Hay accidentes que duran un segundo y acompañan para siempre, pero que rara vez ocupan titulares. El de María José Buitrago ocurrió en octubre de 2023, en plena avenida de Raimundo Fernández Villaverde, cerca de Nuevos Ministerios. Caminaba sola, como hacía cada día, cuando una baldosa desplazada la tiró al suelo de frente.. Tenía 79 años entonces. Hoy tiene 81 y sigue sintiendo ese día en cada gesto con el brazo derecho.. El golpe y lo que vino después. La caída fue violenta. La barbilla sangró y necesitó puntos de sutura. El brazo derecho quedó girado hacia fuera con un dolor que no cedía. La rodilla y la palma de la mano izquierda también acusaron el impacto. Dos jóvenes, a los que ella describe como «ángeles», que pasaban por allí, la ayudaron a levantarse y avisaron al SAMUR, que acudió al lugar de inmediato.. Pero lo peor no fue aquella mañana. Fue lo que llegó mucho más tarde, cuando el dolor no remitía y las pruebas médicas revelaron el alcance real de la lesión. El diagnóstico incluyó tres daños distintos, cada uno con consecuencias propias:. Tendinopatía moderada en varios tendones. Los tendones son los tejidos que conectan los músculos al hueso y permiten que el brazo se mueva con control. Cuando se inflaman o deterioran, cada movimiento (por mínimo que sea) genera dolor. En el caso de María José, la lesión afectó a varios tendones a la vez, lo que significa que no había ningún movimiento del hombro que quedara libre de molestias.. Rotura parcial extensa del tendón subescapular. El subescapular es el tendón principal que estabiliza el hombro y permite girar el brazo hacia dentro: el gesto de abrocharse un bоtón, meter la mano en el bolso, o apoyar el brazo sobre la mesa.. Una rotura ‘parcial extensa’ no significa que el daño sea leve, significa que el tendón no se ha cortado del todo, pero sí en una parte importante de su grosor. El resultado es inestabilidad, debilidad y dolor constante al intentar hacer esos gestos.. Subluxación del tendón largo del bíceps. Este tendón recorre el hombro por una pequeña ranura ósea. Cuando se ‘sale’ de esa ranura (que es lo que significa subluxación), roza estructuras que no debería rozar y provoca un dolor agudo e impredecible.. Puede aparecer al levantar el brazo, al cargarlo con cualquier peso o al intentar alcanzar algo que está por encima de la cabeza, como coger algo de una estantería.. Tres lesiones distintas, todas en el mismo hombro, todas en el brazo dominante de una mujer de 79 años que vive sola. La combinación no es solo dolorosa: es especialmente limitante porque afecta a los movimientos que sostienen la vida cotidiana.. Peinarse, ponerse el abrigo, abrir el grifo, cargar la compra, ducharse, firmar un papel. Acciones que se repiten docenas de veces al día y que, de repente, se convierten en un problema.. A partir de los 70 años, los tejidos tienen menor capacidad de regeneración y la cicatrización es más lenta e incompleta. Lo que en una persona joven podría resolverse con reposo y fisioterapia, en una persona de edad avanzada puede dejar secuelas permanentes incluso con tratamiento. Y así fue.. “Es mi brazo derecho. Vivo sola”. María José no necesitó cirugía, pero sí infiltraciones, meses de rehabilitación y un tratamiento continuado de fisioterapia. Recuperó parte de la movilidad. Solo parte.. “Vestirme, ducharme o hacer cosas de casa me obliga a hacerlo todo mucho más despacio”, explica. Antes del accidente llevaba una vida activa, practicaba deporte y recorría Madrid a pie sin pensarlo. Hoy sigue saliendo, pero con una atención nueva y constante al suelo que pisa. “Ahora voy mirando mucho más al suelo, atemorizada”, dice.. No es algo inusual. Los especialistas advierten de que las caídas con consecuencias físicas importantes en personas mayores no solo dejan secuelas corporales, alteran la confianza, modifican los hábitos y generan un trauma que no siempre desaparece con la recuperación física.. Casi dos años de trámites. Pocos días después del accidente, María José inició una reclamación de responsabilidad patrimonial. El expediente, abierto en octubre de 2023, se prolongó cerca de dos años: informes médicos, requerimientos de documentación, comparecencias y pruebas testificales.. Una inspección posterior constató la existencia de una baldosa suelta en el lugar del accidente y generó un aviso de reparación.. Durante el proceso, María José había mostrado conformidad inicial con una cifra de 15.000 euros, cuando todavía existía la esperanza de una recuperación completa. Esa cantidad nunca llegó a materializarse. Con el paso de los meses, al comprobar que la lesión persistía y que el brazo no volvería a ser el de antes, trasladó que el daño real debía revisarse.. La valoración final, elaborada por Zurich Insurance Group, fijó la indemnización en 3.297,48 euros.. 3.297 euros por una secuela permanente. El informe reconoció 71 días de perjuicio básico y una secuela funcional permanente. Pero la cifra que quedó sobre el papel, menos de 3.300 euros por una lesión que no ha desaparecido casi dos años después, contrasta con lo que esa lesión significa en el día a día de una mujer de 81 años que vive sola y que depende de ese brazo para todo.. En España hay más de nueve millones de personas mayores de 65 años. Muchas viven solas. Y muchas cruzan las aceras que nos rodean cada día.. La de María José no es una historia aislada, sino el relato de lo que le puede pasar a cualquiera que salga a la calle un día como cualquier otro y no vuelva igual a casa. Ella, mientras tanto, sigue conviviendo con una secuela que el dinero no mide y el tiempo, de momento, tampoco ha curado.
Con 81 años y el brazo derecho que ya no responde igual, esta madrileña recibió una indemnización que no alcanza para pagar tres meses de fisioterapia
Hay accidentes que duran un segundo y acompañan para siempre, pero que rara vez ocupan titulares. El de María José Buitrago ocurrió en octubre de 2023, en plena avenida de Raimundo Fernández Villaverde, cerca de Nuevos Ministerios. Caminaba sola, como hacía cada día, cuando una baldosa desplazada la tiró al suelo de frente.. Tenía 79 años entonces. Hoy tiene 81 y sigue sintiendo ese día en cada gesto con el brazo derecho.. El golpe y lo que vino después. La caída fue violenta. La barbilla sangró y necesitó puntos de sutura. El brazo derecho quedó girado hacia fuera con un dolor que no cedía. La rodilla y la palma de la mano izquierda también acusaron el impacto. Dos jóvenes, a los que ella describe como «ángeles», que pasaban por allí, la ayudaron a levantarse y avisaron al SAMUR, que acudió al lugar de inmediato.. Pero lo peor no fue aquella mañana. Fue lo que llegó mucho más tarde, cuando el dolor no remitía y las pruebas médicas revelaron el alcance real de la lesión. El diagnóstico incluyó tres daños distintos, cada uno con consecuencias propias:. Tendinopatía moderada en varios tendones. Los tendones son los tejidos que conectan los músculos al hueso y permiten que el brazo se mueva con control. Cuando se inflaman o deterioran, cada movimiento (por mínimo que sea) genera dolor. En el caso de María José, la lesión afectó a varios tendones a la vez, lo que significa que no había ningún movimiento del hombro que quedara libre de molestias.. Rotura parcial extensa del tendón subescapular. El subescapular es el tendón principal que estabiliza el hombro y permite girar el brazo hacia dentro: el gesto de abrocharse un bоtón, meter la mano en el bolso, o apoyar el brazo sobre la mesa.. Una rotura ‘parcial extensa’ no significa que el daño sea leve, significa que el tendón no se ha cortado del todo, pero sí en una parte importante de su grosor. El resultado es inestabilidad, debilidad y dolor constante al intentar hacer esos gestos.. Subluxación del tendón largo del bíceps. Este tendón recorre el hombro por una pequeña ranura ósea. Cuando se ‘sale’ de esa ranura (que es lo que significa subluxación), roza estructuras que no debería rozar y provoca un dolor agudo e impredecible.. Puede aparecer al levantar el brazo, al cargarlo con cualquier peso o al intentar alcanzar algo que está por encima de la cabeza, como coger algo de una estantería.. Tres lesiones distintas, todas en el mismo hombro, todas en el brazo dominante de una mujer de 79 años que vive sola. La combinación no es solo dolorosa: es especialmente limitante porque afecta a los movimientos que sostienen la vida cotidiana.. Peinarse, ponerse el abrigo, abrir el grifo, cargar la compra, ducharse, firmar un papel. Acciones que se repiten docenas de veces al día y que, de repente, se convierten en un problema.. A partir de los 70 años, los tejidos tienen menor capacidad de regeneración y la cicatrización es más lenta e incompleta. Lo que en una persona joven podría resolverse con reposo y fisioterapia, en una persona de edad avanzada puede dejar secuelas permanentes incluso con tratamiento. Y así fue.. “Es mi brazo derecho. Vivo sola”. María José no necesitó cirugía, pero sí infiltraciones, meses de rehabilitación y un tratamiento continuado de fisioterapia. Recuperó parte de la movilidad. Solo parte.. “Vestirme, ducharme o hacer cosas de casa me obliga a hacerlo todo mucho más despacio”, explica. Antes del accidente llevaba una vida activa, practicaba deporte y recorría Madrid a pie sin pensarlo. Hoy sigue saliendo, pero con una atención nueva y constante al suelo que pisa. “Ahora voy mirando mucho más al suelo, atemorizada”, dice.. No es algo inusual. Los especialistas advierten de que las caídas con consecuencias físicas importantes en personas mayores no solo dejan secuelas corporales, alteran la confianza, modifican los hábitos y generan un trauma que no siempre desaparece con la recuperación física.. Casi dos años de trámites. Pocos días después del accidente, María José inició una reclamación de responsabilidad patrimonial. El expediente, abierto en octubre de 2023, se prolongó cerca de dos años: informes médicos, requerimientos de documentación, comparecencias y pruebas testificales.. Una inspección posterior constató la existencia de una baldosa suelta en el lugar del accidente y generó un aviso de reparación.. Durante el proceso, María José había mostrado conformidad inicial con una cifra de 15.000 euros, cuando todavía existía la esperanza de una recuperación completa. Esa cantidad nunca llegó a materializarse. Con el paso de los meses, al comprobar que la lesión persistía y que el brazo no volvería a ser el de antes, trasladó que el daño real debía revisarse.. La valoración final, elaborada por Zurich Insurance Group, fijó la indemnización en 3.297,48 euros.. 3.297 euros por una secuela permanente. El informe reconoció 71 días de perjuicio básico y una secuela funcional permanente. Pero la cifra que quedó sobre el papel, menos de 3.300 euros por una lesión que no ha desaparecido casi dos años después, contrasta con lo que esa lesión significa en el día a día de una mujer de 81 años que vive sola y que depende de ese brazo para todo.. En España hay más de nueve millones de personas mayores de 65 años. Muchas viven solas. Y muchas cruzan las aceras que nos rodean cada día.. La de María José no es una historia aislada, sino el relato de lo que le puede pasar a cualquiera que salga a la calle un día como cualquier otro y no vuelva igual a casa. Ella, mientras tanto, sigue conviviendo con una secuela que el dinero no mide y el tiempo, de momento, tampoco ha curado.
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