. Pidió ayuda, al que había sido antaño su pareja sentimental, que la acompañó al centro de salud del murciano barrio del Infante y, posteriormente, al hospital Reina Sofía de la capital. Presentaba lesiones de gravedad: un golpe en la cabeza, hematomas por todo el cuerpo y, lo más fuerte, le faltaban varias piezas dentales y había perdido un ojo, como consecuencia de las palizas que recibía.
La víctima logró escapar de su agresor y acudió al hospital pues había perdido un ojo e incluso piezas dentales a causa de las palizas
