La siesta forma parte de la cultura española desde hace generaciones y continúa siendo una costumbre muy arraigada en buena parte del país. Aunque el ritmo de vida actual ha reducido el tiempo disponible para descansar después de comer, millones de personas siguen reservando unos minutos para dormir antes de retomar sus actividades. Lejos de ser un simple hábito tradicional, numerosos especialistas en salud y descanso llevan años destacando que esta práctica puede aportar importantes beneficios para el organismo, especialmente cuando se realiza de forma adecuada y sin prolongarse en exceso. Su popularidad sigue siendo especialmente elevada durante los fines de semana. Según un estudio elaborado por easyHotel, Castilla La Mancha es la comunidad autónoma donde más se duerme la siesta en esos días, ya que el 76% de sus habitantes mantiene esta costumbre. En este contexto, la media nacional se sitúa en el 58%, siendo un hábito muy integrado en la sociedad. Sin embargo, existe una cuestión que continúa generando debate entre expertos y ciudadanos y que no tiene una respuesta única. Se trata de cuánto tiempo debe durar la considerada como siesta perfecta para obtener beneficios sin provocar una mayor sensación de cansancio al despertar. Durante años, muchos especialistas han defendido que una siesta de unos 15 minutos es suficiente para recuperar energía, despejar la mente y continuar con la jornada con mayor rendimiento. No obstante, una investigación reciente apunta a que un descanso bastante más prolongado también puede resultar muy beneficioso. El trabajo ha sido liderado por investigadores del Centro Médico de la Universidad de Friburgo, en Alemania, y de la Universidad de Ginebra, en Suiza, y sus conclusiones, publicadas en la revista científica NeuroImage, sostienen que una siesta de unos 45 minutos es capaz de reorganizar las conexiones neuronales, recuperar la capacidad de aprendizaje y favorecer una mayor concentración durante el resto del día. Así reacciona tu cerebro con una siesta de 45 minutos Los investigadores señalan que, conforme avanza la jornada, el cerebro va reforzando de manera constante las conexiones entre neuronas, un proceso esencial para el aprendizaje pero que, con el tiempo, provoca una especie de sobrecarga que dificulta seguir asimilando nueva información. Christoph Nissen, doctor que encabeza el estudio desde la Universidad de Ginebra, explica que el descanso permite equilibrar esa actividad sin borrar los datos relevantes ya adquiridos. En su opinión, incluso una siesta breve es suficiente para activar un mecanismo de reajuste neuronal que abre espacio a nuevos recuerdos y mejora la eficiencia del cerebro a la hora de procesar información. Para poner a prueba esta idea, los científicos trabajaron con una muestra de 20 adultos jóvenes sanos a lo largo de dos sesiones distintas. En una de ellas los participantes permanecieron despiertos, mientras que en la otra realizaron una siesta de a
Una investigación profesional dirigido por el Centro Médico de la Universidad de Friburgo y la Universidad de Ginebra analiza los efectos de este descanso en la rutina
La siesta forma parte de la cultura española desde hace generaciones y continúa siendo una costumbre muy arraigada en buena parte del país. Aunque el ritmo de vida actual ha reducido el tiempo disponible para descansar después de comer, millones de personas siguen reservando unos minutos para dormir antes de retomar sus actividades. Lejos de ser un simple hábito tradicional, numerosos especialistas en salud y descanso llevan años destacando que esta práctica puede aportar importantes beneficios para el organismo, especialmente cuando se realiza de forma adecuada y sin prolongarse en exceso.Su popularidad sigue siendo especialmente elevada durante los fines de semana. Según un estudio elaborado por easyHotel, Castilla La Mancha es la comunidad autónoma donde más se duerme la siesta en esos días, ya que el 76% de sus habitantes mantiene esta costumbre. En este contexto, la media nacional se sitúa en el 58%, siendo un hábito muy integrado en la sociedad. Sin embargo, existe una cuestión que continúa generando debate entre expertos y ciudadanos y que no tiene una respuesta única. Se trata de cuánto tiempo debe durar la considerada como siesta perfecta para obtener beneficios sin provocar una mayor sensación de cansancio al despertar.Durante años, muchos especialistas han defendido que una siesta de unos 15 minutos es suficiente para recuperar energía, despejar la mente y continuar con la jornada con mayor rendimiento. No obstante, una investigación reciente apunta a que un descanso bastante más prolongado también puede resultar muy beneficioso. El trabajo ha sido liderado por investigadores del Centro Médico de la Universidad de Friburgo, en Alemania, y de la Universidad de Ginebra, en Suiza, y sus conclusiones, publicadas en la revista científica NeuroImage, sostienen que una siesta de unos 45 minutos es capaz de reorganizar las conexiones neuronales, recuperar la capacidad de aprendizaje y favorecer una mayor concentración durante el resto del día.Así reacciona tu cerebro con una siesta de 45 minutosLos investigadores señalan que, conforme avanza la jornada, el cerebro va reforzando de manera constante las conexiones entre neuronas, un proceso esencial para el aprendizaje pero que, con el tiempo, provoca una especie de sobrecarga que dificulta seguir asimilando nueva información. Christoph Nissen, doctor que encabeza el estudio desde la Universidad de Ginebra, explica que el descanso permite equilibrar esa actividad sin borrar los datos relevantes ya adquiridos. En su opinión, incluso una siesta breve es suficiente para activar un mecanismo de reajuste neuronal que abre espacio a nuevos recuerdos y mejora la eficiencia del cerebro a la hora de procesar información.Para poner a prueba esta idea, los científicos trabajaron con una muestra de 20 adultos jóvenes sanos a lo largo de dos sesiones distintas. En una de ellas los participantes permanecieron despiertos, mientras que en la otra realizaron una siesta de aproxi
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